Colón se hubiese dejado conquistar por este COB

ANÁLISIS DEL PARTIDO

En el Día de la Hispanidad, el COB gustó y se gustó en un Pazo de categoría en el sumó su tercera alegría del curso

El cobista Romaro Gill trata de machacar ante la oposición de Kabasele (Foto: José Paz).
El cobista Romaro Gill trata de machacar ante la oposición de Kabasele (Foto: José Paz).

El COB se ha puesto el traje de conquistador. Allá por donde va, se lleva por delante a equipos, incluso alguno como el Cantabria, que le tenía tomada la medida en las últimas batallas. Y claro, un 12 de octubre, Día de la Hispanidad, no iba a ser menos. Queda mucho de la travesía. La parte más dura. Y ni cotiza que habrá momentos de zozobra. Pero el equipo ourensano está ganando crédito por la forma y el fondo de su juego. La última alegría, en un Pazo con un “entradón” de fieles dispuestos a seguir a los de Moncho López hasta la tierra prometida.

No estaba uno de los “capos”, Rafa Lisboa, intenso como pocos tras la valla de publicidad. Se estrenaba otro con galones en la liga hasta para vender en un mercadillo, Sergio Rodríguez, sin nombre todavía en la camiseta. Y el plan empezó a ser ejecutado ante la mirada de un nuevo Lobo con cuerpo de ala-pívot fajador y contundente. Costó los primeros instantes, con pequeñas rentas visitantes, pero un parcial de 10-0 empezó a poner las cosas de cara.

Ambiente de gala en el Pazo

La grada se lo pasaba bien. Una afición que no solo está, también es. Un matiz importante. Celebra cuando toca, aprieta cuando conviene y entiende de qué va esto porque la historia cobista está sobre la mesa y permite poco debate.

Pero llegaron los malos minutos. El Cantabria apretó atrás y costó un mundo anotar en el segundo cuarto. Aquí es donde se ve si un grupo tiene mandíbula de cristal o aguanta el envite y sabe reaccionar. Se echaron encima los de David Mangas antes del descanso, así que todo abierto para la segunda parte.

Fue el momento que eligió Ben Krikke (“Parera”) para poner las cosas en su sitio. El canadiense le hizo primero un roto y luego un descosido a la zona visitante. Desde dentro, a cuatro metros, una asistencia por aquí, un 2+1 por allá. Cánticos de “MVP” que arrancaban la sonrisa de sus compañeros. Él, tranquilo, sin artificios.

Puso tierra de por medio el COB entrando en un último cuarto en el que Rosa, que no estuvo fino anteriormente, se cargó de confianza para ver el aro como una piscina. La distancia se fue por encima de los 20. La tercera y el liderato estaban en el bolsillo.

Hubo tiempo para que Dani Rodríguez, un tinerfeño con planta y ficha en el Bosco Salesianos, se estrenase. Porque la juventud quiere y se atreve. Sergio Paz y, sobre todo, Martín Fernández lo están demostrando.

Fue un final de fiesta tranquilo y “disfrutón”. El COB sigue de dulce y con la cabeza fría sabiendo que no siempre será tan bonito. Cuando sabes eso, las victorias saben aún mejor. Menorca asoma por el horizonte. La expedición cobista buscará conquistar otro territorio. Ya no será el día de la Hispanidad, pero este equipo, a diferencia de Colón y compañía, sí sabe exactamente a donde quiere ir. Que el ADN diga lo que quiera. Seguro que Cristóbal era del COB. O, al menos, se hubiese dejado conquistar por este inicio de temporada sin oponer resistencia.

Contenido patrocinado

stats