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En las buenas es todo muy bonito, pero es en las malas cuando hay que estar por complicado o, incluso, desesperante que sea. El Pazo lo sabe. A estas alturas de la película, nadie le tiene que explicar nada. Malos tiempos para la lírica. Son cinco derrotas seguidas, tres de ellas en Ourense. Para colmo de males, es la imagen que quedará grabada unas cuantas semanas porque vienen dos partidos fuera seguidos, con una jornada de parón en el medio. Pese a todo, que era miércoles y que el día era para manta y “La isla de las tentaciones”, los aficionados acudieron, animaron y presionaron.
Con el horario nocturno tocó cenar en las gradas. Las penas, con un bocadillo, duelen menos. También hubo tiempo para una rutina que empieza a ser desgraciadamente recurrente: las protestas a unos árbitros que están muy por debajo del nivel de la competición. Las sonrisas del comienzo pasaron a ser ceños fruncidos con el paso de los minutos. También para un Sergio Rodríguez lesionado.
Está teniendo el COB un invierno frío y cruel. Tendrá que rearmarse si quiere encontrar el rumbo perdido porque han demostrado que tienen más de lo que están mostrando. Su gente no les va a dar la espalda aunque la procesión vaya por dentro.
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