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El concepto de "tecnologasto" y el arte de erradicar el despilfarro

La tecnología tiene como obligación para con la empresa el ser una pieza fundamental para reducir los gastos y luchar para erradicar el gasto

El concepto de "tecnologasto" y el arte de erradicar el despilfarro

Una crisis financiera por desconfianza crediticia, con un rumor creciente que se extendió inicialmente por los mercados financieros de Estados Unidos y acabó afectando a todo el mundo, especialmente a España, derribando parte de nuestro sistema financiero con consecuencias desastrosas para la economía y en definitiva para las personas. Todo se produjo en 2007 y nuestro país acabaría necesido necesitando más de una década para recuperarse de la debacle.

Es importante recordar esto, porque analizar el pasado es muy interesante para entender el futuro. Sin entrar en el fondo de la cuestión y volviendo a mis recuerdos, en aquellos años había sectores muy pujantes donde los departamentos comerciales que se encargaban del mercadeo de compañías multinacionales ganaban dinero a espuertas en comisiones sobre las ventas, en especial aquellos sectores donde la fiesta al final la pagaba la administración, es decir, todos nosotros. 


PRÁCTICAS FRAUDULENTAS DE LOS AÑOS DE BONANZA


Érase una vez cinco comerciales de un sector pujante que trabajando cada uno de ellos para compañías diferentes se reunían como buenos colegas todos los lunes a primera hora de la mañana en una cafetería de una ciudad importante d0e Galicia. Uno de ellos, y por riguroso turno semanal, recogía los VIAT (sistema inalámbrico de pago en las autopistas) de sus cuatro compañeros, y se prestaba a ponerlos todos en lugar visible en el parabrisas de su vehículo, propiedad de la empresa para la que trabajaba. Una vez puesto en marcha, visitaba los lugares de destino para la gestión comercial. Tengo que aclarar que los clientes de los cincos comerciales eran los mismos, aunque lógicamente trabajaban para empresas diferentes. Al pasar por los peajes de las autopistas, en vez de registrarse el paso de un único vehículo, que sería el del comercial en activo, se registraba el paso de otros cuatro vehículos a mayores. 

Es importante destacar que a la empresa concesionaria de autopistas este hecho no le perjudicaba para nada, es más, cobraba por cinco cuando solo pasaba uno. Negocio redondo. Mientras el comercial desarrollaba su labor de visitar a clientes, ¿a qué dedicaban su tiempo los otros cuatro comerciales? Ocupaban ese valioso tiempo bien pagado por las multinacionales en una estupenda timba de póker donde se jugaban parte de todas esas pingües comisiones que cobraban. 

Al día siguiente, el comercial que había trabajado el día anterior pasaba a ocupar un lugar en la mesa de la timba y era otro el que recogía el testigo, es decir los VIAT y procedía a viajar por los cinco. Era un sistema muy solidario. Como es fácil de entender, esto aparte de ser una indecencia, es algo absolutamente insostenible y mucho más insostenible si los trasladamos a los miles de comerciales que puede tener una multinacional a lo largo y ancho del mundo. 


TECNOLOGÍA PARA ERRADICAR EL GASTO


Aquí aparece de forma estelar el concepto ‘tecnologasto’, es decir, la virtud que debe tener la tecnología para controlar el gasto y evitar el despilfarro. Con la llegada del nuevo siglo, el control de situaciones fraudulentas como estas es muy sencilla desde el punto de vista tecnológico. 

Los sistemas telemáticos que permiten el control y la gestión de flotas han erradicado estas y otras situaciones en las empresas que han implementado estas tecnologías. Hoy por hoy es posible conocer absolutamente todo acerca de un vehículo propiedad de la empresa que utiliza uno de sus trabajadores: dónde está en tiempo real o dónde ha estado, la velocidad, el consumo del vehículo, las horas de conducción, el número de frenazos que realiza, los acelerones, dónde abre el portón para descargar y un largo etcétera de parámetros. 

La tecnología tiene como obligación para con la empresa el ser una pieza fundamental para reducir los gastos y luchar para erradicar el gasto, que es uno de los mayores responsables, sino el mayor, de la falta de competitividad de las empresas y por ende de la quiebra y desaparición de muchas de ellas. ‘Tecnologizarse’ y fomentar ‘tecnologasto’ o morir, esa es la cuestión.