EDUCACIÓN - RECONOCIMIENTO

La maestra ourensana que enseña el mundo

La carballiñesa Cristina Nóvoa impulsa un método educativo en un colegio rural de Salamanca a través del que transporta a sus alumnos a países como India, Turquía o Nueva Zelanda. Fue candidata a mejor docente de España

Un grupo de niños abraza a su profesora, Cristina Nóvoa.
Un grupo de niños abraza a su profesora, Cristina Nóvoa.
La maestra ourensana que enseña el mundo

Al norte de Salamanca, en el colegio rural Ribera de Cañedo, una carballiñesa enseña a sus alumnos el cuento neozelandés del kiwi que perdió sus alas, al tiempo que les devuelve a la actualidad leyendo el NZ Herald a través del único y obsoleto ordenador que hay en el aula. Además, lo hacen en inglés. Cristina Nóvoa es la impulsora de este método educativo que le ha valido la nominación a Mejor docente de España en los Premios Educa Abanca. En el I Congreso Mundial de Educación, que tendrá lugar en A Coruña el próximo 22 de febrero, hay hueco para ella.

"Aprender lengua viva"

LAL Learning Alive (Aprender Lengua Viva) es la metodología de enseñanza de esta vecina de la villa del Arenteiro. "Se basa en el aprendizaje real a través de la cultura del país que estudiamos. Nuestro libro de texto es el mapa del mundo". A través de las nuevas tecnologías y las aplicaciones móviles, los escolares de este rincón salmantino conectan con niños de su misma edad de todo el mundo. "Es siempre un intercambio de información. Todos aprenden de todos. Hemos trabajado con Manchester, Turquía, Nueva Zelanda y, ahora, la India".

Ribera de Cañedo es un Colegio Rural Agrupado (CRA), donde comparten clase alumnos de 3 a 12 años. "El aprendizaje es mayor. Cuando repaso los contenidos con los pequeños, los mayores recuerdan, y, a la vez, los pequeños adelantan contenidos".

El verbo "to be" no se escribe en la pizarra cuando esta carballiñesa acude al aula. Graban mini-obras teatrales con el contenido a estudiar y lo repasan. Cada uno a su ritmo, todos con pocos recursos. "No tienen móviles, se los dejan sus padres y normalmente se conectan a la wifi del pueblo. Solo hay un ordenador. Es lo de menos".

El método se cocina a fuego lento, como las recetas que elaboran en clase. "Es que aprenden de todo. Cocinamos en el aula y si no fuera por eso, nunca estudiarían el vocabulario en inglés de determinados utensilios, por ejemplo". La mejor prueba de triunfo es la consecución de los objetivos planteados en el currículum. "Es un éxito cualitativo. No se mide por aprobados".

India es el país que mantiene ilusionados ahora a sus niños. "Colaboramos con la Fundación Vicente Ferrer. Les hemos enseñado bailes típicos y costumbres. Nos hemos disfrazado de Papá Noel estas Navidades. Mis alumnos tienen mucho arte".

En Ribera de Cañedo no se ponen límites. Un viejo equipo informático para 30 niños de edades dispares sirve para descubrir el mundo: charlan por Skype con colegios de la otra punta del universo, pasean por las calles de Manchester o Ankara a través de Google Maps, aprenden sus leyendas más antiguas, su himno o cocinan sus platos. Su maestra, la carballiñesa Cristina Nóvoa, solo puede sonreír por el curro bien hecho.