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REPORTAJE
A Elsa Altagracia le cambió la vida el pasado 22 de diciembre. La vidente dominicana que asegura que sus familiares difuntos le dijeron en sueños el número del segundo premio de la lotería de Navidad (compró dos décimos con los que ganó 250.000 euros), no da abasto en su consultorio de Xinzo. "No puedo salir ni a tomar un café, no tengo respiro. Recibo llamadas y visitas desde la mañana a la noche. Me consulta gente de todos los rincones del mundo a la que he llegado por el boca a boca y después de salir en los medios de comunicación. Me han contactado de España, Portugal, Francia, Sudamérica e, incluso, de Estados Unidos", asegura Elsa. "Ahora, incluso, me paran por la calle", añade.
Según la vidente, ella no eligió gozar de esta fama tan repentina con la que se sintió abrumada por momentos. "Estoy muy contenta de haber recibido el premio, pero me asusté al tener, de pronto, tanta fama. Yo antes trataba de ocultarme para que la gente no supiera que era vidente. Soy así, me daba apuro. Hay personas que se refieren a las profesionales que trabajamos de esto como brujas y eso no me gusta", reconoce.
Elsa llegó a la capital limiana hace 14 años y, desde entonces, ha ejercido como adivina en la localidad. Asegura que su "don" es de nacimiento y que se lo dio Dios. "Nací con él y se me fue desarrollando", dice esta vidente que manifiesta también que recibe habitualmente todo tipo de consultas y peticiones sobre salud, amor, y trabajo. "Atiendo miles de casos distintos, de todo lo habido y por haber. Tengo una conexión especial con los santos, pero hay que vivirlo para creerlo. No todo el mundo cree en esto", puntualiza. "Es muy fuerte vivir así", añade.
Elsa recuerda que su infancia no fue todo lo feliz que a ella le hubiese gustado. "Por un tiempo, mis familiares no me aceptaron por este don que yo tengo, se asustaron. Yo veo el presente y el pasado tan sólo con un nombre y apellidos", manifiesta.
La vidente reconoce que muchas de las llamadas que está recibiendo estos días son para recibir orientación sobre qué número comprar para el Sorteo del Niño. "Hay que jugar, simplemente. Yo ahora mismo no puedo dar un número, tengo que esperar a recibir esas indicaciones. El día que las tenga lo daré. Pero hay que tirarse a la suerte, estoy segura de que habrá más premios en Xinzo", reconoce.
La dominicana augura, además, un año "maravilloso" en general y para Xinzo, en particular. "No me preocupa la pérdida de población, a Xinzo vendrán nuevos y numerosos proyectos", prevé Elsa. "Habrá mucha armonía, paz, y muchas cosas importantes y positivas. Cosas negativas habrá menos", añade.
Pero según Elsa no habrá nada de esto si no se actúa con "fe" y con cariño por el trabajo y por el resto de las personas. "La suerte no acompaña a la mala gente", dice Elsa. "Yo aquí llegué sin nada, hay que centrarse en nuestras metas. Es lo que le digo a mi hija que está estudiando Periodismo en Santiago, hay que tener los pies sobre la tierra", añade.
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