Serafín González: "Desecar la laguna de Antela fue muy grave, aún sufrimos los daños"
ENTREVISTA
El presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural Serafín González (natural de Ourense), repasa los principales problemas ambientales de la provincia
Serafín González Prieto (Ourense, 1961) es presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural desde hace 30 años. Este reputado investigador del CSIC enseña todo lo que su amplia experiencia le ha enseñado sobre el mundo donde vivimos, los problemas naturales que hay que combatir y a los que no siempre se les da una importancia suficiente.
Pregunta. La Sociedade Galega de Historia Natural cumple ya más de medio siglo y sigue siendo una referencia en Galicia. ¿Qué papel juega en el ámbito ambiental?
Respuesta. Nuestra seña de identidad es estudiar y divulgar para conservar, siempre desde el rigor y una independencia absoluta. Participamos en todos los trámites de consultas previas de planes y proyectos que afectan al medio ambiente en Galicia. Recibimos prácticamente un proyecto por día laborable, además de propuestas legislativas. También formamos parte del Observatorio Galego da Biodiversidade y del Consello Galego de Medio Ambiente.
P. A lo largo de estos años, ¿cuáles diría que han sido las iniciativas más importantes de la SGHN?
R. Ha habido muchas, tanto a nivel local como en el conjunto de Galicia. En Ourense, por ejemplo, el caso de Enciña da Lastra y su entorno fue muy relevante. A nivel gallego, quizá lo más destacado haya sido el trabajo para lograr la protección de la isla de Cortegada como parque natural. Son ejemplos de actuaciones donde la constancia y el rigor acabaron dando frutos.
P. ¿Se sienten escuchados?
R. Sinceramente, poco. Y con la actual Consellería de Medio Ambiente, ese poco tiende a nada. Somos órganos consultivos sin capacidad vinculante, pero aun así seguimos aportando información sólida. Nuestra fuerza está en la independencia y en el trabajo voluntario. Además, a través de la Sección Antela realizamos custodia del territorio en A Limia, recuperando parcelas de la antigua laguna ante la inacción administrativa.
P. ¿Qué consecuencias tiene hoy la desecación de la laguna de Antela?
R. Fue el episodio de extinción de especies más grave documentado en Galicia. Además, destruyó una pieza clave del ciclo hidrológico de la comarca. Hoy seguimos pagándolo: pérdida de biodiversidad y sobreexplotación del acuífero, agravadas por sequías cada vez más intensas. Por eso pedimos la recuperación parcial de grandes lagunas interiores como Antela, los humedales son esenciales para la biodiversidad y para la gestión del agua.
P. A Limia es una comarca clave económicamente, pero con problemas muy severos de nitratos. ¿Cómo compatibilizar actividad agraria y salud ambiental?
R. Se puede y se debe compatibilizar. Lo demostramos con acuerdos de custodia del territorio. Además, hemos retirado toneladas de residuos, favorecido la presencia de agua y devuelto vida a fragmentos de la antigua Antela. Es un modelo “win-win”: gana la naturaleza y gana el medio rural, frente al modelo actual que está dejando sin agua potable a vecinos de la comarca.
P. ¿Hay ganaderos en la comarca que ya estén aplicando ese modelo?
R. Sí. Tenemos tres acuerdos con tres ganaderos en tres concellos distintos, trabajando en extensivo y semi-extensivo. En dos casos usamos tierras propias alquiladas por la SGHN a través del Banco de Terras.
P. En el debate sobre la contaminación se habla mucho de vertidos ilegales. ¿Han visto camiones cisterna contaminando directamente en A Limia?
R. No tenemos documentación propia de vertidos directos de camiones cisterna de purines, pero sí hemos visto imágenes captadas por terceros que muestran un uso muy deficiente de estos residuos. Pero sí detectamos directamente mal uso de residuos avícolas. En todo caso, es la administración quien debe investigar y actuar. El derecho a consumir agua potable está por encima de muchas otras consideraciones.
P. ¿Es realista un cambio de modelo productivo?
R. Sí, pero depende de que las administraciones apoyen un giro claro. Hay fondos europeos y programas para impulsar modelos más sostenibles. Recursos hay, lo que falta es decidir usarlos bien.
P. ¿Perjudicaría de alguna manera a los trabajadores de la comarca?
R. Hay que hacer algo, pero de la manera menos lesiva posible. La administración está para analizar cada situación y buscar soluciones equilibradas. Habrá explotaciones sin relevo generacional o en situaciones difíciles, y eso debe gestionarse con cuidado. Pero el derecho a vivir en un entorno saludable y a tener agua potable es irrenunciable.
P. La planta de biogás proyectada en Xunqueira de Ambía ha generado mucha polémica. ¿Por qué consideran inadecuada su ubicación?
R. Porque se pretende instalar una industria en suelo rústico de protección agropecuaria, en una zona inundable y con un grave problema de nitratos. Además, el proyecto reconoce el uso de unas 1.300 toneladas anuales de ácido sulfúrico, lo que implica un camión cisterna semanal circulando por carreteras secundarias muy próximas a núcleos habitados.
P. ¿Qué pasaría si hubiera un accidente?
R. Sería un problema serio para la seguridad de las personas y para el acuífero. A eso se suman las molestias por olores y la ausencia de un balance energético y de emisiones fiable. Se vende como “verde”, pero cuando se analizan los datos, las emisiones reales son muy superiores a lo que se comunica.
P. ¿El biogás puede ser una solución si se hace de otra forma?
R. Depende de su huella real. El proceso implica pérdidas de metano y nitrógeno y un alto consumo energético. Además, se está usando para justificar un modelo que advertimos hace casi 30 años que generaría un problema grave: la proliferación de macrogranjas. Hoy una moratoria ya no basta, habrá que decrecer.
P. ¿La situación es crítica?
R. Es mala y va a peor. El embalse de Gudín quedó inutilizado en menos de 20 años por contaminación y ahora se está demoliendo con fondos públicos. Hay problemas de potabilidad en varios concellos y el embalse de As Conchas está muy deteriorado. Incluso actuando ya, podrían hacer falta 20 o 30 años para su recuperación.
P. Usted ha estudiado incendios durante décadas. ¿Qué estamos haciendo mal?
R. El 95 % de los incendios tienen causa humana. El mayor problema es el “requemado”: zonas que arden cada pocos años sin tiempo para recuperarse. Los daños se acumulan y con condiciones meteorológicas extremas se vuelven inapagables. Falta un consenso político real y una estrategia de conservación clara.
P. ¿Cómo afectan estas amenazas a espacios como el Xurés o Invernadoiro?
R. Muchísimo. Los incendios favorecen especies invasoras como acacias y eucaliptos. Algunas especies endémicas muy localizadas están sufriendo impactos enormes. Además, hay muy poca inversión en conservación y escaso apoyo a las poblaciones que viven dentro de los parques.
P. ¿Percibe una mayor conciencia ambiental con el paso del tiempo?
R. Sí, pero mucho más lenta de lo que sería necesario, teniendo en cuenta la velocidad de la degradación ambiental.
P. Solo hemos hablado de problemas. ¿El futuro es tan negro como parece?
R. Si no cambiamos lo que hacemos, sí. Pero siempre termino con una frase: “No hay mayor error que quien no hizo nada pensando que solo podía hacer un poco.” Actuar, incluso a pequeña escala, siempre marca la diferencia.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
FUEGO Y TRADICIÓN ANCESTRAL
El fuego de los Fachós vuelve a tomar las calles en Caldelas
HOMICIDIO IMPRUDENTE
Dos años de cárcel por un atropello mortal: “Creí que había pinchado”
5 HORAS Y MEDIA DE REUNIÓN
Los ganaderos no ven “solucións firmes” y amagan con ir a Madrid
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
Ourense necesita un nuevo estadio