Los burros también son terapeutas

TERAPIA CON BURROS

Miembros de los centros ocupacionales Aspanas, de Ourense, y Limisi, de Xinzo, disfrutaron de una jornada al aire libre de terapia para personas con discapacidades intelectuales donde sus compañeros inseparables fueron los burros.

Elena junto a la burra Esperanza, acompañadas ambas por David Lema.
Elena junto a la burra Esperanza, acompañadas ambas por David Lema. | XESÚS FARIÑAS

Escondido entre los bosques de Allariz se encuentra San Salvador, un pueblo casi deshabitado y de unas dimensiones tan reducidas que solo cuenta con una calle que atraviesa la localidad hasta llegar a la iglesia. Aquí, donde el aire fresco se mezcla con el silencio del rural, es donde la asociación Andrea desarrolla su principal actividad, la terapia asistencial con burros, también llamada onoterapia.

David Lema, presidente de Andrea narra los inicios de la asociación: “Comenzamos para resolver una necesidad social. A principios de los 2000 había mucho abandono de burros y las protectoras no podían cuidarlos así que nosotros los acogimos. Como venimos de la psicología, empezamos a hacer terapias con los burros, con muy buenos resultados”.

Estas sesiones terapeúticas se llevan celebrando desde hace más de 20 años, y van dirigidas, principalmente, a personas con discapacidades intelectuales. Es este el motivo de que los centros ocupacionales Aspanas, de Ourense y Limisi, de Xinzo, hayan colaborado con esta asociación para brindar a sus usuarios una mañana rodeados de naturaleza y de burros, un tranquilo animal que nada tiene que envidarle en nobleza al caballo. Bárbara Lorenzo, encargada del grupo de Limisi declaró que ella ve un gran antes y después en los usuarios: “Aquí están más felices y sobre todo, relajados. El covid fue un contraste muy grande porque, al no poder salir, estaban muy estresados. En cuanto pudieron volver vimos una gran mejoría en su estado de ánimo y en la forma de expresarse”.

Burros Varios Limisi
Burros Varios Limisi | XESÚS FARIÑAS

Al interactuar con los burros de una forma tan física se estrechan lazos que van mucho más allá de la comunicación verbal. Es el caso de Elena y la burra Esperanza. Elena no habla con nadie, es incapaz de comunicarse verbalmente, pero gracias a estas sesiones ha conseguido crear un vínculo con Esperanza. Cuando Elena llegó al recinto, nadie tuvo que indicarle dónde estaba Esperanza ni qué tenía que hacer. Ella se acercó a la burra por su propio pié para acariciarla, separándose los dos solo cuando finalizó la actividad.

Principios de la onoterapia

La terapia con burros funciona por 3 razones principales. La primera reside en que, al ser un animal de sangre caliente, se realiza una transmisión de calor al acariciarlo, que relaja al paciente. Claudia, usuaria invidente de Limisi, confesaba: Gústame moitísimo acaricialos porque, ao non poder ver, disfruto do tacto e do calor que me transmiten”.

El segundo motivo es su ritmo cardiovascular, mucho más lento que el de los humanos. Al estar cerca de los burros, el corazón humano se sincroniza con el del animal, bajando las pulsaciones “Te calman hasta con doce metros de distancia”, explicó Lema. Toño, miembro de Limisi, explicaba este fenómeno mientras acariciaba un burro: “A min relaxame moito estar con eles porque eu tiven moitos animales, ovellas, cabras e incluso unha burra, que se chamaba Cuca”.

La última razón tiene que ver con el tipo de actividades que desarrollan en Andrea. “Cuando están paseando siempre están conectados con el burro. Al ser dos seres vivos tienen que ser más conscientes de cómo se mueven, lo que activa zonas del cerebro relacionadas con la psicomotricidad”, explicaba María Pérez, psicóloga responsable de la actividad.

Carlos
Carlos | XESÚS FARIÑAS
“Cuando estoy con ellos me encuentro bien. Al acabar la actividad me noto más contento”
Vicente
Vicente | XESÚS FARIÑAS
“Levo máis de dous anos participando e a miña favorita é blanca. Gústame pasear con ela”
Toño
Toño | XESÚS FARIÑAS
“Relaxame moito estar con eles porque eu antes tiña unha burra chamada Cuca”

Sociedad sin frenos

“El ser humano tiene dos sistemas, el simpático y el parasimpático. El primero se encarga de acelerar nuestro corazón y darnos energía y el segundo se ocupa de relajarnos y bajar nuestro ritmo cardíaco. Actualmente, en la vida cotidiana solo usamos el simpático”, explicó David Lema quien ve en la sociedad actual un peligro para la salud mental. El presidente comparó la situación con un coche sin frenos: “Imagínate que solo pudieras acelerar, estás condenado a tener un accidente o algo peor. Por eso es tan importante frenar y utilizar este sistema parasimpático, que es lo que nosotros trabajamos con la onoterapia”.

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