Acusa a su exmarido de agresiones sexuales mientras dormía sedada en Allariz

"SOLO UN POQUITO"

La víctima, que tomaba medicación para descansar, quiere reabrir el caso. La defensa recuerda que una jueza ya dejó zanjado ese delito, en el cual el exmarido habría agredido sexualmente a la mujer mientras dormía en Allariz

Publicado: 15 may 2026 - 06:30 Actualizado: 15 may 2026 - 08:39
José Ángel C.B., en el juicio por las lesiones a su exmujer.
José Ángel C.B., en el juicio por las lesiones a su exmujer. | M.S.

El calvario judicial de Alba, una vecina de Allariz de 46 años, comenzó en noviembre de 2022 y está lejos de terminar. Tras lograr la condena de su exmarido, José Ángel C. B. (40 años), en la Sección Penal de Ourense por un episodio puntual de malos tratos, la víctima iniciará un nuevo procedimiento en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Su objetivo es sentarlo de nuevo en el banquillo, esta vez ante la Audiencia Provincial, por un delito de agresión sexual continuada.

Esta grave acusación había quedado apartada del procedimiento sentenciado este jueves debido a una serie de defectos procesales -la jueza de instrucción no abrió el juicio oral por ese delito, incluido en la denuncia inicial, ni tramitó el caso como sumario, el procedimiento preceptivo para las agresiones sexuales-. Por ello, la abogada de la acusación, Carmen Silva, anunció que reactivará el caso solicitando la deducción de testimonio; es decir, reclamará que se extraigan las pruebas de la causa principal (denuncia, declaraciones y documentales) para abrir un proceso nuevo e independiente por el delito que quedó excluido. La defensa, por su parte, ya ha avanzado que se opondrá a esta medida, argumentando que “nadie, incluida la acusación particular, recurrió el auto que dejó fuera la agresión sexual”.

El pilar de esta ofensiva legal es el estremecedor relato de la víctima, respaldado por un supuesto audio -ya sometido a peritaje para avalar que no ha sufrido alteraciones- en el que el propio investigado admite los presuntos ataques sexuales, según asegura Alba. “José Ángel admite que esperar a que yo estuviera dormida era la única forma que tenía de mantener relaciones sexuales”, explica.

Una interpretación que su exmarido niega de forma rotunda a través de su letrada, Pilar Gil: “Es cierto que el audio no está manipulado, pero no se puede deducir de ese audio un reconocimiento de hechos”.

El matrimonio duró diez años y, según admite la afectada, al principio la relación era normal. El infierno se desató en la etapa final de la convivencia, “en los últimos dos o tres años”. Según su crudo testimonio, el acusado aprovechaba las noches para agredirla sexualmente mientras dormía. Alba relata que, al estar anulada bajo los efectos de una fuerte medicación para conciliar el sueño a causa de la fibromialgia que padece, no era plenamente consciente de lo que ocurría hasta que empezó a sufrir “flashes” y a recuperar recuerdos fragmentados. En esos momentos de angustia y lucidez en medio del letargo, llegaba a articular un “no”, a lo que él respondía susurrándole al oído: “Solo un poquito, solo un poquito”, según recordaba este jueves la víctima a las puertas del juzgado.

El infierno descrito trasciende la violencia física y sexual, dibujando un perfil del agresor que su psicóloga define como un “narciso perverso” y un hombre “muy malvado”. La experta detalla cómo su expareja actuaba con una actitud “maquiavélica” y destructiva: un “gran seductor” de puertas hacia afuera que, una vez que lograba atrapar a su víctima, ejercía un control absoluto sobre ella. Este dominio asfixiante se extendía también al plano económico, llegando a dejarla sin fondos y vaciando sistemáticamente la caja de los ingresos de la mercería que ella regenta.

El zarandeo que destapó todo

Alba decidió judicializar las vivencias de su matrimonio a raíz de una disputa en su negocio. Una vez ante la jueza instructora, denunció también maltrato habitual, amenazas, coacciones y las agresiones sexuales. Sin embargo, en la vista preliminar, la jueza de lo Penal ya se vio obligada a dejar fuera de la causa las presuntas violaciones “porque el juzgado instructor no abrió el juicio oral por ese delito, competencia de la Audiencia Provincial”.

En el juicio, la acusación particular se adhirió al escrito de la fiscal. En el episodio del zarandeo ocurrido en la mercería constaba un parte de lesiones por un cuadro ansioso severo y la declaración de una testigo. No obstante, la acusación carecía de pruebas suficientes para acreditar el maltrato habitual, las amenazas y coacciones, delitos por los que también acusaba su abogada y por los que reclamaba inicialmente seis años de cárcel.

No podrá ir a Allariz en los próximos dos años

Este nuevo impulso para juzgar la agresión sexual continuada llega justo después de cerrarse la causa paralela por violencia de género. En dicho procedimiento, resuelto por conformidad, el acusado aceptó una pena de siete meses de prisión por un episodio de violencia machista ocurrido el 2 de noviembre de 2022 en la mercería que la víctima regenta en Allariz. Aquel día, durante una discusión motivada por el intento del hombre de arrebatarle el teléfono móvil, la empujó y la zarandeó entre agresiones verbales, provocándole un cuadro ansioso severo. Tras el acuerdo judicial, la responsabilidad civil ya ha sido consignada y se le ha impuesto una orden de alejamiento de dos años que le prohíbe tajantemente acercarse a Alba y entrar en la localidad de Allariz, una medida de protección que se mantendrá vigente durante todo el periodo que dure la suspensión de la pena de cárcel.

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