Allariz rugió: “Aí vén o Boi!”

FESTA DO BOI

Allariz comienza nueve días consecutivos de tradición, memoria y fiesta tras la primera salida del boi este sábado por la tarde, después de que el Correxidor de Honra, Pablo Hernández, diera su discurso e hiciese la entrega del sedeño

El boi en la primera salida por las calles alaricanas, rodeada de la gente con sus pañoletas verdes al cuello.
El boi en la primera salida por las calles alaricanas, rodeada de la gente con sus pañoletas verdes al cuello. | Óscar Pinal

La Festa do Boi de Allariz es una tradición que va más allá de la celebración. Su recuperación en 1983 nació bajo una simple aunque fundamental premisa: la importancia de mantener viva la memoria, la esencia del pueblo. Esta edición está marcada por la falta de Francisco García, Paco, uno de los precursores de su recuperación y continuidad hasta la fecha. Su imagen, coronando el cartel de este año, se suma a los miles de recuerdos, palabras y anécdotas suyas que inundan las empedradas calles alaricanas durante estos días.

Desde por la mañana, las habituales pañueletas de la fiesta ya colgaban de los cuellos de los vecinos. Aunque muchos aprovecharon para disfrutar de la feria, que coincidió este sábado, otros se dirigían a Roimelo, donde se celebró la Festa da Trata antes de la comida popular en Paicordeiro. La fiesta continuó allí con la foliada de “Carapaus”, aunque el plato fuerte estaba por llegar.

Con los nervios a flor de piel e impacientes por dar el pistoletazo de salida a la semana más especial de Allariz, decenas de alaricanos se citaron en Roimelo para la recreación del Trato do Boi y su posterior bajada hasta la Barreira, donde permanecen expuestas las xugadas mansas durante toda la semana. Con los bois presentes y ante cientos de personas, el Correxidor da Honra de este año, Pablo Hernández Moreno, una persona estrechamente ligada a la asociación Xan de Arzúa —que organiza la Festa do Boi—, dedicó unas palabras en las que por supuesto hubo espacio para recordar a Paco.

Así, el Correxidor hizo entrega del sedeño a los hombres que, durante los próximos nueve días, se encargaran de sacar al boi. Y eso era lo que esperaban todos los presentes: la primera salida del boi de este año. Cerca de las 20,30 horas la Casa do Boi abrió sus puertas y de ellas salió el símbolo de la fiesta. Empezaron las carreras por las sinuosas calles alaricanas, que terminaron cerca de las 21,00 horas, dando paso a los pasacalles que amenizaron los primeros compases de la noche antes de dar el relevo a la Mekanica Rolling Band.

Así vivió Allariz este sábado el primer día de su cita más insigne, y que sirve de antesala a ocho jornadas más, cargadas de tradición, historia y, sobre todo, memoria.

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