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HISTORIA
El Castro da Boullosa, en el concello de Baltar, es una fortificación situada a 1.200 metros de altura desde la que se divisa por completo el valle del Salas y parte del de A Limia. Conocido popularmente con el nombre de “O outeiro do demo”, desde este otoño es posible visitarlo y descubrir más sobre su historia gracias a una ruta señalizada que parte desde la localidad, y que además muestra el resultado de las recientes investigaciones arqueológicas que se han llevado a cabo en él.
El de A Boullosa se une así a las excavaciones realizadas este año en otros vestigios históricos del municipio, como es el caso de las antiguas minas de estaño de As Muradellas y Campo de Ourique. Todas estas intervenciones han revelado no solo parte de su patrimonio oculto, sino también una ocupación en la zona de manera continuada desde la Edad del Bronce, hace más de 5.000 años.
Ubicado en la parroquia de Vilamaior da Boullosa, el castro cuenta con una extensión de 2,6 hectáreas y se configura en tres recintos principales, con distintos aterrazamientos que crearon espacios aptos para la ocupación y habitación, así como una muralla ciclópea.
El reciente proyecto de excavación del Castro da Boullosa surgió a raíz de la tesis doctoral del investigador Juan Manuel Galiña Lorenzo, que trata sobre la población de este valle que atraviesa tierras limianas y portuguesas, y que afirma que siempre escuchó a los vecinos hablar de que el alto del castro escondía “unha torre”.
El investigador, que ya había colaborado con el gobierno local en un proyecto de prospección de su patrimonio cultural, puso sobre la mesa el Castro da Boullosa, y el proyecto salió adelante con el apoyo del Concello y del GDR Limia-Arnoia, que lo financió, además de la colaboración de la comunidad de montes de Montecelo e Vilamaior da Boullosa.
Así, este pasado verano se llevó a cabo la primera intervención de carácter científico en el castro, dirigida por Eduardo Breogán Nieto Muñiz, de la empresa Breogán Arqueoloxía, con la excavación de dos sondeos: uno centrado en la croa y otro transversal a la muralla exterior.
Gracias a ellos se pudo comprobar la presencia de cabañas construidas con materiales perecederos, de las que aún se conservan las improntas de sus plantas. En el sector de la croa se registró un único nivel de ocupación, con gran presencia de material cerámico.
En el sondeo de la muralla, en cambio, se detectó la superposición de varios niveles con presencia de agujeros de postes, fondos de cabañas y hogueras. Todos estos niveles fueron posteriormente anulados para la reconstrucción de la muralla en un momento aún por determinar.
El material cerámico, muy homogéneo en los dos sectores, es mucho más escaso en el de la muralla, donde en cambio destaca una gran concentración de semillas de cereales calcinadas. La tipología de la cerámica descubierta proporciona una cronología que se sitúa entre los siglos IV y II a.C., en un momento previo a la presencia romana en el valle del Salas.
Las antiguas minas de estaño de As Muradellas y Campo de Ourique, en Baltar, son las primeras que se estudian en aluvión en toda la Península Ibérica. Esta investigación postdoctoral de Emmanuelle Meunier, del laboratorio Traces de la Universidad de Toulouse, con el apoyo de la Casa de Velázquez, se está desarrollando desde 2021 mediante sondeos para “caracterizar los vestigios de producción, ya que seguramente abastecieron otras zonas que carecían de estaño”, y este verano no fue una excepción.
La Península alberga las mayores fuentes de estaño de toda Europa, un metal imprescindible para producir bronce, pero que no se halla en todas partes. El objetivo de los sondeos fue tener una idea inicial de la cronología de la producción en las minas de Baltar. Las dataciones obtenidas por Carbono 14 son del periodo romano (siglos II y III d. C.) y del altomedieval (finales del VIII hasta inicios del X), pero el origen de la explotación podría ser prerromano.
El regidor local, José Antonio Feijóo, se muestra “convencido” de que Baltar debe explotar su pasado histórico y atraer visitantes a la zona: “Cremos firmemente no potencial que o Concello ten neste campo, e estamos decididos a pedir as axudas institucionais que procedan e a implicarnos nós tamen para pór en valor moitos dos nosos lugares máis emblemáticos, profundizando e recuperando así a historia da nosa comarca”.
Feijóo va más allá y afirma que tanto en A Veiga, entre los pueblos de Sampaio y Tosende, como en A Boullosa, San Antoniño e Texós “atopáronse detalles de interese nos que hai que seguir a profundizar”.
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