“Deixar facer, deixar pasar”

Reportaje

Organizaciones de defensa ambiental han alzado la voz esta semana ante lo que consideran “un escándalo”: el estado de la finca que un día albergó uno de los proyectos más ambiciosos de la comarca, Feldespatos Sarreaus. La Hidrográfica sancionó al Santander en 2020

Parte de los residuos que siguen a día de hoy. (Foto: Óscar Pinal)
Parte de los residuos que siguen a día de hoy. (Foto: Óscar Pinal)

El lamentable estado en el que se encuentra el entorno de lo que un día fue Feldespatos Sarreaus es uno de esos males interiorizados con los que se aprende a convivir a pesar de que tan solo se ubique a unos pocos metros de distancia. “Alí xa non queda nada da fábrica, levaron todo”, apunta el único vecino que pasea por Sarreaus a las 13,00 horas del sábado.

En Cortegada, hora del vermú, coinciden más lugareños y allí la preocupación, aunque un poco enterrada, parece mayor. Este núcleo perteneciente al concello tan solo se encuentra a una recta de distancia de un punto de vertidos incontrolados y de una draga hundida desde el 2004 en la laguna que un día afloró por las extracciones de arena. “Un señor que trabajó ahí dice que la draga puede tener gasóleo dentro, unos 5.000 litros. Yo no lo sé”, dice Ángel, un vecino que toma algo en el bar del pueblo. “Sobre los residuos del entorno, pues hace que no voy por ahí. Creo que hay de todo”, añade el hombre, que no oculta su preocupación por la calidad del agua en la zona: “Creo que aquí, en general, es lo que más inquietud genera”.

La imagen actual de Feldespatos Sarreaus es la antítesis a lo que un día, hace casi dos décadas, fue un proyecto estrella para la comarca: 3,6 millones de euros de inversión y 33 trabajadores para extraer arena con dragas y convertirla en cuarzo, feldespato y mica. Sin embargo, poco tiempo después, la empresa pionera terminó en quiebra.

Actualmente, un cartel de “suelo en venta” encabeza la entrada al recinto. Se venden 1.800 metros cuadrados de terreno y la empresa anunciante es Aliseda, propiedad del Banco Santander. Amigos da Terra, que volvió a reiterar su denuncia esta semana sobre el estado en el que se encuentra este punto, recordó que la Confederación Hidrográfica resolvió imponer a finales del pasado año una multa de 10.000 euros y la obligatoriedad de restaurar el medio -todavía con escombros y restos de obra- a la entidad bancaria. Los ecologistas apelan a su responsabilidad -y a la del Concello de Sarreaus, que se desmarca alegando que la finca en cuestión no es de su propiedad- para evitar que A Limia siga siendo ese territorio en el que reina eso de “deixar facer, deixar pasar”. El propio Gumersindo Lamas disculpaba a la entidad bancaria: “Nin o banco, nin o Concello ten culpa. Non se sabe quen descargou alí residuos”. Un lugareño, que trabajaba en una finca próxima en su tractor este sábado, validaba las declaraciones del regidor: “Eso xa o valaron dúas veces porque tiraron o valado. Ata tiveron que poñer unhas pedras agora. Aí hai cáscaras de castañas, lodos de depuradoras… Pensamos que é xente que vén de fóra a que bota iso”.

Defensores del medio

La Sociedade Galega de Historia Natural fue otro de los colectivos de defensa medioambiental que, junto a Amigos da Terra, denunció en 2018 la situación: “Ata que un cidadán ou unha asociación denunciou este escándalo non se moveu nada. A pregunta que hai que facerse é onde estaban os axentes medioambientais ou a Garda Civil. ¿Que pasa? ¿Non ven nada eles?”, manifestó Serafín González, presidente de la SGHN. “Aínda hai unha montaña de residuos: neumáticos, plásticos, residuos de poda, escombros… ¡De todo!

Otro punto que enfrenta actualmente a las organizaciones medioambientales, en este caso, con el Concello de Sarreaus, es la autorización para sacar agua de la laguna abandonada para el regadío: “A solución non está en bombear auga dunha poza, está en manter as láminas de auga. Vai afectar a toda a comarca”, dice Xosé Santos, del colectivo Amigos da Terra.

Contenido patrocinado

stats