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Medio centenar de limianos estrenaron este viernes los reactivos enviados al Centro de Salud de Xinzo para realizar el test de COVID-19. Una de las participantes en este estudio epidemiológico voluntario, Milagros Balado, hacía un "spoiler" de lo que se sabría al final del día: todos los resultados fueron negativos. "A cousa foi ben, eu saínche dura", afirmaba la nonagenaria al salir de hacer la prueba. Una característica que, a priori, parecen compartir los vecinos de la capital antelana.
La primera jornada fue tranquila. El "laboratorio" para la práctica de los test rápidos se instaló en el PAC del centro y en él trabajaron desde las 08,30 horas de la mañana hasta las 14,00 horas, cuatro enfermeras y un médico. "Hoy -por ayer- al ser el primer día fue así, pero a partir del lunes estaremos tres enfermeras", explicaba María José Feijóo, coordinadora de servicio.
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Durante toda la mañana el goteo de los voluntarios citados en los últimos días fue incesante. Algunos de ellos salían de casa por primera vez en estas últimas 40 jornadas. "Nada. Fue un pinchacito de nada. Me llamó hace unos días el practicante que me atiende para participar y ¿por qué no?", dice Germán Domínguez. "Yo me encuentro bien, llevo unas seis semanas encerrado cuidándome, así que no tenía por qué tener nada malo", añade.
Karla Cid, una de las voluntarias más jóvenes -22 años- aseguraba haber llevado peor la espera y los nervios. "Eu estou acostumbrada a esto -dice por el pinchazo- porque tiven diabetes gestacional. Mandáronme agardar 15 minutos e xa está", cuenta la joven.
Los resultados no se comunicaron en el momento y la espera se solicitó a los participantes para controlar los fallos en los reactivos. "Si fallaba por cualquier cosa había que repetirlo", matizó María José Feijóo. "Les puntualizamos que les avisaríamos por teléfono tan sólo si el resultado era positivo", añade.
Conchi Martínez, peluquera en Xinzo, acudió tranquila y sonriente a hacerse la prueba y salió del mismo modo. "Todo bien. Si hay algo que está mal ya nos llaman a casa", aseguraba al salir.
Sonriente salió también Hortensia Campos, vecina de Paredes de 93 años. "¿Que como foi a proba esta do dedo? Ah! Ben! Non sentín o pinchazo", reconoció.
María José Feijóo aseguraba a última hora de la tarde de ayer que algunos vecinos habían acudido hasta el centro de salud para que se les practicase la prueba pese a no estar citados, algo que no se pudo hacer. Los test se prolongarán hasta el 7 de mayo en Xinzo.
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