“Seguimos a cada hora lo que pasa en nuestro país”

Desde el domingo Maceda se ha volcado en la acogida a los refugiados ucranianos. Algunos, como los hosteleros que les han ofrecido alojamiento, han creado un fuerte vínculo con ellos y sienten que viven la guerra muy de cerca.

Seguimiento de los refugiados ucranianos en Maceda

Jamás pensé que podríamos vivir la guerra en primera persona como la estamos viviendo”, aseguraba ayer Carlos Parra, gerente del Castillo de Maceda. Allí se alojan seis de los 19 refugiados ucranianos que el pasado domingo llegaban a la localidad y también la mascota de una de las familias.

El chef ha cambiado estos días el ingenio para los fogones por la habilidad para el humor. Y es que en medio del drama, el cocinero era capaz, entre broma y broma y tirando de traductor de móvil, de arrancar una sonrisa a las mujeres con las que lleva conviviendo desde hace tres días. “Este es un periodo de transición. Hemos creado ya un vínculo con ellas y seguiremos pendientes siempre para ayudarlas en lo que podamos. Tratamos de aportar un punto de comedia a la tragedia”, explicaba el cocinero, que en algún momento también terminaba emocionándose. Lo mismo le ocurría a César Matilla, ayudante de Parra y que ya forma parte también de ese vínculo humano forjado detrás de los muros del castillo: “Son gente excepcional, pero tienen mucha incertidumbre ante un futuro incierto. Tienen a su gente allí y esto es algo sobre lo que no me atrevo a preguntarles. Es muy duro”, comentaba emocionado. “Ellas cocinan, nosotros también… Vivimos como una familia”.

Iryna Smordova, una de las refugiadas, explicaba que en las últimas horas habían podido descansar sintiéndose “a salvo”, aunque la preocupación por la situación de sus seres queridos en Ucrania se reflejaba en su rostro y en sus lágrimas: “Seguimos a cada hora lo que ocurre en Ucrania. Estamos muy preocupados”, lamentaba. También agradecía la acogida del pueblo de Maceda y de Carlos y César: “Estamos muy agradecidas por la cálida bienvenida que nos han dado”.

El pasado lunes algunas se animaban a acercarse hasta el parque de la localidad, otras preferían seguir en los hoteles de acogida. La situación no es fácil: “Están descansando, hablan entre ellas. Yo creo que están un poco abrumadas. Pienso que todavía están situándose”, explicaba Sara Martínez, del Hotel Porta Sacra, en donde se hospedan otras ocho personas.

Muchos vecinos de Maceda seguían mostrando ayer su solidaridad con sus nuevos vecinos: “Pouco a pouco seguro que se adaptarán. Maceda é un sitio tranquilo”, opinaba Francisco Domínguez. “En Maceda somos humanitarios. Eu se podo axudar dentro das miñas posibilidades vouno facer”, apuntaba Manuel Blanco.

Más solidaridad

Por otro lado, la expedición de Sos Ternópil Galitzia llegó ayer por la noche a Polonia, donde dejarán 30 toneladas de ayuda humanitaria en un paso fronterizo. Hoy se espera que recojan a los 96 refugiados que regresarán a Ourense.

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