Bernardino, 104 años de "mucha salud"

Bernardino Álvarez, natural de A Barxa (Celanova), cumplió la pasada semana 104 años. Según su hija Manolita Álvarez, no fumar y beber muy poco son las claves de su longevidad. "Estamos muy orgullosos de él", asegura.

Publicado: 14 jun 2021 - 05:45 Actualizado: 15 jun 2021 - 09:41
Bernardino Álvarez, en su 104 cumpleaños.

Bernardino Álvarez (A Barxa, Celanova, 1917) cumplió el pasado 3 de junio 104 años, lo que lo convierte en uno de los hombres (sino el más) longevos de la provincia ourensana. Su familia más cercana reconoce la alegría de ver cómo sigue cumpliendo años con salud y, sobre todo, con ánimo. "Estamos muy orgullosos de él, de que esté sanito, de que esté bien", asegura su hija Manolita Álvarez.

Las claves de su longevidad, según Álvarez, son dos: no fumar y beber poco. "Es lo que te dice cuando le preguntas, que lo más importante para llegar a esa edad es la moderación. Ni cigarrillos ni borracheras, vinito de la casa y poco más. El médico que lo lleva ya me dijo hace años que no le quitase el vasito de vino, que si había llegado hasta esa edad con él...", apunta.

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Pero además de cuidarse, la genética también tiene que ver. "Todos los hermanos han pasado de 90 años y, según morían, subían la edad, hasta los 102 años del último", explica su hija. Con 104 años recién cumplidos, su padre camina solo, sin ayuda del andador, y sigue manteniendo el mismo apetito que antes. "Come casi de todo, hace sus tres comidas y las disfruta. Es verdad que tiene prótesis dentales, come alimentos más blandos", detalla.

La pandemia

Desde el inicio de la pandemia, Álvarez reconoce la preocupación de su padre, sobre todo, por el uso de la mascarilla. "Usarlas no le gusta, pero como hay que ponérsela, se la pone. Solo preguntó un día, y luego se acostumbró. Eso sí, ya me dijo que 'peor foi a guerra", explica. Aunque no estuvo en el frente, sí fue voluntario en su pueblo, en la carpa del equipo sanitario. "También se acuerda de cuando llegó la gripe española", añade.

Ahora que la situación epidemiológica lo permite, la familia está recuperando la normalidad. "Vivimos en la ciudad, pero el fin de semana subimos al pueblo, y a él es lo que más le gusta, porque esa es su casa de toda la vida. Por la semana, en la ciudad, ya pregunta 'cando imos a Ponte Grande?", apunta.

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