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La historia de Raquel Carrera empieza esperando a que su hermano Víctor terminase los entrenamientos en el colegio Josefinas. Sin saberlo, el balón de baloncesto pasaría a ser su juguete favorito y una pasión que la ha llevado a ser una de las mejores realidades del baloncesto nacional con solo 19 años.
"Cogía la pelota y jugaba con ella por allí, era una canija. No recuerdo bien, pero creo que hacía baile u otra actividad antes de empezar con el baloncesto", hace memoria Rafa Fernández. El primer entrenador de la heroína del Valencia Basket en la final de la Eurocup este domingo tiene el mismo recuerdo imborrable que quienes tomaron luego el relevo en el Pabellón: "Era una luchadora incansable. Entrenaba siempre muy duro y jugaba dos o tres partidos seguidos si hacía falta, pero sobre todo era una gran compañera. En la pista en el banquillo siempre estaba animando a los demás jugadores".
El colegio Josefinas era uno de los "viveros" de los que se nutría y con los estaba vinculado el Pabellón. Los más jóvenes quizá ni se lo imaginen pero en Ourense había un equipo de baloncesto femenino con predicamento en el baloncesto gallego y nacional y que, como a otros, se le dejó marchitar.
La trayectoria de Raquel Carrera en el Pabellón fue fugaz. El Celta no tardó en pescar en una de sus canteras favoritas, pero antes tuv
o tiempo de demostrar que "tenía cosas muy especiales. Le decías que hiciese algo una vez y ya lo aprendía y la hacía a la perfección. Tenía muchas ganas de aprender, ilusión y siempre lo hacía todo con una sonrisa. Llegaba a entrenar siempre contenta y se iba igual", comenta Raquel Salgado.
La entrenadora ahora del Bosco asegura que "Raquel se enamoró del baloncesto en Ourense".
Salgado se quita importancia en la trayectoria de Raquel Carrera: "Realmente yo la tenía en el equipo que era un año mayor que ella y era una más porque era tan buena que venía siempre con nosotros, pero su equipo lo entrenaba María (Álvarez)".
También tuvo el placer de entrenar a una niña que con 13 años ya marcaba diferencias en las categorías alevín e infantil. "Recuerdo un partido ante el Maristas de A Coruña que perdíamos de un punto y cogió el rebote, corrió toda la pista y anotó una canasta y adicional para ganar el partido". Eso, en el primer partido en la Liga Gallega del equipo que entraba una de las referentes del baloncesto sénior femenino en Ourense durante muchos años, María Álvarez.
La entrenadora ourensana recuerda de Carrera que "tenía una visión de juego muy superior a la mayoría de las niñas de su edad", pero también se queda con "lo humilde y los buena trabajadora que era. Era una gozada entrenarla porque podía ser la mejor jugadora que siempre estaba animando a su compañeras y ayudándolas. El físico le acompañaba, pero lo que hacía lo conseguía porque entrenaba siempre al máximo".
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