Ni Lebron ni Jordan, el rey es Bill Russell

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El cuarto título de la NBA logrado por Lebron James en las excepcionales circunstancias por el covid-19 abrieron el debate sobre quién es el mejor jugador de baloncesto de la historia. El propio Lebron James, o el legendario Michael "Air" Jordan.

Resulta absurdo comparar a dos atletas de diferente generación, a dos jugadores en un deporte de equipo. También el reducir las opciones a dos, olvidando -quizá por ignorancia- a tantos extraordinarios y grandes ganadores.

Los jóvenes deben saber que, por encima de James hay 13 jugadores con 5 títulos, 4 con 6 (Jordan entre ellos), 3 con 7, 4 con 8, uno con 10 (el casi desconocido Sam Jones) y, por encima de todos, el gran Bill Russell. 11 anillos de campeón y sólo 10 dedos para lucirlos. Si nos empeñamos en comparar, no hay color.

El estadounidense Bill Russell (Monroe, 1934) fue dos veces campeón en torneos de instituto, dos veces campeón de la liga universitaria (NCAA), medalla de Oro en los Juegos de Melbourne 1956 y estuvo a punto de competir en los 400 metros y el salto de altura, pues estaba a 6 centímetros del récord sin apenas entrenamiento.

Este abrumador palmarés, a diferencia de Jordan o James, lo logró rebajando su ego desde el primer día y trabajando para sus compañeros, reforzando el formidable equipo de Boston, ganador de 11 campeonatos en 13 temporadas, entre los años 1956 y 1969. En las dos últimas, fue a la vez jugador y entrenador. Algo imposible en la actualidad.

"No exijamos a un jugador competir contra los fantasmas del pasado o del futuro. Fijémonos cómo domina a sus contemporáneos", afirma el propio Russell, hoy con 86 años.

Él dominó su época, así como Jordan la década de los 90 y James la presente.

Ni blancos ni negros, todos fueron Celtics

El mayor ganador de todos los tiempos fue una pieza más en el más grande equipo de todos los tiempos. El Boston Celtics de los años 60 en la NBA.

Recuerda Bill Russell que la primera vez que llevó a su abuelo a ver el vestuario del club, este rompió a llorar. Nunca había visto a negros y blancos duchándose juntos. El grupo era una auténtica familia, sin distinciones de origen, raza o credo. Una burbuja en un país a veces convulso por los problemas sociales.

Algunos indocumentados identifican al Boston Celtics como un club racista. Los hechos lo desmienten. Fue el primero en fichar a un jugador negro, el primero en disponer un quinteto titular de negros y el primero en contratar a un entrenador negro. El propio Russell quien, doblando las labores de técnico y jugador, logró dos títulos en tres temporadas.

Los Celtas eran un club moderno y avanzado. No así la ciudad de Boston. El Garden, pabellón de 15.000 espectadores, apenas superaba la mitad de su aforo, pese a acoger al mejor equipo de todos los tiempos, ganador de 11 títulos en 13 temporadas.

En aquella época se realizó una encuesta y más del 50 por ciento de los participantes esgrimieron que el equipo "tenían demasiados negros" como excusa para no asistir a los partidos.

Russell se sintió decepcionado por la ciudad y decidió retirarse. Hubo dos intentos posteriores como entrenador, pero nada era comparable al club de su vida ni a sus compañeros. "Siempre seré un celtic, mi sangre es de color verde".

Se mudó a Los Ángeles, luego a la lluviosa Seattle. Cada temporada aparece para entregar el premio de mejor jugador de la final, que lleva su nombre.

Deportistas, clubes. Todos son grandes. Nadie supera a Russell y los Celtics.

Una inspiración para Barack Obama

William Felton Russell nació en Louisiana, en el profundo sur de Estados Unidos. Desde pequeño asistió a episodios de agresiones y vejaciones racistas, por lo que su padre decidió vender su negocio y trasladarse a Oakland (California). Su madre falleció a los 33 años por una enfermedad renal, antes le dejó una frase grabada en su mente. "No hay nadie en este planeta mejor que tú, pero tú no eres mejor que nadie". Desde muy joven dio la cara y protestó por los derechos de los negros, pero nunca se prestó a posiciones radicales. Participó en actividades de la NAACP (Asociación Nacional por el progreso de la gente de color) a veces discrepante con la organización de Martin Luther King y opuesta a la racista Nación del Islam. En 1964 fue uno de los impulsores del sindicato de jugadores, en 1965 logró que los Celtics no jugasen en Saint Louis tras ser despreciados en un restaurante, en 1967 apoyó al sancionado boxeador Muhammad Ali. En 2011, su labor social fue premiada por Barack Obama en la Casablanca. "Bill, tú fuiste mi inspiración".

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