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Miguel Lorente: “En la consulta, hay que preguntar a la mujer por violencia de género"

El exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género y médico forense Miguel Lorente aborda en el Foro La Región de este martes una de las lacras de la sociedad

Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada.
Miguel Lorente, profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada.
Miguel Lorente: “En la consulta, hay que preguntar a la mujer por violencia de género"

El exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género y médico forense Miguel Lorente (Serón, Almería, 1962) aborda en el Foro La Región de hoy una de las lacras de la sociedad: la violencia de género. Desde la perspectiva sanitaria, hablará de prevención y abordaje de los casos. Sobre todo, aquellos que no es tan fácil identificar. La charla, organizada en colaboración con el Colexio Oficial de Médicos de Ourense, es a las 20,00 horas en el Marcos Valcárcel.  

¿El protocolo de actuación sanitario actual en casos de violencia de género es eficiente?

Es "suficiente" para dar respuesta a los casos identificados. La inmensa mayoría no son identificados, pero esas mujeres sí van a consultas médicas. Los estudios indican que las que sufren violencia acuden un 30% más a consultas que las que no la sufren. La violencia se identifica habitualmente con la agresión, y eso se reduce a los casos más graves. La amenaza, el control, el sometimiento, el miedo...Todo eso produce un impacto en la salud y no lo identificamos cuando lo tenemos en la consulta. Las mujeres no hacen referencia a ello, pero tenemos que cambiar la mirada. No solo dirigirnos al caso del abordaje identificado. La medicina tiene la responsabilidad de hacer un diagnóstico cuando la violencia está presente.  

¿Cuál es el primer paso?

Primero conocer la violencia de género, cómo se manifiesta. Después, hacer una estrategia proactiva de identificación, no esperar a que las mujeres te hablen de estas cuestiones. Entrar directamente en ellas, sabiendo que la probabilidad de encontrarte a una mujer con violencia de género en tu consulta es bastante alta. En el Pacto de Estado se ha aprobado la necesidad de un cribado universal. Hay que preguntar a la mujer, independientemente del tipo de la consulta, sobre estas cuestiones. Buscar el momento y la forma. No se trata de un: "fumas, bebes, tu marido te pega...?" No es eso. Pero sí buscar el momento y la forma y abordarlas, porque las mujeres quieren. Los estudios dicen que más del 90% de mujeres quieren que le pregunten sobre estas cuestiones en una consulta. 

El profesional al que llegan es el médico de cabecera.

Sí. Urgencias y médico de familia fundamentalmente. Pero se sabe que Ginecología y Obstetricia es una puerta muy importante para llegar al diagnóstico de estas mujeres. Traumatología, donde se puede simular una caída o accidente..También aquí tiene que estar más alto el nivel de alerta. 

El protocolo sanitario de seguimiento de los casos, ¿funciona?

Creo que el ámbito sanitario es muy susceptible de mejorar, está centrado en la agresión física. La violencia de género no es que un día te pegue tu marido, sino que te tiene dominada y controlada y además un día te pega. El impacto en la salud es mucho más grave por ese sometimiento crónico que el golpe. La propia OMS lo dice.

¿Es necesaria la creación de otras figuras profesionales?

Sí. Hay casos muy complejos. Igual hace falta incluir agentes de la psicología o del trabajo social que puedan abordar la realidad de esa mujer. También trabajar el tema de los menores en el colegio. Y, como cualquier especialidad, tiene que servir para asesorar al propio sistema.

La invisibilización de la violencia de género en el rural. ¿Son casos más difíciles de detectar?

Detectar el caso no, abordarlo sí. Llegar a todos los rincones es más complicado pero ahí esta la posibilidad de derivar. El abordaje puede ser mas delicado por el contexto social de la proximidad del entorno. El miedo a ser identificada hay que trabajarlo antes de hacer el diagnóstico. La victima se siente más culpable que el propio agresor. Todos esos prejuicios que crea la cultura machista tienden a cuestionar a la víctima. 

Apuesta por erradicar las casas de acogida. ¿Por qué?

No tanto erradicarlas, pero situarla en su contexto justo. La solución no es esconder a la mujer, sino detener al agresor. El concepto de refugio debe cambiarse por un centro de recuperación y atención. Muchas mujeres necesitan un entorno de confianza, sí, pero conviene tener un espacio para abordar esta consecuencia de la violencia, pero desde la idea de la recuperación, no del acogimiento.