Rubén Gisbert: "Si la clase política está por encima de la ley, no existe el estado de derecho"
El abogado y divulgador político abordará en el Foro La Región la situación política en España
Rubén Gisbert comenzó pronto a cuestionarse el statu quo de un sistema de partidos políticos que ahora lucha por cambiar. En 2008, durante su primer año en la Universidad de Valencia, tomó un papel preponderante en las revueltas contra el “Plan Bolonia”, y su interés por los asuntos sociales y políticos no dejó de crecer desde entonces. Será el próximo invitado al Foro La Región, que acoge el Centro Cultural Marcos Valcárcel este jueves, 2 de diciembre, a las 20.30 horas, y en su ponencia abordará “La reconquista de la conciencia de España”.
¿Qué supone reconquistar la conciencia de España?
Es un concepto desarrollado por la tesis ontológica de que España es una nación preexistente al Estado y a cualquier forma de organización política, y que se configura a través de la historia y de los sucesos. Estos han determinado, fuera de la voluntad de cualquier político, que España sea un hecho, que no sea el producto de un pacto o de la unión de los diferentes sujetos políticos. Lo que hay que reconquistar es la conciencia de que, como colectivo, como nación, somos un hecho. Tenemos que recuperar esa conciencia de que somos una nación independientemente de la forma política o del discurso subjetivo que intente condicionarla.
¿Cómo se consigue eso?
A través de una labor social constante y paulatina, y sobre todo y fundamentalmente a través de una cohesión civil contra el ente que ha atacado a la sociedad y a la nación española en su propio beneficio, y este es el Estado junto con la clase política.
¿Qué modelo propone como alternativa al actual?
Decía Aristóteles, utilizando como ejemplo la muralla de Lesbos, que no es la muralla la que tiene que amoldarse a las piedras, sino que son las piedras las que tienen que amoldarse a lo que se quiere construir. Si España es un hecho, una realidad ontologica y una nación como tal, lo que tiene que haber es una forma de Estado que esté adecuada a esa realidad y a ese hecho nacional. El Estado, sea en forma de democracia o de república, tiene que reconocer y atenerse a esa realidad de una unidad. No puede ser que una Constitución política hable de un país configurado a través de un hecho nacional de diferentes nacionalidades o diferentes pueblos, eso no tiene que ver con que en el seno de un nación exista riqueza cultural o diversidad lingüística. La forma de Estado que yo propongo es una república, y la forma de gobierno una democracia.
¿Es España una nación de naciones?
España bajo ningún concepto puede considerarse, si no es bajo una tesis subjetiva, una nación de naciones. España no es una nación de naciones, una nación no está determinada por una lengua o por un único factor cultural, los aspectos culturales seleccionados al capricho no configuran una nación, a menos que se haga de manera voluntaria. Ahí, ¿quién ha tenido un papel preponderante a lo largo de la historia? El nacionalismo, el fascismo, el subjetivismo o el bolchevismo. Como Alemania no era una nación, la idea romántica de la unidad a través de la lengua alemana es la que configura y perfecciona la unidad política, pero España no está ahí.
“España bajo ningún concepto puede considerarse, si no es bajo una tesis subjetiva, una nación de naciones”
¿Qué significa para usted ser español?
Uno nace español, y la cultura que tiene, el modo colectivo de vivir, todo eso lo condiciona en una unidad. Ahí se determina la diferencia entre la unidad voluntaria de una sociedad, como una sociedad mercantil, y la comunidad, como la comunidad de vecinos. No hay unidad por la voluntad, los españoles son, no hay que establecer unos nexos de unión, no hay que establecer un proyecto de país. Lo que hay que conocer es que tú perteneces a un pueblo independientemente de que quieras o no. El día que la sociedad española haga eso habrá recuperado la conciencia de lo que es, la conciencia de España, y por lo tanto podrá luchar por su libertad política.
Usted se define como un “revolucionario de la libertad”, ¿qué entiende por libertad?
Es todo aquello que no nace del permiso de otro, es decir, la libertad es todo lo que encuentra su fundamento fuera de la ley. Si la ley no parte de la libertad, entonces no es ley, es carta otorgada, es derecho. Es importante explicar también la libertad colectiva, que es la libertad del sujeto político, y cómo el sujeto político no es un individuo, la única libertad que puede tener es la que le imprimen las leyes, esa es la libertad política. Si hay una clase que está por encima de la ley, no existe el estado de derecho.
La revolución que propone, ¿se puede conseguir por la vía pacífica?
Desde luego que existe la alternativa pacífica, que es la que estamos construyendo desde la asociación que tengo el gran honor de presidir, la Junta Democrática de España. La única manera que existe a partir de ahora para romper el sistema de partidos es la organización civil de la sociedad, y desde ahí construir una alternativa de desobediencia que, si hace falta, tenga que llegar a la abstención fiscal, porque el Estado sin dinero no puede funcionar.
¿Ve en la sociedad el suficiente descontento como para que comiencen las protestas?
Creo que todavía no, hay mucha gente que ha tenido despertares, lo que sucede es que para que estas ideas sean hegemónicas hace falta que mucha gente, muchos divulgadores y periodistas se unan con ese fin. Como el estado de partidos vive de la seducción y de la corrupción eso resulta muy difícil: es mucho más fácil entregarte, dirigir tus intereses y tus ambiciones hacia lo que te ofrece el Estado. Esto pasa escribiendo en un periódico, o en una radio, e incluso en un canal de divulgación de internet. Es más fácil apoyar a uno u otro partido que, de manera casi altruista, dedicarte a la defensa de unos preceptos que no comulgan con nadie que esté en el espectro político.
"El estado de partidos vive de la seducción y de la corrupción”
¿Es internet el canal de difusión adecuado para este tipo de mensaje?
Es el único camino que existe ya, el único rescoldo que puede avivar una llama, y están intentando limitarlo y censurarlo. La televisión y la prensa escrita están ya en manos de grandes corporaciones mercantiles, y los partidos dependen directa o indirectamente de ellas. El único camino que queda es la divulgación libre, por eso es importante que cualquier persona que quiera luchar por estas ideas, sea progresista o conservador, se mantenga alejado, pero casi como si fuera la peste, del dinero público, porque es la única garantía para la defensa de sus intereses.
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