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La moda va en los pies

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La moda va en los pies

Una de las joyas de Guillem Turró
photo_camera Una de las joyas de Guillem Turró

Más que zapatos, lo que crea Guillem Turró son auténticas obras de arte para los pies. la cultura popu y la lucha lgbt+ son sus grandes referentes, que convierte en diseños vibrantes reutilizando materiales para darle un toque de alma a cada uno de sus diseños

 

 

¿Cuál es tu historia con el diseño de calzado? 

En mi familia siempre ha gustado la moda -mi abuela tenía una tienda de tejidos- y supongo que por ella y por los tacones de mi madre empezó mi fijación. Pensé en estudiar diseño de moda pero la oferta educativa que había entonces en Barcelona no me convenció, así que estudié diseño gráfico. Durante esos cuatro años descubrí que en Londres existía la posibilidad de estudiar directamente diseño de calzado, y los zapatos eran (y son) el objeto que más me fascinaba del mundo. No dudé en aplicar en London College of Fashion para su prestigioso grado de Footwear Design y me aceptaron.

Tus diseños son muy vistosos y coloridos. ¿Cuál es tu filosofía en torno al mundo del calzado?

Cuando desrrollo un proyecto con la suerte de tener total libertad creativa me gusta abordarlo con una referencia o mensaje claro. Quiero que el zapato final sea la representación visual de alguno de los temas que me inspiran y nutren, ya sea un homenaje a un ídolo, una reivindicación... Puesto que mis mayores referentes se encuentran en la cultura pop y la lucha LGBT+, los resultados son a menudo, como comentas, “explosiones” de color y estridencia. Vibrantes. Además, intento hacer los pares únicos o prototipos reutilizando materiales, aportando una vida pasada y más connotaciones a la pieza, más alma.

En un calzado también prima la comodidad. ¿Cuál es el principal reto al combinar diseño y comodidad? 

A mi modo de ver cambia mucho en función de la finalidad del zapato en cuestión. Si se trata de un par único para un uso puntual como en algunos de los encargos que he trabajado (un videoclip, editorial) la comodidad no es crucial puesto que lo que se busca es un impacto visual y nadie tendrá que caminar más de unos minutos sobre la pieza. Al trabajar con colecciones en un entorno comercial obviamente sí es algo que hay que trabajar mucho y por suerte hay técnicos y especialistas en las fábricas que son expertos en asegurar el máximo nivel de confort posible en cada par que producen. Desgraciadamente mucho me temo que un tacón de aguja de 10cm jamás será cómodo, pero tampoco es su finalidad. 

Has trabajado para numerosas marcas internacionales, así como a nivel particular. ¿De qué forma han ido evolucionando tus diseños?

Estoy enormemente agradecido a todo lo que he aprendido trabajando para grandes empresas que venden calzado en todo el mundo. La lección que más valoro quizás es la de poder ver y entender qué busca la clientela en cada momento y qué modelos se convierten en éxitos de ventas y cuáles no. Es como un termómetro del deseo de los/las compradores/as que te ayuda infinitamente a la hora de decidir en qué dirección seguir diseñando. Es algo que evidentemente se desarrolla estando dentro de la empresa y que me ha servido para preparar mejor mis pequeños proyectos. Aprender a leer lo que quiere la gente ha sido sin duda primordial.

¿Para quién son tus zapatos? 

 ¡Para todo el mundo espero! En mi trabajo personal intento no hacer distinción de género a la hora de diseñar, quiero pensar que con todo lo que estamos avanzando como sociedad ya empieza a estar un poco desdibujada la línea entre calzado femenino y masculino. Pensar en ver hombres en stilettos por la calle igual es una “locura” pero por suerte hay mucha gente luchando para romper tabús. Más allá de eso, quiero pensar que la persona que se fija en mis diseños es alguien que comparte mis valores y que quiere que una prenda transmita un mensaje más allá de ser “bonita” o fea, alguien que busca algo más que calzado.

¿Cómo funcionan las tendencias en los zapatos?

Hoy en día me parece que las tendencias no están tan pendientes de lo que pase en los desfiles o en la Moda con mayúscula sino que las dicta mucho el consumidor final, sobretodo este año que sobra decir ha sido rarísimo para todas las industrias. Ahora se convierte en tendencia aquello que el gran público empieza a ver proliferar en ciertos círculos de las redes sociales o de la moda de la calle (este año igual más bien la moda de casa). Un ejemplo creo que podría ser la invasión de las deportivas para toda ocasión y tipo de look. Es cierto que aparecieron en las semanas de la moda de mano de grandes marcas, pero lo que las ha hecho quedarse tanto tiempo es su demanda ininterrumpida, la gente las compra y las lleva combinadas con todo, y creo que puede ir para largo... 

A nivel empresarial, ¿como se abre paso tu propuesta?

Es complicadísimo y afortunadamente tengo una red de seguridad que me permite correr este riesgo, pero no es fácil abrirse camino y los encargos no llegan a mansalva todos los meses y menos con esta crisis global. Estoy muy satisfecho con lo que estoy haciendo y lo que hago (estos encargos de un par único donde tengo total libertad), pero la verdad es que si surgiera la oportunidad de volver a formar parte de algo más grande de nuevo también me apetecería. Los diseñadores de cualquier sector que funcionen como freelance sabrán bien a lo que me refiero...

¿Cuál es el futuro?

La clave para el futuro en la moda en general espero que esté en que las empresas y diseñadores demuestren a su clientela que comparten sus ideas y compromisos. Ya hace tiempo que se trabaja en esa dirección y realmente hacer una moda más ética y sostenible es cada día más crucial. En mis pequeños proyectos hago todo lo que está en mi mano para reducir el impacto de la pieza, principalmente reutilizando materiales “olvidados” o incluso re-condicionando zapatos que ya existen. Muchas marcas se mueven ya por estos valores y formar parte de una de ellas para contribuir en esta práctica sería un gozo para mí.