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Conforma la tercera generación, junto con su hermana, María, de una estirpe de joyeros y relojeros que se inició en 1903, de la mano de su abuelo, quien en 1911 abriría su propia joyería en Cuba y en 1928 lo haría en Ourense. “El Cronómetro 1928” es mucho más que un negocio familiar centenario. Aquí solo trabajan obras de arte, piezas únicas, en joyería, sobre todo en diamantes y piedras preciosas, y en relojería. De hecho, “El Cronómetro” es la marca del único reloj, de pulsera o de bolsillo, que se sigue fabricando, pieza a pieza, de manera manual, en toda España. Odilo Fernández (Ourense, 1967) nos habla de la historia, del presente y del futuro de este negocio único en España, mientras su padre, con 94 años sigue al pie del cañón viviendo con pasión un trabajo de artistas.
1. ¿Se imaginaba, de niño, otra profesión?
No. Nunca pensé en dedicarme a otra cosa. Estaba tan metido aquí, incluso de niño… mi hermana y yo veníamos a jugar. Y lo que al principio era un juego acabó siendo una pasión que se contagia y que termina enganchándote. Mi padre tiene 94 años y sigue trabajando y cotizando a la Seguridad Social. Es mucho más que un trabajo.
2. La actividad principal es la joyería. ¿Por qué el nombre, “El Cronómetro”?
Cuando mi abuelo montó el negocio aquí, en Ourense, en 1928 ya tenía una larga trayectoria como joyero. Entonces ya alternaba joyería y relojería. Yo creo que el nombre surgió de la necesidad de distinguirse del resto de establecimientos. En Ourense ya había joyerías, pero relojerías, que fabricasen sus propios relojes, solo había uno. Y por otra parte, era una actividad con mucha demanda. Hay que tener en cuenta que durante décadas, en España era muy difícil importar relojes. En realidad había una necesidad de crearlo todo de manera artesanal: el sastre hacía los trajes, la modista vestidos, el zapatero los zapatos y el relojero los relojes. Se hacían todo tipo de relojes: de pared, de bolsillo, de pulsera. Y aquí lo hacíamos todo. Salvo en el caso de los de pared, que la maquinaria venía de Alemania y aquí la montábamos y caja de madera nos la fabricaba un ebanista de O Carballiño. Pero todo lo que hacíamos de joyería se hacía en el taller de joyería y los relojes, en el taller de relojería. Con la llegada de la industrialización el negocio de los relojes empezó a decaer, pero nosotros seguimos manteniendo ininterrumpida nuestra actividad.
3.¿Nunca dejaron de venderse los relojes “El Cronómetro”?
Nunca. Hasta tal extremo de que, aunque solamente fuese uno, no hubo ni un solo año en el que se interrumpiese la producción.
4.¿El Cronómetro es la única marca cien por cien española que queda en el mercado?
Somos los únicos que seguimos manteniendo esta actividad, de fabricar relojes a mano. No es una actividad rentable. Lo hacemos más por mantener la tradición. Nuestra producción anual es muy reducida, prácticamente solo uno al mes. La maquinaria nos la fabrican en Suiza y aquí se hace todo lo demás. La esfera, la correa, la corona… Tenemos modelos de pulsera y de bolsillo, en plata o en oro. Son relojes únicos.
5. El gusto por los relojes mecánicos, por las piezas hechas a mano parece que ha vuelto, ¿No le parece?
Yo creo que sí, que hay una tendencia a darle valor. Hay relojes industriales de una calidad extraordinaria. Pero los nuestros son piezas únicas. Tanto es así, que sus componentes no son intercambiables. La esfera, la corona, el cristal, en cada uno tiene su tamaño, aunque sea por unas micras de diferencia. Quien se lleva uno de nuestros relojes sabe que se lleva una pieza única e irrepetible. Y lo que es tan importante. Un reloj que va a sobrevivirle porque siempre seguirá funcionando y aquí, siempre encontrará la manera de que se lo mantengamos y reparemos. Hay relojes que vienen al taller para limpiar o cambiar alguna pieza que tienen ochenta años.
6. Antes me hablaba de que empezó siendo niño. ¿Recuerda el primer reloj que hizo?
Claro que me acuerdo. Fue un despertador.
7. Aunque sigue fabricando relojes, su principal actividad es la joyería ¿Cuál es el valor distintivo de El Cronómetro como joyería?
Fundamentalmente hay dos valores que nos caracterizan. El primero, el diseño. Trabajamos joyas en la que cuidamos mucho el diseño y es nuestro sello de identidad, nuestro elemento diferenciador. El segundo, la elección de los materiales. Solo trabajamos con oro y platino, aquí fundimos las piezas y las tallamos, y luego con piedras preciosas que certificamos nosotros mismos. Tenemos, naturalmente, el aval de laboratorios internacionales, pero también nos hemos convertido en laboratorio de certificación. Yo estudié gemología en Madrid y luego realicé numerosos cursos sobre piedras preciosas, me encantan los minerales y las piedras preciosas y he realizado cursos muy especializados en Amberes, Holanda, etcétera.
8.¿Por qué es importante esa función certificadora?
Porque nos permite generar una mayor confianza. Un diamante representa una importante inversión y el cliente quiere tener una absoluta certeza de lo que lleva. Además, nosotros le damos una información complementaria, de la misma manera que cuando una persona compra un cuadro, no sé, de Cézanne, por ejemplo, quiere tener la certeza de que el cuadro no es una falsificación, y al mismo tiempo que se le da esa garantía, un experto certificador hace una valoración de cuáles son los rasgos identificativos, le da datos sobre la fecha y el lugar en el que fue pintado e incluso su procedencia. Nosotros hacemos lo mismo y le ofrecemos al cliente conocer la historia que hay detrás del diamante que tiene ante sí
9. ¿Se ha planteado internet como mercado?
Es muy difícil vender una joya por internet. Y más, un diamante, aunque que se tenga la garantía de su origen. Entre otras razones porque la imagen que se puede fotografiar resulta imposible que sea natural, porque por los brillos, la luz… Tienes que verlo personalmente. La visión directa es la que te da una idea cierta del color, del brillo, del tamaño… El trato directo es el que prima y del mismo modo que nosotros vamos pasando de una generación a otra, nuestros clientes también. Sigue habiendo jóvenes que empiezan, por ejemplo, con una sortija de pedida, unas alianzas… y ahí comienza una relación que se extiende en el tiempo.
10. ¿habrá cuarta generación?
Ya hay cuarta generación. Tanto mi hermana, María, como yo podremos ser sucedidos por nuestros hijos que ya muestran interés. Los diamantes, las piedras preciosas, diseñar joyas, es un mundo apasionante.
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