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Con el título de “Contramemoria: Una historia oral de más de cuatro décadas punkis y feministas”, Maritxu Alonso presenta un libro cuyo objetivo es poner en evidencia que “tenemos una genealogía punki y feminista en el estado español enormemente diversa e interesante pero que se encuentra totalmente olvidada”. Porque las bandas de mujeres y disidencias “han existido y sus propuestas poseen una gran calidad musicológica, estética y política. No quedan excusas para que no formen parte de la historia oficial”. Y entre esas bandas de mujeres que cita la escritora y música está Voces de Ultratumba, “la primera banda de punk siniestro compuesta íntegramente por mujeres en Galicia”.
“Hay que considerarlas unas pioneras ya que fueron las primeras que apostaron por una puesta en escena, unos sonidos y una iconografía de tintes oscuros en esta comunidad -explica Alonso-. Chus Taboada rompió muchos moldes, su mensaje continúa hoy en día vigente: no hace falta ser una chica mona, hablar de cosas bonitas y agradar al público masculino para ser cantante. Sin duda, se trata de un grupo que necesitamos revisitar y reivindicar”.
En tu libro hablas con mujeres protagonistas de la escena punk de distintas épocas. ¿Cuál es tu conclusión respecto de la evolución de su inclusión en el ámbito musical?
He investigado la subcultura punk española desde sus orígenes en los años ochenta hasta la actualidad y mi conclusión principal es que las mujeres y disidencias siempre han participado en ella. Más allá de la conformación de bandas de música, que constituye la actividad más visible, ellas también han ocupado, han dinamizado centros sociales, han creado fanzines y radio libre, se han autoorganizado, y, en definitiva, han constituido un pilar básico para el desarrollo comunitario. Tocar un instrumento y tener una banda siendo un hombre cis continúa siendo mucho más asequible que si abrazas cualquier otra identidad porque vas a conseguir más fácilmente los recursos materiales y nadie va a dudar de tus capacidades. La realidad para una persona que sea trans, gay, lesbiana, no binarie o mujer suele ser bastante diferente tanto encima como debajo de un escenario. Tal vez en este momento histórico tengamos que poner el foco en quienes ejercen los privilegios, para cuestionarlos y desmantelarlos, en vez de señalar a las desposeídas.
Aparecen en el libro nombres como los de Marta (Las Brujas), Roser (Las Hienas), Edith (Punto-G), Belén (La Xeta Pasote), Ana (Dale Welta), Rebe (Flujo), o Blanca (Turbulentas).
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