El coche sin conductor pasa por la parroquia de Enxames, en Vilardevós

A PRUEBA EN LA PROVINCIA

Pese a criarse en Alemania, David siempre quiso vivir en España. Al final ha encontrado la felicidad en un pueblo de Vilardevós, desde el que trabaja en un prototipo gallego de coche autónomo

David Morales posa junto a uno de los modelos de coche autónomo que desarrolla en el CTAG (foto: C.L.M.)
David Morales posa junto a uno de los modelos de coche autónomo que desarrolla en el CTAG (foto: C.L.M.)

Hay procedencias que marcan un destino vital, y el caso de David Morales es uno de ellos. Nacido en Stuttgart en 1984, lo raro es que se hubiese dedicado a algo que no tuviese que ver con la automoción. No en vano, la capital del estado de Baden-Wurtemberg, la sexta más poblada del país teutón, es conocida popularmente como la ciudad donde nació el automóvil, y es la sede de dos de las marcas de coches más emblemáticas del mundo: Mercedes-Benz y Porsche. Morales, sin embargo, trabaja en el coche del futuro, cuando conducir ya no será necesario.

Pese a criarse en Alemania, David lo hizo en un hogar muy español, pues su padre es natural de Almería y su madre gallega, concretamente de Enxames, uno de los núcleos que conforman el concello de Vilardevós. Ambos se conocieron ya en tierras germanas, adonde habían emigrado y, tras más de media vida allí, no se plantean volver. Si bien regresan en vacaciones y la morriña es inevitable, en Alemania tienen a sus nietos.

Morales, en cambio, siempre miró hacia España. A diferencia de sus hermanos, disfrutaba de sus estancias en nuestro país y tenía claro que quería darse al menos una oportunidad de vivir aquí. “Siempre lo tuve como una meta vital”, afirma.

La casa de su abuela materna en Enxames (foto: C.L.M.)
La casa de su abuela materna en Enxames (foto: C.L.M.)

La oportunidad le llegó en Alemania trabajando como electricista de vehículos para otra gran marca automovilística del país, BMW. En la factoría, conscientes de su anhelo, le ofrecieron integrarse en un cliente que operaba en Huelva. David Morales hizo las maletas, pero era 2010 y la crisis económica española obligó a su empleador a echar la persiana.

Como a cualquier joven de su generación, a Morales le entraron las dudas. Tras una temporada en la Almería paterna, decidió trasladarse a la casa de su abuela materna en Vilardevós. Mientras mejoraba su castellano, se formó como electricista de telecomunicaciones con el fin de poder adentrarse en el mundo de la robótica.

Morales trabaja desde su casa en Enxames siempre que puede (foto: C.L.M.)
Morales trabaja desde su casa en Enxames siempre que puede (foto: C.L.M.)

Gracias a ello encontró trabajo en O Porriño controlando los robots de las cadenas de montaje de coches. Sin embargo, su conocimiento nativo de alemán provocó que lo enviaran con frecuencia de vuelta a su país natal. “En un momento dado me di cuenta de lo absurdo de la situación. Había dejado Alemania para vivir en España y, al final, tenía lo peor de ambos mundos, cobraba como español pero me pasaba la mitad del tiempo allí”, narra con desánimo.

Entonces llegó la pandemia y la posibilidad de trabajar desde Enxames. Y ahí Morales dio una nueva vuelta de tuerca a su carrera profesional y se puso a estudiar programación.

Coche autónomo

Tras su enésima reconversión laboral, David entró a trabajar en el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG). Su primer encargo: el proyecto de coche autónomo que vienen desarrollando gracias a distintos sensores que montan sobre modelos de calle.

Coche de calle preparado para la conducción autónoma del CTAG (foto: C.L.M.)
Coche de calle preparado para la conducción autónoma del CTAG (foto: C.L.M.)

“Tenemos un simulador con un coche prácticamente entero, y trabajo haciendo pruebas con él. Me dedico a programar todo tipo de instrucciones para el simulador y para el coche autónomo que está desarrollando el CTAG. También me ocupo de las cámaras que apuntan al conductor y perciben hacia dónde mira”, explica. Durante la semana reside en un piso familiar en Vigo, pero los fines de semana siempre se escapa a Enxames, e incluso trabaja desde allí en muchas ocasiones.

David solo tiene una petición: “Por favor, no olvides escribir que vengo de Enxames”. Orgulloso de sus orígenes como si hubiese nacido en Galicia.

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