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CRÓNICA
Rafael Prieto López es gerente de un almacén agrícola en Baltar y este sábado tuvo que recorrer 200 kilómetros para llevar el pedido (10 sacos de pienso) a un cliente de Tourem (Portugal), localidad situada a menos de 10 kilómetros de su negocio. Lo hizo para no perder el cliente, "porque por los 10 euros que gano no me compensa dar este largo rodeo por Feces de Abaixo", lamenta.
Este es solamente uno de los múltiples perjuicios que está ocasionado a vecinos, comerciantes e industriales el cierre de los pasos fronterizos entre la provincia y Portugal a causa de la situación de alarma, una situación que no parece que se vaya a desbloquear hasta julio. El gobierno luso ya ha prorrogado el corte en todos los pasos, excepto en la antigua aduana Feces de Abaixo-Vilar Verde, el único habilitado desde el 14 de marzo. El escenario es un drama a largo de toda la franja fronteriza. "Deberían abrir más pasos, aunque solamente sea para el transporte de mercancías", protesta Rafael Prieto. Su propuesta la apoyan dueños de supermercados, de gasolineras, estancos, bares, panaderías y resto de negocios que abren a diario a lo largo de los casi 300 kilómetros que hay de frontera entre Ourense y el país vecino. "El cierre nos está ocasionando cuantiosas pérdidas porque la mayoría de nuestros clientes son portugueses y no pueden venir", explica el gerente de embutidos y salazones Serra do Larouco, Alejandro Cuquejo.
Manuel Regueiro es el dueño de Industrias Cárnicas Hermanos Regueiro en Feces de Abaixo (Verín) y recuerda que las ventas cayeron "en picado y aún por encima el Gobierno nos tiene retenido desde hace tres meses el IVA que nos tenía que devolver por las compras que realizamos", lamenta.
Negocios cerrados
La empresa de Regueiro está en el mismo paso fronterizo por el que circulan transportes de mercancías y conductores que acrediten la urgencia del desplazamiento. "Los trabajadores portugueses que tengo en plantilla no tienen problema para pasar. Están cerca, el problema son las ventas al estar toda la restauración cerrada. Tengo cámaras llenas de cochinillos. A este paso no sé lo que puede pasar", se pregunta.
A escasa distancia está el supermercado de José Julio Blanco Rodríguez. "Si no abren la frontera tendremos que cerrar, pero no yo solo, todos los negocios del pueblo", comenta. Este negocio se sustenta de las compras que realizan los portugueses del otro lado de la frontera. "Ahora mismo los vecinos no pueden cruzar para hacer compras y deberían permitirlo, facilitar el intercambio entre los pueblos de un lado y otro", señala.
El coronavirus no está teniendo mucha incidencia en los municipios, tanto ourensanos como portugueses, que salpican la Raia. Los hay que no registraron hasta ahora ningún caso positivo. Comerciantes, industriales y vecinos aseguran ser conscientes de la gravedad de la situación, pero piden que se permita o al menos flexibilice la circulación entre los vecinos. "Al menos que abran aunque solamente sea unas cuantas horas durante el día estableciendo los correspondientes controles", reclama Alejandro Cuquejo
Trabajadores
El cierre de los pasos fronterizos con grandes bloques de hormigón, además de las cuantiosas pérdidas en los negocios, obliga a 120 trabajadores a dar un largo rodeo a diario para incorporarse a sus puestos de trajo, la mayoría en los municipios españoles. Los que residen en el ámbito de la Eurocidade Verín-Chaves no tienen muchos problemas al estar abierto el paso de Feces, pero los que tienen el domicilio en Vinhais, Montalegre, Arcos de Valdevez y Melgaço lo tiene más complicado. Tardan horas para incorporarse a sus puestos, cuando antes hacían el recorrido en apenas diez minutos. "Hai traballadores portugueses que optaron por alquilar vivenda e quedarse para non dar todos os días a volta por Feces", apunta el alcalde de A Mezquita, Rafael Pérez.
Luis Santos es natural de Arcos de Valdevez y trabaja en una empresa de alimentación de Xinzo. "Por la carretera de Lindoso y Lobios me quedaba relativamente cerca, pero ahora opté por quedarme en A Limia porque tengo que dar un rodeo por Tui o Feces. Gasto más en combustible", afirma.
Familias
Rafael Prieto, el gerente del almacén agrícola de Baltar, está casado en Portugal, donde reside buena parte de su familia. "Mi mujer está en Baltar y lleva dos meses sin ver a su familia cuando antes estábamos prácticamente juntos a diario", lamenta.
Pero no es el único caso a tener de las palabras del director ejecutivo de la Eurociudad Chaves-Verín, Pablo Rivera. "Hay familias separas y algunos son matrimonios con personas dependientes a su cargo que no pueden desplazarse para atenderlas", lamentó, puntualizando que la red de eurociudades ibéricas tiene previsto emitir un manifiesto mañana lunes solicitando la reapertura de la frontera. "Además de las familias, se está ocasionando un grave daño al comercio. Los portugueses vienen a comprar a los supermercados de Feces porque les queda más cerca. Como los vecinos de Rabal (Oímbra) van a Portugal. Hay una relación comercial intensa pero esta actividad no la entienden en Madrid y Lisboa", explica.
Comerciantes de Chaves y Montalegre también abogan por la reapertura de la frontera extremando las medidas de seguridad. "Hay negocios que viven de los clientes españoles", resume un industrial de Chaves, Joao Cruz.
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