O Carballiño

Un día ilusionante en Carballiño

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Crónica

Un día ilusionante en Carballiño

Ambiente en una de las terrazas de Carballiño (MARTIÑO PINAL).
photo_camera Ambiente en una de las terrazas de Carballiño (MARTIÑO PINAL).
Los carballiñeses recuperaron una parte de la normalidad y lo hicieron saliendo a las calles y disfrutando de la reapertura de la hostelería. Vecinos de la comarca también regresaron tras un duro mes de aislamiento.

Carballiño vivió ayer una jornada "ilusionante", como la definía el hostelero Juan Carlos Mejuto del café bar Peñasco. Después de un oscuro mes en el que soportó las restricciones más altas de toda Galicia, las familias y amigos se reencontraron y la gente se pudo permitir volver a las terrazas, charlar e intercambiar experiencias, en un día tan soleado que contribuyó a levantar los ánimos y a sonreír como no se hacía desde hacía tiempo.

La Guardia Civil y la Policía Local ya no controlaban la movilidad en las carreteras ni tampoco vigilaban los comportamientos de las personas y llegaron muchos vecinos de otros concellos de la comarca, deseosos de regresar a hacer sus compras y a disfrutar de una consumición en cualquiera de los establecimientos de la hostelería.

"Estábamos en una situación tan terrible que ahora esto me parece irreal", comentaba una mujer de San Amaro, que hasta ahora tenía prohibido acercarse a Carballiño.

José Antonio Freijido tenía completa de clientes la terraza de su cafetería Aldara,"hay más gente que un sábado normal", indicaba.

Entre ellos estaba Daniel Dacoba quien opinaba que "el buen tiempo también anima el ambiente. Este es mi segundo café de la mañana porque tenía muchas ganas de volver a sentarme en una cafetería, charlar con los amigos y ver el ambiente que hoy está muy animado, porque Carballiño es un pueblo de bares".

"Teníamos ganas de volver a la realidad, una realidad entre comillas, y de nuevo a empezar de cero", apuntaba Juan Carlos Mejuto. Para él ha sido un mes muy difícil, de grandes perjuicios económicos y de un importante daño psicológico, porque "ver el bar cerrado desde fuera es una cosa pero desde dentro es más difícil de llevar". Otra cuestión preocupante son las ayudas económicas oficiales: "He recibido la del Concello y de la Xunta quiero pensar que sacará otra línea directa porque hasta ahora con las exigencias que ponía pocos tienen acceso a ellas". 

Cristina Tato estaba acompañada de familiares y un amigo, disfrutando de una mañana jovial. "Noto la alegría de la gente en la calle, pero también con mucha precaución, con mascarilla, hidroalcohol y guardando la distancia de seguridad, espero que la gente no se olvide de las normas que tenemos que cumplir".

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