Miguel de la Fuente, 33 años retratando la guerra

Cuando era un chaval, Miguel de la Fuente se marchó de Ourense. Lleva 33 años cubriendo guerras como reportero gráfico, ha obtenido un premio Peabody por un trabajo en China y ahora está a punto de dejar Ucrania.

Miguel de la Fuente, en el barrio de Pozniaky (Kiev), después de que los ucraniamos interceptasen un misil de madrugada.
Miguel de la Fuente, en el barrio de Pozniaky (Kiev), después de que los ucraniamos interceptasen un misil de madrugada.

En Kiev (Ucrania), los bombardeos suelen ser de madrugada. Todos los días. A primera hora de la mañana, un equipo de TVE desayuna, se pertrecha con cascos y chalecos antibalas y se dirige a buscar historias a la zona en la que han caído las bombas. Han realizado previamente entrenamientos militares en Chernóbil. Las crónicas han de hacerse rápido: “Intentas apurarte al máximo porque cuando vamos, no cesan los bombardeos. Haces entrevistas a la vez que están sonando de fondo y se oyen y se sobrecoge el entrevistado”. Son el veterano periodista Óscar Mijallo, el reportero Hugo Úbeda-Romero (de tan solo 24 años) y un ourensano que dejó su ciudad natal con apenas 17 años.

Ahora suma 33 como reportero gráfico en guerras. La cámara de Miguel de la Fuente (Ourense, 1961) retrata el horror que tienen todas las guerras. En Ucrania, han estado en primera línea con los soldados, en subterráneos, en mezquitas, en hospitales, en barrios completamente devastados… No hay una guerra igual, pero “todas las historias marcan mucho porque son historias de fracaso, de terror, de llantos y de familias que se rompen, de gente que se va y no vuelve”.

La de Ucrania es una historia de resistencia que, sobre el terreno, se conoce de verdad: “Al principio pensábamos que los rusos iban a pasar por aquí como un paseo, como ocurrió en Crimea. Pero los ucranianos son prooccidentales. Todo el mundo pensó que se iban a doblegar, pero no. Plantaron batalla desde el primer día. Los hombres se quedan para luchar, pero no obligados. Están mentalizados de que quieren quedarse aquí, pero también hay muchas mujeres que han ido a despedir a sus niños a la frontera y han regresado para coger armas y pelear. Los ucranianos llevaban ocho años preparándose para esta guerra”.

Un subterráneo (refugio) es un lugar oscuro en el que los ucranianos se iluminan con mecheros para verse las caras y esperan a que pasen las horas, no se sabe cuántas. Esta imagen de la guerra la traslada Miguel de la Fuente a los Informativos de TVE. “Meterse en un subterráneo es algo muy tétrico. Son bloques de cemento, un mundo sin luz. Angustia cuando empiezan a pasar las horas”. Retrataron uno de estos refugios hace unos días, cuando sonó la sirena y estaban en las cocinas de las defensas territoriales. Un centenar de personas echó a correr a uno de los subterráneos. “Fue una escandalera, lo pudimos rodar y nos metimos con ellos allí para explicar cómo estaban”.

Dice Miguel de la Fuente que la guerra “empieza a ser una ratonera, no creo que lleguen a cercar Kiev porque es muy grande. La guerra ahora mismo está en un momento que parece que está medio parada y se puede convertir en una guerra de guerrillas”. El equipo ya está de retirada. La próxima semana esperan llegar a Madrid. Será tras 55 días en Ucrania y 30 de guerra. “El límite lo tiene que marcar cada persona. Nosotros somos amigos y nos conocemos bien. Lo hemos hablado hace tiempo y pediremos el relevo. Lo que antes era un día más, ahora es uno menos”.

La cámara de Miguel de la Fuente se despide de Ucrania, una más. “Nací en el centro de Ourense, en Sáenz Díez. Siempre me había gustado la fotografía y en Santiago estudié Arte. Luego me fui a Madrid a buscarme la vida. Empecé en agencias de fotografía, preparé oposiciones y en el 88 entré en TVE. Tardaron en llamarme un año. En el mundo de las guerras empecé de casualidad. En la primera Guerra del Golfo había necesidad de mandar a alguien de los nuevos, alguien debió hablar bien de mí y, a partir de ahí, fue otra y otra y así he estado 33 años”.

Después llegó otra Guerra del Golfo, Sarajevo, los Balcanes, la toma de Crimea y un largo etcétera de reportajes por el mundo. El ourensano tiene el considerado premio “Pulizter” de la televisión: un Peabody, otorgado por la Universidad de Georgia en 2006, tras un reportaje en el que él y su equipo conocían de cerca el entonces “milagro” chino, cuando más de 100 millones de personas emigraron del campo a las ciudades del este y del sur del país.

En Ucrania, han muerto al menos cinco periodistas en tres semanas. “Siempre es una faena. Al cámara de Fox lo sufrimos mucho porque había coincidido con él en Chernóbil, un tipo muy peculiar”. ¿Miedo?: “No puedes pensar en lo que te puede pasar, así no vengas”.

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