Arthur Coelho, en el universo del cripto con escenario en Mariñamansa

LA NUEVA OURENSANÍA

Más proactivo en la blockchain que en el vecindario, Arthur Coelho, empresario natural de Brasil, disfruta de una apacible vida ourensana con su familia, mientras su negocio transcurre entre grandes urbes y el enigmático mundo de las criptoinversiones

MIRIAM BLANCO
Publicado: 11 ene 2025 - 05:00 Actualizado: 11 ene 2025 - 16:30
NUEVA OURENSANÍA | Arthur Coelho

Sonriente y dispuesto a someterse a un interrogatorio desenfadado, Arthur Coelho, natural de Brasilia, nos recibe en su casa donde revela tantos conocimientos interesantes de su negocio, que desplazan lo de la migración a estas tierras a un segundo plano.

Antes de irnos al marujeo de su emplazamiento físico, contemos pues a lo que se dedica desde su ubicación ourensana, sentado frente a su ordenador con un fondo negro que oculta un ciclorama. “Es para los vídeos de mi empresa”, responde a nuestra curiosidad, tiene Arthur un set de luces que también nos facilita la toma.

Cripto críptico

Enigmático su oficio e incluso un poco excéntrico, habida cuenta de que se realiza desde este lugar en el mundo, esto no es la City de Londres. “Trabajo desde aquí pero para Brasil, tengo dos compañías orientadas hacia el mundo de las criptomonedas”, revela.

“Una es una contabilidad para criptoinversores y en la otra hacemos la tokenización de activos del mundo real”, explica. ¡Qué confusão!, apenas arranca la entrevista con Arthur y ya nos viene a la cabeza aquello de sólo sé que no sé nada. Vamos a ver cómo ordenamos ideas para conseguir nuestro objetivo, que nos perdonen los lectores las ignorancias. Senhor, com licença, ¿es usted un experto en Matrix que se forra mientras por lo demás vive discretamente en Mariñamansa? Arthur ríe los disparates y hace gala de un elegante savoir faire en esto de dar explicaciones de la blockchain para poco duchos en la materia.

“Si quieres construir algo pero no tienes dinero, yo tengo una plataforma que permite al inversor hacer una colecta, un crowdfunding para conseguir su objetivo, con la peculiaridad de que se hace de forma tokenizada, o sea el inversor recibe un token, un criptoactivo”, explica.

Claro nos queda que es el suyo un negocio próspero, y más meridiano aún que tenemos que pedirle otra cita para que nos asesore, y modernizar nuestros cuartos. No es que el sea un asesor financiero, pero pinta que la blockchain se la conoce de cabo a rabo.

“Tengo clientes de alto poder adquisitivo a los que buscamos proyectos cripto de inversión por todo el mundo, y también ofertas públicas para personas de menos recursos, para democratizar la inversión”, explica. Acaba de estar en Austin, Singapur y Brasil y este 2025 le esperan, entre otros lugares, Dubai, Toronto y Denver.

Nos entra una pequeña ansiedad por saber cómo de rica se puede hacer una si se mete en este tinglado, y aclara Arthur que “se atreve a decir que de cinco a diez veces el valor invertido se puede alcanzar en unos dos años”. A partir de 80 euros se puede participar en un proyecto, explica, aunque hacer ganar a partir de tales cantidades, suponen para él un arduo trabajo. “Los proyectos buenos son pocos”, explica. O sea, entendemos el caramelo se lo lleva el que tiene el bolsillo más acaudalado.

De Ourense a Marte

Nos quedamos sin espacio en la entrevista y ni de su familia hemos hablado. De fondo se oyen las voces de unos niños que en el cuarto contiguo la están liando. Tiene dos criaturas Arthur, un bebé bien lindo de pies calientes aún sin calcetines, (los tocamos en la calle a seis grados), y un niño de cuatro que está en un cole en el Pereiro encantado. Juraría que tiene el glam de llevarlo de mañana vestido aún en pijama, bajo un gran plumas negro disimulado, aunque no hemos podido contrastar con él este dato, pero fantasear con la idea, nos fascina un rato. A su mujer la conoció a los doce años y aunque después le perdió la pista, la vida quiso que se reencontraran. Acabó en esta parte del mundo, que para lo suyo pinta escenario marciano, porque de Brasil se mudaron a Braga pues allí tenían familia “madre y hermana”, y posteriormente buscaban una mejor educación para sus hijos, que opinan la ofrece España. “No tenemos muchas raíces, encontramos aquí un piso bonito y decidimos quedarnos”, resume. Visitaron Barcelona en autocaravana pero se ve que ganaron nuestras termas el pulso al Mediterráneo.

Compra todos los días treinta euros en bitcoins Arthur pensando en dejárselo a sus hijos, así como otros bienes inmobiliarios. “Son valores seguros pero el retorno es a muchos años”, comenta. Le pedimos nos ilustre de despedida sobre esta moneda, y porqué a la gente le engatusa tanto.

“El bitcoin genera un FOMO (fear of missing out), miedo a quedarse fuera, porque es limitado”, comenta. “Surge en 2008 apartado de los gobiernos, lo cual otorga completo control sobre él, a diferencia del dinero que conocemos”, añade. “Si todos quisieramos sacar el nuestro del banco no podríamos, hay como un 1% de efectivo físico”, aclara.

Nos explica Arthur que en Brasil hay una ciudad que se llama Rolante en la que, en el 80% de los establecimientos, se puede abonar con criptomoneda. “Mi socio y yo estamos planeando un viaje por Estados Unidos donde vamos a pagar todo, durante treinta días, sólo con bitcoins”, revela.

El secreto para no perderse en este universo es tener una meta personal”, opina Arthur, cuyo objetivo es jubilarse antes de los 45 años. “Soy ambicioso”, reconoce, amplia sonrisa. Planea un abogado de formación destinar el resto de su vida a fines sociales. “A los siete años ya era scout”, revela.

El misterio de Arthur Coelho, que trabaja en el universo cripto, se vuelve más profundo si cabe. Muchos en su sector pierden el norte, pero él parece tenerlo claro. Un propósito significativo nos conecta con la humanidad y la tierra, y le da sentido a las cosas, más allá de su naturaleza.

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