Ronny Cervera, profesional de vídeo allá en Caracas a tiro de cámara acá en Ourense

LA NUEVA OURENSANÍA

Con una trayectoria en medios de comunicación y cultura a la espalda, Ronny Cervera deja su país para asentarse en el nuestro. Aquí las cosas le van bien en un gremio bien distinto, su futuro lo construye hoy, pues sabe que la vida, en cualquier momento, puede dar un vuelco

Miriam Blanco y Marta Vázquez
Publicado: 10 ene 2025 - 05:00
Ronny Cervera, profesional de vídeo allá en Caracas a tiro de cámara acá en Ourense

Un compañero del gremio nos da una entrevista, aquí es operario en una empresa de impresión digital, pero en Venezuela andaba aparejo al hombro, de reportero. “Era camarógrafo, bueno, operador de cámara, como se dice acá, fotógrafo, editor de vídeo, iluminación, trabajé en pequeñas unidades de producción de prensa”, describe Ronny. Resulta encantador ver cómo adapta su vocabulario, detectando las diferencias entre dialectos. ¡Camarógrafo es más divertido Ronny!, sinceramente lo de operador suena más a quirófano.

Tenía muchos amigos artistas, bailares, músicos… y también los grababa”, comenta. Completaba su salario en el Instituto Nacional de Educación, con estos extras más callejeros.

LA NUEVA OURENSANÍA (12)
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Estudió ciencias audiovisuales y fotografía y antes de los treinta ya estaba trabajando. “En la Escuela nacional de danza, en el teatro Teresa Carreño y en la Universidad de las artes”, explica. Un empleo que empezó siendo una cosa pero que acabó englobando cuatro. “Planificando, grabando, editando…”, lo de siempre en la profesión, concluimos con Ronny, diferencias nacionales aparte.

Tope urbano

Bastante transitado”, explica sobre vivir en Capitolio, en el centro de Caracas. “Desde Los Teques donde estaban mis padres tardaba dos horas teniendo en cuenta los medios transporte”, explica cómo salvar una distancia de veinticuatro kilómetros. “Dormías y audífonos, cascos como dicen ustedes”, resume, a vueltas con el idioma. Se le ve a Ronny un muchacho de gran ciudad residente ahora en una pequeña, a la que, con sentido del humor y buen talante, se va amoldando.

Me gusta patinar, la tabla con ruedas, lo que aquí le dicen skate”, ¡mejor lo expresas tú que nosotros Ronny, que utilizamos la palabra inglesa. “No la de figuras y saltar”, aclara, “que ya soy mayor”, añade. “Ahora uso la de velocidad, son grandes y largas”, especifica. Ya decíamos nosotras que tenía toda la pinta de chico urbano.

Tuvimos bastante fe en que las cosas mejoraran”, arranca Ronny el relato de la migración con su hija y su mujer, que es de ascendencia gallega. “Su papá y mi suegra son de A Coruña, se marcharon de aquí en los años sesenta”, revela.

El covid lo llevó de estar por las calles cámara en mano, a elaborar tequeños desde su casa. “Los vendía congelados para subsistir”, explica. “Al principio eran veinticinco en una bandejita a un dólar o dólar cincuenta, pero pronto empezó a ponerlo difícil la competencia”, explica. Volvía a compaginar trabajos Ronny dentro y fuera, pero la esperanza de mejorar iba desapareciendo. “Yo conocí el 90% Venezuela entera con producciones, nunca pensé que saldría del país emigrado”, añade.

Salimos un siete de mayo sin vuelos a España por cuestiones políticas y viajamos a Cancún”, explica. De México fue Barajas, y de ahí Vigo donde vino a buscarlos su cuñado. “Él vive aquí en Ourense, fue el primero en llegar, después mi suegro, y luego nosotros con mi suegra”, aclara.

Dejó en Los Teques a su hermana menor casada, una mayor en Estados Unidos desde hace años, y a sus padres, originarios de Colombia, que volvieron a su país por no quedarse solos. “Ellos a los diecisiete y diecinueve años migraron también”, concreta.

Estabilidad económica y del hogar”, es su primera meta. “Volver a Latinoamérica no es viable”, opina. Seguir las noticias le da rencor, y reconoce que su mente está más en el futuro aquí, que en morriñas de otros tiempos.

Diría de mí mismo que soy rebelde”, confiesa, “porque no estoy totalmente de acuerdo con las cosas”, apunta. Le ponemos en un brete y le pedimos que opine pues sobre política en su tierra y no se muerde la lengua. “La idea sobre el papel es muy bonita, porque va mucho a los derechos humanos y laborales, pero en la práctica sólo funciona el beneficio”, opina. “Lo que no está bien, siempre lo voy a decir, venga de donde venga”, añade.

Nos encanta lo tranquilo que es Ourense”, comenta Ronny, que se hace paseos hasta la Chavasqueira a cuatro ruedas, melena al viento. Siente un poco la frialdad de nuestras gentes del norte, no así el fresco del día, pues se quita la chaqueta para darnos diversidad de plano. “Equilibrio”, nos enseña un tatuaje que pensamos tiene que ver con el patín, pero es la cosa más profunda. “Mental”, Ronny nos aclara. Le estamos tomando el pelo y él se deja, porque lo tiene largo. “Encontrar un punto medio en todas las cosas”, nos especifica Ronny Cervera, zen con lo que dice, pero también con lo que proyecta.

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