ACUERDO TRAS 22 DÍAS
La huelga de Atención Primaria deja en Ourense 2.850 consultas retrasadas
JUICIO POR VULNERACIÓN DE DERECHOS
El hartazgo de los vecinos por los ruidos en la ciudad derivados de las fiestas organizadas por el Concello llegó este miércoles al Contencioso-Administrativo. Según la demanda presentada por la asociación O Cimborrio, durante las fiestas de Ourense del pasado junio el elevado volumen en el ambiente vulneró sus derechos fundamentales, como el de la intimidad.
Así lo defendió este miércoles el abogado de los demandantes, Eugenio Moure, quien aseguró durante la vista que el estudio que dio soporte técnico al decreto de la Concejalía de Cultura para suspender los objetivos de calidad acústica no cumplió lo que la ley marca, ya que no se analizó el impacto sonoro en viviendas.
La persona que elaboró dicho estudio para el Concello, soporte para suspender los límites acústicos, compareció ayer en el juicio y explicó que el objetivo durante las fiestas era que a 25 metros de distancia del foco sonoro no se superasen los 100 decibelios. Sin embargo, admitió que no hicieron el estudio sobre la incidencia acústica en las fachadas. “No medimos la afectación en las viviendas”, aseguró.
Además, explicó ante la sala que se plantearon otros emplazamientos para celebrar las fiestas como el Pabellón de los Remedios, pero debido a cuestiones como el aforo o la posibilidad de aparcamiento los descartaron. Pese a todo, aseguró que las orquestas “cumplieron con las medidas”.
También testificaron dos peritos expertos especialistas en acústica. En su opinión, el estudio no cumplió con los requisitos técnicos necesarios y calificaron los ruidos durante las fiestas como “excesivos”. Según manifestaron, sus cálculos, basados en las mediciones que realizaron, reflejan que durante las fiestas hubo en el exterior 98 decibelios que haciendo una extrapolación sitúa los decibelios en el interior de las viviendas en 68. “Es como dormir con una televisión encendida que tenga un volumen alto”, explicaron.
En sus conclusiones, el abogado de los demandantes aseguró que el Concello no se preocupó de cómo la potencia sonora afectaba a los vecinos. Además, incidió en que lo sucedido no fue un hecho puntual, ya que las fiestas en Ourense se han convertido “en una práctica administrativa que va a más e incluso se hace alarde de ello”. En este sentido, apuntó que se producen cada pocas semanas. Ahora será el juez el que decida si el Concello vulneró o no los derechos fundamentales de los vecinos durante las fiestas.
La asociación O Cimborrio anunció que hará una recaudación de fondos porque llevan gastados 11.000 euros en su batalla judicial.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
ACUERDO TRAS 22 DÍAS
La huelga de Atención Primaria deja en Ourense 2.850 consultas retrasadas
CONSTRUCCIÓN Y REFORMAS
Apertura de un nuevo Obramat y Burger King en Ourense: fechas, ubicación y detalles
RÉCORD HISTÓRICO DE VOLUNTADES
Los testamentos vitales se duplican en Ourense durante el último año hasta superar los 500