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“Futuro? Agora xa hai presente!"

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“Futuro? Agora xa hai presente!"

Fiz, Alba y Martín, la familia más joven de Osmo, feliz ante la nueva cara del pueblo (JOSÉ PAZ).
photo_cameraFiz, Alba y Martín, la familia más joven de Osmo, feliz ante la nueva cara del pueblo (JOSÉ PAZ).
Desde que el lunes comenzaron los desbroces, en Osmo han quedado a la luz rincones que no se veían desde hace 40 años. "Cumpría facelo, isto estaba todo a monte", dicen. Ahora, por lo menos, ya ven la vida de otra forma. 

Había 40 anos que non vía aquela nogueira! Agora ata ves cando vén o xabarín, antes era todo selva", exclama uno de los vecinos de Osmo (Cenlle), la primera "aldea modelo" de Galicia mientras otea al horizonte con la emoción embargada.  Parece que ha aparecido una aldea sumergida: "Había casas tapadas pola maleza, e que agora xa se ven". 

¿Hay futuro en Osmo?"Agora polo menos hai presente", exclama Martín Touceda, de 37 años, uno de los más jóvenes, junto a Alba Lombao, su pareja, de 32. Son padres de Fiz, único niño nacido en el pueblo en 30 años. "Todo o que sexa mellorar o entorno, estar máis protexidos e facer o sitio máis atractivo é positivo. É tan lícito que aproveiten os veciños para plantar maceiras como que veña agora un de fóra sacar proveito", dice Touceda. 

Mientras , Xosé Lois González "O Carrabouxo", uno de los ilustres, da un "tour" por un carreiro que llevaba medio siglo comido por la maleza: "Non pasaba desde que caera de pequeno cos becerros". 

Algo está cambiando. "No para de venir gente, va a haber que arreglarse cada vez que salgamos a la calle", bromea una de las vecinas. Ya se aprecia la fama: "Hacía años que no venían periodistas tantas veces". 

  En un pueblo que llegó a tener 100 habitantes y ahora una quincena, se nota el trasiego. "Está pegando moi forte, teño que felicitar a Medio Rural, hai xente que vén para coñecer o lugar. E vese entusiasmo nos veciños", confirma el alcalde, Gabriel Alén. A los que están fuera hasta les dan ganas de volver. "El sobrino que tengo en Múnich está diciendo '¡yo también quiero una casita en Osmo!", comenta Angélica Beleiro, y a la que encontramos de visita exprés: "Vine en taxi desde Ribadavia solo para hacer una foto". 

Hay orgullo, aunque también inquietudes. "Falta la gente", suspira Angélica. Y es que para que su sobrino pueda tener una "casita" hay que hacer frente, no solo al abandono que ha ido carcomiendo viñas y terrenos, sino también a las viviendas en ruinas, que son multitud. 

"Xa limparon todo o fondo da aldea. Os veciños están comprometidos, tamén cumpría, isto estaba todo a monte, ninguén quere traballar nos sitios...", apunta uno de los jóvenes, Francisco Javier Pérez Bardelás. "Salvo dúas parellas novas, os demais son de 70 para arriba e non están para eses trotes. Traballamos eu, meu pai..."

Un pequeño paseo da buena cuenta de que puede haber futuro. Gael, Antía, Sofía, Clara y Fiz. Hay niños. No están siempre, pero pasan etapas, como estos días, por las fiestas. Donde era monte, ahora ven un halo de esperanza. "Dan ganas de dicir que hai futuro", señala Eduardo Babarro, mientras muestra a su nieta el paisaje: "O proxecto parece extraordinario. Vaise conseguir o 100%? Sempre hai tropezóns. Pero só que saia o 70 xa sería fenomenal. Unha terra tan fértil e que estea abandonada..." 


Fiz, el único niño nacido en Osmo en tres décadas


Martín y Alba son la pareja más joven  y  Fiz, su hijo, de año y medio, el único nacido en tres décadas. Llegaron de Santiago hace tres años, temporalmente, mientras reformaban su casa, y no se movieron. "Gustounos o sitio –la casa familiar de Alba– e invertimos aquí", dice Touceda.  ¿El rural? "Tes que saber que vés ao que vés, tenche que gustar isto. Cando me preguntan 'e alí que hai?', dígolles: 'o que eu quero" . "Mira si nos gusta que tenemos una casa en Santiago y estamos aquí... Queremos quedar y creo que vendrá gente", añade Alba. "Houbo unha época que quería vir xente pero o apego á terra impediuno. Pero hai moitas casas para reformar...