El Gobierno chino vacía la última presa que anegó pueblos ourensanos

Reportaje

El embalse de Lindoso, situado en más del 80% en la provincia, también en mínimos sin dejar ningún beneficio a su paso

Asoman las viejas casas de Aceredo tras el vaciado del embalse de Lindoso. FOTO: ÓSCAR PINAL
Asoman las viejas casas de Aceredo tras el vaciado del embalse de Lindoso. FOTO: ÓSCAR PINAL

El último embalse que anegó aldeas y terrenos del sur de Ourense, Alto Lindoso, tiene más del 80% de las aguas que almacena y utiliza para generar energía hidroeléctrica en territorio ourensano, pero la central que la produce se ubica en terreno de Portugal. Ahora sufre el vaciado que viven en la parte ourensana, pero sin dejar el más mísero beneficio a la provincia, ni siquiera el aprovechamiento de la energía producida, 950 gigawatios/hora, el mayor productor eléctrico de Portugal.

El pueblo de Aceredo vuelve a ser visible tras el vaciado del embalse.

Los beneficios que produce la central de Lindoso van a parar a la compañía EDP (Energías de Portugal) que tributa en Portugal y deja allí una pequeña parte de lo generado. Sin embargo, el mayor trozo del pastel se lo quedan sus principales accionistas: el Gobierno de China (que suma el 20% a través de la compañía estatal China Three Gorges y una pequeña parte a través de otra estatal china, CNIC, lo que les convierte en el mayor accionista), el Estado de Catar (a través de Qatar Investment Authority) y corporaciones de inversión como Norges Bank o Blackrock, a su vez, junto a la catarí, también accionistas de Iberdrola, investigada en Galicia por el vaciado de embalses. Los chinos aterrizaron en EDP en 2012, cuando la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) obligó a desinvertir al Gobierno en la energética en el plan de rescate de Portugal.

Terrenos de la antigua aldea de Aceredo, a la vista.

Toda esta cadena de beneficios se mantiene sin aportar una sola tasa a Ourense, a pesar de que la provincia sufrió el daño socioeconómico y medioambiental de la construcción del gran embalse internacional en 1992 con el objetivo de garantizar el abastecimiento de Oporto y su área metropolitana. El embalse, que tiene una capacidad de 390 hectómetros cúbicos y ocupa 1.072 hectáreas en 18 kilómetros de longitud, obligó al éxodo de 250 habitantes de Aceredo, Bao Buscalque y Reloeira y afectó a otros 2.500 de pueblos como Compostela, Lantemil u Olelas.

SIN AVISO NI BENEFICIO

Estas condiciones se retrotraen al acuerdo al que en 1968 llegaron los dictadores Salazar (Portugal) y Franco (España), mediante el cual se cedía la explotación de las aguas ourensanas más allá de As Conchas. Llama la atención que se permita el vaciado que se evita en el resto del país luso. Y es que las reservas hídricas permanecen a niveles superiores a la media en esta época del año en Portugal, salvo en Lindoso, que nunca estuvo tan bajo en agosto desde su construcción en 1992. Ayer, bajaba del 39%, cuando lo habitual es que esa cifra no la roce hasta principios de noviembre. Y todo, sin avisar a los concellos de Entrimo y Lobios, que no reciben tasas y ven obstaculizada cualquier iniciativa para aprovechar la presa, ya que EDP no garantiza niveles mínimos para su uso recreativo.

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