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Juan Gestal: "Los brotes forman parte de la segunda ola; ya llegó"

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Entrevista

Juan Gestal: "Los brotes forman parte de la segunda ola; ya llegó"

Juan Gestal, experto en Medicina Preventiva y Salud Pública.
photo_cameraJuan Gestal, experto en Medicina Preventiva y Salud Pública.
"El verano nos protege un poco porque estamos al aire libre, veremos qué pasa cuando llegue el otoño", señala el Catedrático emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidade de Santiago de Compostela (USC)

Cinco meses después de la irrupción del covid-19 en la sociedad española, y ante un panorama de nuevo poco alentador, los sanitarios piden reflexionar sobre lo sucedido. Juan Gestal, catedrático emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), y otros 19 profesionales de la Salud Pública del país reclaman ahora una "evaluación independiente" de la respuesta a la pandemia en España. "No se trata de buscar culpables, sino de evitar que lo que pasó vuelva a suceder", explica Gestal. La carta, en formato íntegro, se publica hoy en la prestigiosa revista británica especializada en salud The Lancet. 

¿Se gestionó mal?

Eso es obvio. En un principio quizás se pensó que no nos iba a afectar, que nos llegaría algún caso aislado, como pasó con el ébola. No se preparó el sistema sanitario: no se compraron test, ni Equipos de Protección Individual (EPI), ni respiradores... Se reaccionó tarde, cuando ya reinaba la locura en los mercados. Desde el año 2002, cuando el Ministerio hizo las últimas transferencias de la asistencia sanitaria a comunidades autónomas, el Gobierno no estaba haciendo compras de material sanitario. Y claro, pasaron muchos años, y debieran haberle dicho a las comunidades que comprasen, coordinarse con ellas en todo el proceso... Ha habido mucha descoordinación y see ha ido por detrás todo el tiempo, también en la vigilancia epidemiológica.

Destacan las cifras de contagios en sanitarios, más de 50.000, y las muertes en residencias de mayores, casi 20.000.

Lo que pasó en las residencias es terrible y demuestra que no solo el sistema sanitario no estaba preparado, sino también el social. La cifra de contagios de sanitarios también es enorme, y fue por falta de equipos de protección. Ahora parece que el Ministerio está comprando equipos y de material sanitario, supongo que incluirán medicamentos, aunque no está clara la previsión de vacunas. Hay que entrar en ese mercado de vacunas, para tener unas reservas para que cuando haya vacunas las tengamos.

¿Hay que buscar culpables?

No se trata de eso, lo que pasó pasó. Lo que se busca es hacer una evaluación independiente e imparcial de lo sucedido, con expertos internacionales y nacionales, de cara a que no vuelva a suceder nunca más. A identificar áreas en las que nuestro sistema nacional de salud, así como del sociosanitario, necesiten ser mejoradas. 

Los brotes que vemos desde hace semanas, ¿son ya parte de la segunda ola?

Yo creo que sí. No es igual que la primera ola, no nos ha pillado desarmados. El sistema de vigilancia epidemiológica que se ha puesto en marcha, muy mejorable, está funcionando. Se hacen muchos test, se rastrea, que se encuentran muchos casos asintomáticos... 

Es clave la detección temprana.

Claro, ahora vemos que hay muchos casos en los que son portadores sanos y casos leves. La mayoría son personas de entre 15 y 30 años, y por eso los cuadros son más leves que los que habíamos visto en la primera ola. Realmente el sistema está mejor preparado que en marzo.

Las residencias, por ejemplo, están blindadas. 

Sí, bastante. Ahora se han adoptado una serie de medidas, como quien dice de guerra, para la situación. Pero una vez que pase todo esto, creo que tienen que cambiarse ciertas cosas. De ahí la importancia de una evaluación independiente, bien hecha, para ver las fortalezas, las debilidades, lo que hemos aprendido de todo esto para mejorar de cara al futuro.

Quizás falta memoria entre la población...

Mucha gente está demostrando una falta total de solidaridad y de civismo. Con la cantidad de gente que murió, la que lo está pasando todavía muy mal, porque les ha dejado secuelas graves en los pulmones y las sufrirán toda la vida... Casi 50.000 muertos, y la gente se olvidó, pasó todo esto y se olvidó. Es increíble. Yo la verdad, no lo entiendo, no hay palabras.

Toca usar mascarilla. 

Es una medida de protección que te pones y, si estás contagiado, dificultas al virus que pueda salir e infectar a otras personas. Y al revés, si los demás la usan evitan que me contagie a mí. Es solidaridad social, protegernos. Yo veo que muy pocos no llevan mascarilla, por lo menos, lo que yo veo. Eso también es otra cosa que va a ayudar a evitar la diseminación del virus y a que se establezcan cadenas de trasmisión comunitaria del virus. 

¿Y de cara al otoño?

Veremos qué pasa, porque ahora nos protege un poco el verano: es una época que nos permite estar más al aire libre, escaparnos de lugares cerrados, vamos a terrazas con distancia, a la playa –aquí no tenemos problemas de masificación–, pasear... En fin, este es un verano diferente, más de aire libre. Estamos menos expuestos de lo que pueda ser en el otoño, que tenemos que vivir más encerrados porque las condiciones climáticas no son las de ahora, claro.