🏀 DIRECTO
Fuenlabrada-COB

Obituario | Luis González, amante del deporte y de Ourense

Luis González, padre del exportero Miguel Ángel, falleció este miércoles a los 98 años de edad

LR
Publicado: 26 nov 2020 - 05:57 Actualizado: 27 nov 2020 - 08:37
undefined
undefined

Luis González Iglesias, ourensano de O Couto, vitalista, amante de su ciudad y buen aficionado al fútbol en el que su hijo Miguel Ángel -exportero del Real Madrid y la Selección española- es un referente internacional, fallecía ayer a los 98 años víctima del coronavirus. Luis, don Luis, era ingresado el pasado fin de semana no pudiendo superar la terrible pandemia mundial que ha cambiado nuestras vidas.

Nacido un 19 de septiembre de 1922, a los 14 años comenzaba Luis a trabajar en uno de los más conocidos almacenes del Ourense del 36 de los que era propietario David Ferrer, empresa en la que desarrollaría toda su vida laboral hasta los 65 años. Al tiempo, sus ratos de ocio los dedicaba a otra de sus grandes pasiones, el deporte que vería al mediano de sus hijos, Miguel Ángel, convertirse en "el gato", uno de los mejores porteros de la historia y un auténtico referente en el madridismo.

Luis González mostró durante toda su vida y aun en sus últimos años ese gran amor por toda clase de deportes, pero sobre todo por el fútbol. Esta inquietud la convertiría en mucho más que una afición durante toda una década, entre 1950 y 1960, cuando formó parte como directivo de la Agrupación Deportiva Couto, auténtica cantera de deportistas de Ourense en la que tras su marcha comenzaría su carrera deportiva su hijo Miguel Ángel.

Luis González formó durante muchos años un feliz matrimonio con su ya fallecida esposa Pilar Suárez Rodríguez, unión de la que nacerían tres hijos: José Luis, el primogénito; al que seguiría Miguel Ángel y años más tarde María del Pilar.

20201125204617621_resultado
20201125204617621_resultado

Fue fundamental Luis en la carrera profesional de su hijo Miguel, que nacía en plena Navidad, el 24 de diciembre de 1947. A él daría todo su apoyo y consejo para convertirse años después en uno de los mitos deportivos más importantes de los 70. Miguel Ángel destacó primero como portero de balonmano y jugador de baloncesto, y formar parte de la Agrupación Deportiva Couto de la que su padre había sido directivo fue lo que le animó a aceptar la proposición del entrenador del equipo de fútbol, Luis Soria Montero, para que dejara el baloncesto y se inclinara por el balompié como portero. No lo dudó ni un minuto.

Sus actuaciones bajo palos comenzaron pronto a llamar la atención de equipos superiores como el Celta de Vigo o el Real Madrid, siendo a la postre el equipo merengue el que se haría con sus servicios, en parte por el consejo e insistencia de su padre y mentor, que siempre estuvo al lado de sus hijos y que recibiría con orgullo y alegría el telegrama que desde el club madrileño invitaba a su hijo a una prueba en la capital.

El apoyo prestado por don Luis a su hijo fue fundamental en la carrera de Miguel Ángel, y el que con el tiempo se convertía en figura del madridismo siempre se lo reconoció. Así, el exfutbolista internacional, durante la inauguración del campo de fútbol de Os Remedios que lleva su nombre, recordaba en un emotivo discurso el empeño de su padre y del que era su primer entrenador Luis Soria, para acudir a la prueba con el Real Madrid.

"Hace ya de eso 43 años. De no ser por ello, si no me llevan a Madrid, mi vida no hubiese cambiado del modo en que lo hizo. Fue una suerte que ambos se empeñaran en que fuese jugador del Real Madrid", afirmaba un emocionado Miguel Ángel tras descubrir la placa con su nombre.

Con su hijo embarcado en una prometedora carrera futbolística que le llevaría entre otras muchas citas a participar con la Selección española en el Mundial de Argentina en 1978, don Luis González no dejaría nunca de lado ni su amor por el fútbol de su querida ciudad de Ourense, ni su afición por los puros, siendo un habitual de los partidos que se disputaban el el estadio de O Couto como fiel seguidor de C.D. Ourense.

Fuera del fútbol son muchos los ourensanos que recuerdan con cariño a don Luis, un habitual de los paseos matinales por la ciudad acompañado siempre de uno de sus puros -hasta cinco se podía fumar en su recorrido-. Mantenía además, pese a rozar la centena, una extraordinaria forma física y de hecho, cada día, con 98 años de edad, subía y bajaba las escaleras para acceder a su piso en una vivienda sin ascensor.

Sin embargo, el enemigo invisible que ha convertido 2020 en un año aciago para muchas familias, le atacaba al punto de ingresar el pasado fin de semana en el hospital diagnosticado de coronavirus, enfermedad que no lograría superar.

Contenido patrocinado

stats