Los nuevos buses urbanos de Ourense, sin adaptar

Los usuarios más mayores o con discapacidad de los nuevos autobuses urbanos se quejan de la falta de accesibilidad. A a pesar de tener dos rampas, las plazas adaptadas se reducen a la mitad, son más estrechos, los asientos están “muy altos” y la gente mayor “se escurre”.

Publicado: 30 ago 2023 - 06:32 Actualizado: 30 ago 2023 - 08:00

Uno de los nuevos buses urbanos en la ciudad.
Uno de los nuevos buses urbanos en la ciudad.

A principios de julio, entraba en circulación la nueva flota de autobuses urbanos de la ciudad, con un viaje inaugural del alcalde en el que afirmaba “está todo listo y todo perfecto”. Después de un mes de circulación, los usuarios -sobre todo los mayores de 65 años y las personas con movilidad reducida- critican que “no están en condiciones para nosotros”. Así lo corrobora la vecina María Guillomar Suárez, que suele coger la línea 13.

Alba Fernández es una joven de 27 años de A Ponte que usa una silla de ruedas a diario. Coge las líneas “6A, 6B o 33” habitualmente para trasladarse al centro y se siente “decepcionada” con la situación, cada vez que sube al autobús: “Quedámonos sen unha plaza, a que hai é pequena para manobrar porqueten unha barra no medio e o botón para pedir a parada é máis complicado: está duro, é pequeno e non é táctil”. En los 15 autobuses diésel que sustituyeron a los anteriores, las plazas para persona con movilidad reducida se redujeron a la mitad, pasando de 30, dos por coche, a 15, una por vehículo.

Alba agradece que en los nuevos haya dos rampas -una manual y otra automática- porque “sempre vai ser accesible”, solucionando las averías habituales, pero las demás complicaciones le parecen “un vacile”. No siente que la ciudad se adapte a sus necesidades. “En invierno, nos podemos xuntar ata tres persoas con cadeira que vamos nun mesmo bus cara ó mesmo sitio e agora non vamos a poder montarnos porque non hai espazo suficiente. Ao final, sempre acaba sendo a mesma mensaxe: non somos persoas sociais e non temos dereito a ir pola vida como as persoas cuadrípedas”, lamenta.

Por su parte, María Guillomar es mayor de 65 años y comenta haber visto “a una señora pasándolo fatal porque se escurría entre los asientos”. Al no estar revestidos y por su colocación, no es la única que lo presenció. A su lado, María Dolores Suárez, otra jubilada, coincide con ella. Añade otra escena de la que fue testigo esta semana: “Primero estaba una madre con el carrito de bebé en la plaza adaptada, después subió una señora con el carrito de la compra y no tenía donde ponerse. Subían más señoras y no hacían más que revolverse”. Ambas dicen que “son más estrechos que los anteriores”.

Daniel Fernández, presidente del comité de la empresa concesionaria de autobuses, añade que “el sistema está tan obsoleto que no se pueden anunciar las paradas para las personas con ceguera y ni siquiera nos podemos llamar entre nosotros”. En cuanto a los carritos de bebé, el presidente explica que “o son de paraguas, o los grandes apenas caben” y coincide igualmente con las vecinas en que “antes el pasillo era más grande”.

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