Obituario | Camilo Andrade, sacerdote fiel y amante de la música

Obituario

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Acabamos de perder a un amigo entrañable, una persona responsable, un sacerdote fiel y un amante de la música por vocación. Quedan publicados algunos de sus trabajos musicales. Nos ha dejado Camilo Andrade Rodicio que fue un punto de referencia para muchos ourensanos, sacerdotes y fieles, en la segunda mitad del siglo XX.

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Sin duda uno de los sacerdotes más populares y celoso profesor de religión a quien recordarán muchos de sus alumnos sobre todo del Instituto Blanco Amor. Preparaba e impartía clase de religión transmitiendo contenidos; y aquellos trabajos que les mandaba a los alumnos suponían un cúmulo de conocimientos que contribuían a su formación religiosa.

Era una persona cercana, optimista y sobre todo un amigo fiel al que podíamos acudir ante cualquier duda. Fue Delegado diocesano de Enseñanza religiosa en momentos nada fáciles. Y me impresionaba el esmero con el que trataba de transmitir a sus alumnos las enseñanzas del Concilio Vaticano II y muchos de los trabajos encomendados versaban sobre la doctrina social de la Iglesia. Posiblemente quedarán en su archivo muchos de aquellos esfuerzos de los jóvenes de entonces.

Camilo Andrade poseía la virtud de generar amistad y es así como contaba en la ciudad con muchos y entrañables amigos que hoy notamos su falta. Una mente abierta y dialogante en quien influyeron, sin duda, sus años de docencia entre la juventud. Fue consiliario del Frente de Juventudes a los que transmitía siempre un espíritu abierto de cercanía y diálogo. Era un buen aficionado al fútbol asistiendo a los partidos en el estadio de O Couto, mientras pudo. Llevaba décadas luchando contra su enfermedad después de una muy difícil operación cardiaca. Y fue ejemplar en ello siguiendo a rajatabla los consejos médicos. Por eso, una vez jubilado, dejó su lugar de vacaciones en Alicante y se trasladaba en verano a Baiona donde tenía un lugar de residencia.

Camilo Andrade Rodicio había nacido en Santiago de Cerreda (02.02.1926) y, tras cursar su carrera en el seminario ourensano, fue ordenado sacerdote en 1950 pasando después por distintos servicios parroquiales como Alais, Trabazos y San Eusebio da Peroxa hasta 1956 en que opositó y ganó la plaza de Beneficiado tenor en la Catedral hasta 1978. En esta fecha, quedando vacante la plaza de Maestro de Capilla tras la marcha de Raúl Pazo, fue nombrado su sustituto y luego canónigo hasta su jubilación en 1990 en que pasó a canónigo emérito.

Descansa en paz, querido Camilo, y que el Juez justo te premie la lucha de tantos años por la supervivencia de tu maltrecho corazón. Personalmente rezaré y tendré la misa por tu eterno descanso.

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