Ourense

El ocio nocturno, con dudas ante las medidas para reabrir

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Desescalada

El ocio nocturno, con dudas ante las medidas para reabrir

La zona de Vinos, con los bares totalmente cerrados. (Foto: José Paz)
photo_camera La zona de Vinos, con los bares totalmente cerrados. (Foto: José Paz)
Los hosteleros ven inviable solicitar los teléfonos, aunque ven factible controlar aforos y mascarillas

A partir del 1 de julio, los locales de ocio nocturno, discotecas y verbenas podrán retomar sus actividades en interiores, pero en el sector hay mucha incertidumbre y no las tienen todas consigo. Deben respetar los protocolos acordados por la Xunta, publicados ayer por el Diario Oficial del Galicia: límite de dos tercios del aforo; consumo en barra o en mesa, y no en pista; un 75% de mesas en las terrazas, y una persona por cada  tres metros cuadrados en la zona de baile. Estas medidas constarán de dos fases diferenciadas; una primera a modo de prueba, que durará desde el 1 hasta el 31 de julio, y otra en la que se revisará el protocolo, en función de cómo quede representada la evolución.

Entre las líneas de este protocolo, se encuentra el requerimiento de los negocios de solicitar los datos personales de cada cliente, los cuales podrán facilitar, solo de forma voluntaria, la información que se les pide, y que será eliminada después de 28 días.

En Ourense, los dueños de estos locales afirman que la reapertura iba a ser inminente, pero los cambios de última hora, como limitar el consumo a la barra o las mesas, les ha dudra. Muestran disconformidad en relación a algunas de las decisiones pactadas, especialmente con las referentes a reclamar los datos personales. El uso de mascarilla y el control del aforo suscita más apoyos.

Medidas exageradas

"Lo de pedir el teléfono no sé cuánto de legal es, por la ley de Protección de Datos. Pensaba hacer un código QR para agilizar el proceso. Rellenas un formulario, creo una base de datos y listo, pero resulta que no sirve. Hay que hacerlo cada vez que el cliente entra al local", explicaba Serafín Rodríguez, dueño del local La Chica de Ayer, mientras ofrece soluciones al problema: "Podría hacerse como en Madrid, que se avisa por Facebook de quienes van a ir, y directamente te pasan los datos. Es mucho más fácil de hacer, aunque claro, la gente puede decirte la verdad o no".

Reaperturas confirmadas

Muchos de los locales que ocupan las calles del centro de la ciudad dudan sobre las reaperturas de sus negocios, otros como el Black o La Chica de Ayer tenían previsto abrir, al igual que El Patio Andaluz, aunque en el sector hay dudas: "Vamos a abrir el día 1, hay que hacer caja. Sacaremos a nuestro primer trabajador del ERTE, y esperamos no tener que volver a meterlo dentro de un mes", comentaba Pablo Fagilde 'Bletxo', propietario de El Patio Andaluz. "Cumpliremos con los requisitos, pondremos carteles informativos y seremos muy estrictos".

Uno de los socios del pub K’oba, confirma que, "en principio", iban a abrir con el objetivo de "probar a ver si funciona", pero ayer confirmaban que no darían el paso aún porque las medidas son "inasumibles", y se exponen a multas de 3.000 euros que hundirían el negocio, ya que "si hay que tener tres metros cuadrados entre cada persona, no tenemos espacio para nada". El pub Keops permanecerá cerrado por causa de una reforma que tardará alrededor de mes y medio en completarse, según informó uno de sus socios.

Otros, como Javier Pardo, dueño de la discoteca Luxus, discrepan sobre la viabilidad de hacerlo tan pronto: "La ley vigente cambia cada dos días, estamos esperando por más modificaciones. No podemos mirar mucho hacia el futuro, ya que si nos preparamos, y cambia el protocolo, hemos perdido el tiempo en adecuación y formación. Lo que miramos es la rentabilidad, ya que tengo a 30 trabajadores en plantilla. Estamos a la espera".

En la misma situación se encuentra un buen número de pubs del casco antiguo, que ayer tenía muchas dudas sobre reabrir a partir del día 1 con estas condiciones. 

Igualdad de condiciones

Hugo, uno de los socios del K'oba,  expone las incongruencias del sistema: "Cambian las medidas todo el rato. ¿De qué te vale entrar un minuto a un local a las 3 o 4 de la madrugada y que no pidas nada, pero sin embargo haya muchísimo más control que en el bar en que has estado hace dos horas sin siquiera mascarilla? Si alguien se contagia, se lo come el último de la fila, que en este caso somos nosotros".

La preocupación por el cumplimiento de las normativas de horarios y licencias es otro de los puntos calientes. "Con las cafeterías tenemos una sana rivalidad de negocio, pero con este nuevo protocolo, yo quiero que se cumplan los horarios y condiciones de las licencias. Debe existir un control para que abramos todos en igualdad de condiciones", expone Rodríguez.