Coronavirus en Ourense | La otra cara de la tercera ola

Lucha contra el coronavirus

Las peticiones de ayuda en Cáritas se duplicaron desde Navidad, mientras se espera un repunte en los comedores sociales como consecuencia de una crisis ya inevitable. El perfil cada vez más común: gente que encadena ERTE y no ve la luz al final del túnel

Un grupo de gente hace cola para recoger la ayuda que se reparte en la parroquia de Santa Eufemia. (FOTO: ÓSCAR PINAL)
Un grupo de gente hace cola para recoger la ayuda que se reparte en la parroquia de Santa Eufemia. (FOTO: ÓSCAR PINAL)

Cada jueves en la iglesia Santa Eufemia del Centro reparten comida a más de un centenar de personas. Una imagen que sigue impactando a los que circulan por las calles y que es la muestra de una realidad que, aunque muchos intenten no ver, está ahí. Y que llega con mucha virulencia. Las parrquias se han convertido en el último refugio para muchos. La labor social de la Iglesia, ejemplificada por Cáritas, en primera línea de fuego, sirve de termómetro perfecto para pulsar una crisis social que amenaza co ir a más.

La tercera ola dejó poso, y lo han notado. "Se duplicaron las solicitudes de ayuda entre diciembre y enero", relata la directora de Cáritas, María Tabarés.

PAGOS DE LO BÁSICO

De momento, para lo más básico: pagar la luz, el agua... En el comedor social, no se percibió el fuerte repunte, pero se espera. "La gente va retrasando lo más que puede venir al comedor, porque no es fácil, pero tememos que la demanda se vaya incrementando. Tardaremos en superar la crisis económica".

Actualmente, está en marcha la Cuaresma Solidaria, invitando a toda la comunidad cristiana "a destinar cada semana el fruto del ayuno cuaresmal" a un colectivo concreto. Si la primera semana fue a las personas sin hogar, ahora lo es a aquellas que se han quedado sin empleo, justo el sector que está provocando que las demandas de ayuda se multipliquen.

"QUE NOS ECHEN UN CABLE"

"Realmente, nos dirigimos a todo el mundo. No discriminamos entre católicos y no católicos. Aquí puede ayudar todo el que quiera. Necesitamos que nos echen un cable", indica Tabarés. La situación es crítica, especialmente, entre trabajadores en Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) –hay más de 4.000 en la provincia actualmente–, y que es el perfil mayoritario de estos nuevos solicitantes de ayuda. "A muchos de ellos no les llega para pagar gastos básicos y no pueden buscar otro trabajo al estar en ERTE, es como la pescadilla que se muerde la cola, y una situación muy difícil", explica Tabarés.

AYUDA PÚBLICA, ESTANCADA

El principal escollo que están percibiendo es el de la difícil tramitación de las ayudas públicas, muy enrevesadas. Por ejemplo, el Ingreso Mínimo Vital (IMV). "Estamos viendo resoluciones del IMV que están siendo denegadas sin justificar, y eso supone una gran indefensión en las personas", sostiene Tabarés.

El lamento de Cáritas, del que se hacen eco también otras entidades de ayuda a la inserción social, sigue siendo un hándicap importante en la provincia. Desde el Gobierno, han advertido que en algunas ocasiones se rechaza la concesión del ingreso mínimo porque los solicitantes no acreditan su unidad de convivencia. Y en otros, los destinatarios de la prestación ni siquiera la solicitan.

Según los últimos datos del Gobierno, de las 5.627 solicitudes registradas, se han denegado 2.444 y han sido resueltas favorablemente un total de 1.179, resultando 3.120 personas beneficiarias por el Ingreso Mínimo Vital. Mientras la burocracia aprieta, las parroquias echan el resto.

Mascarillas para los más desfavorecidos

El Gobierno entregó ayer 26.00 mascarillas a los representantes de Cáritas Ourense, María Tabarés; de Cruz Roja, Felipe Ferreiro, y de Cogami (Confederación Galega de Persoas con Discapacide), Mónica Limia, para facilitar que personal y usuarios puedan hacer uso de este material de protección. Por su parte, la Diputación recibió otras 31.500 mascarillas para distribuir entre los concellos de la provincia para las personas más desfavorecidas, mientras que el Concello de Ourense percivió 16.500 unidades. El subdelegado del Gobierno, Emilio González, agradeció la "labor fundamental" de entidades sociales en la "protección das persoas máis vulnerables e desprotexidas nesta crise".

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