La Región

ALTA VELOCIDAD

Las pruebas amagan con retrasar la llegada del primer AVE comercial a 2022

La línea de Granada, similar a la ourensana, necesitó 18 meses de ensayos antes de entrar en servicio el próximo 24 de junio

Vista desde la estación del AVE de A Gudiña, donde se quiere hacer una conexión con Portugal (ÓSCAR PINAL).
Vista desde la estación del AVE de A Gudiña, donde se quiere hacer una conexión con Portugal (ÓSCAR PINAL).
Las pruebas amagan con retrasar la llegada del primer AVE comercial a 2022

La llegada de los primeros trenes comerciales de alta velocidad a la estación de Ourense podría quedar aplazada hasta el año 2022, aunque las obras finalicen a los primeros meses de 2020, a la vista del tiempo empleado en la línea Antequera Santa Ana-Granada. En los 122 kilómetros de este ramal del AVE andaluz, las pruebas comenzaron en diciembre de 2017 y su inauguración está prevista para el 24 de junio de 2019, dieciocho meses más tarde.

Ni Adif ni el Ministerio de Fomento quieren pronunciarse en lo que se refiere al tiempo que pueden prolongarse las pruebas en una línea. Actualmente se están realizando las de los 110 kilómetros entre Zamora y Pedralba y la fecha de finalización de esos ensayos previos a la autorización para su entrada en servicio sigue siendo una incógnita.

El tiempo invertido en las pruebas del AVE a Granada se convierte en la única referencia, aunque resulta un verdadero jarro de agua fría, si en el caso de los dos tramos del AVE gallego pendientes de inaugurar se siguen los mismos patrones de tiempo.

La línea granadina tiene similitudes con la ourensana. La primera de ellas, que a diferencia de otros trazados inaugurados anteriormente, como el AVE de Valladolid a Palencia y León o el tramo entre Olmedo y Zamora, ya arranca con el sistema ERTMS 2, que permite velocidades de hasta 350 kilómetros por hora en el trazado gallego, y de hasta 300 en el andaluz. La segunda, que una parte de su trazado es compartido con trenes de ancho ibérico mediante la implantación de un tercer carril.

Cuando en el año 2015 Adif entregó a Renfe Operadora los tramos Valladolid-Palencia-León y Olmedo-Zamora, lo hizo tras un período de pruebas que fue inferior a los seis meses, pero dichas líneas iniciaron su servicio comercial operando bajo el control del sistema Asfa digital, que limita la velocidad máxima a 200 km por hora. Y si bien es cierto que se anunció en su inauguración, que el ERTMS 2 empezaría a funcionar seis meses después, es decir, en la primavera de 2016, todavía no estará operativo hasta el próximo 2 de junio, después de tres años de retraso y más de un año de pruebas, que no solo afectaron a la supervisión del trazado bajo el control del sistema, sino también a los equipos embarcados en los trenes, para lo cual tiene que haber maquinistas formados en el trabajo bajo estos nuevos métodos de señalización y comunicación.

En el caso del AVE gallego, según algunos técnicos del Adif y de INECO, que es la empresa de ingeniería que está participando en las pruebas en el tramo entre Zamora y Pedralba no será necesario un período tan prolongado porque la infraestructura no está en servicio y se dispone de ella en su totalidad, a diferencia de lo sucedido en el caso de León y Palencia, que tenían que relegar las pruebas al horario nocturno, en la banda de mantenimiento. Pero en el caso granadino, las pruebas del ERTMS 2 también se prolongaron durante más de un año, primero con los trenes laboratorio del propio Adif y luego con el material comercial de Renfe Operadora. La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, creada en 2015, exige una docunentación muy compleja para la verificación de las pruebas del ERTMS lo que obliga a reiterados ensayos y miles de kilómetros recorridos, realizando pruebas del sistema en tierra y a bordo de los trenes. El resto podría quedar resuelto en menos de seis meses, pero el ERTMS, que permite que el tren viaje a 350 km por hora, no puede registrar ni un solo fallo. 


Taboadela - Ourense, trabajo contra el reloj


Las empresas que trabajan en el tramo entre Taboadela y Ourense lo hacen a contra reloj, para poder resolver en 15 días aquellas obras que no pueden realizar solo en franja de mantenimiento, como el refuerzo del viaducto del Miño, rebajar la plataforma en los túneles y una obra de drenaje cerca de Taboadela.