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En la Ribeira Sacra: "Poco a poco vienen nuevos vecinos"

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CRÓNICA

En la Ribeira Sacra: "Poco a poco vienen nuevos vecinos"

Vecinos y visitantes pasean por el centro de Parada de Sil, este domingo (XESÚS FARIÑAS).
photo_cameraVecinos y visitantes pasean por el centro de Parada de Sil, este domingo (XESÚS FARIÑAS).
El tirón de la Ribeira Sacra como destino turístico comienza a atraer población a los municipios implicados. "Moitos veñen de vacacións, pero algúns comezan a instalarse aquí", señalan desde Parada de Sil.

Las zonas rurales de la provincia buscan nuevos vecinos que revitalicen los pueblos, pero la fórmula no es sencilla. "E que se non vén máis xente, nuns anos isto queda cheo de casas vellas, caídas e vacías... Precisamos un rexurdir", asegura José Pérez, vecino de Parada de Sil. Su municipio camina, desde hace años, hacia una recuperación demográfica gracias al impulso socioeconómico y turístico que supone la Ribeira Sacra, candidata a Patrimonio de la Humanidad. 

Las nuevas viviendas de la zona –muchas de ellas, dedicadas a casas rurales, negocios de restauración o apartamentos– dan cuenta de ello, así como las casas familiares rehabilitadas. En el núcleo Fondo de Vila, en Parada de Sil, se están remodelando actualmente cinco viviendas con fondos públicos, una iniciativa para fijar población en la zona. "Vendrán familias jóvenes a vivir aquí, será muy positivo", señala la vecina de San Lourenzo Mari Paz Párraga. "Se comezan a vir algunha familia, iso anima a que veñan outras, polo boca a boca e pola calidade de vida que tes", comparte Pérez. 


El auge del turismo


Estos días, Parada acogió a numerosos visitantes que escogieron aprovechar el puente para conocer los rincones del paraje natural. Ayer a mediodía, el centro del pueblo mostraba un ir y venir continuo de vehículos y paseantes, pese al mal tiempo y a la niebla que cubría gran parte del paisaje. "Hoxe –por ayer– da gusto, xa ves que tempo e canta xente", señala Finamor Vázquez, natural del municipio. 

Algunos vecinos, no obstante, ven la cara y la cruz del turismo: "Hai xente uns meses ao ano, durante o verán moi ben, pero esta é a última ponte, agora ata Semana Santa non hai ninguén...". Además, aseguran que son visitas de corta duración: "Non están moitos días, veñen a fin de semana e marchan. Certo é que aos que somos de aquí gústanos ver xente pola rúa e animación, e aos locais de restauración venlles moi ben, claro". 

Los negocios de la zona, en su gran mayoría de restauración y hoteleros, suponen un polo de desarrollo y fijación de población. "Los que montaron la Fábrica da Luz (en el cañón del río Mao), por ejemplo, viven en la zona, son jóvenes y tienen familia, da gusto ver niños. Aquí los de la tienda también tienen dos hijos pequeños, poco a poco vienen nuevos vecinos", comenta Párraga. "Isto fai anos érache outra cousa, a maioría das casas estaban xa caendo, non había veciños... Dende fai dez ou quince anos está revivindo, e menos mal", explica Finamor Vázquez. "Mucha gente viene preguntando por casas para alquilar, aunque es cierto que faltan servicios, encontrar a alguien que te arregle la antena, por ejemplo, cuesta", dice Párraga.


Otro tipo de vida


José Pérez, ya jubilado, anima a los jóvenes a irse a vivir al rural: "É outra vida a que tes aquí ca que podes ter nas cidades, non necesitas marcharte de viaxe as fines de semana a 100 ou 200 kilómetros, aquí hai calma, paseas, traballas un pouco na horta e pasas o rato, falas cos veciños...". 

El ourensano reflexiona sobre el fenómeno migratorio a las ciudades, y no duda al decir que "non é vida": "Polo que tes que pagar pola vivenda, falemos de Ourense ou de outras moito máis grandes onde é peor, aquí vives perfectamente, e sen compartir casa con catro persoas".