Sombra y río, claves en Ourense el día con más calor del verano: más de 41 grados

ALTAS TEMPERATURAS

Con aviso naranja activo por el calor, los termómetros de la ciudad marcaron ayer 41,5 grados, una temperatura que compartió con Leiro. A Arnoia registró la máxima provincial: rozó los 42 grados

E. O.
Publicado: 24 jul 2024 - 06:41 Actualizado: 24 jul 2024 - 07:53
2024072401113497505
2024072401113497505

Parecía que el calor iba a dar tregua este verano. Ha tardado un poco más, pero ayer martes se hizo notar al posicionarse como el día más caluroso del año, con varias zonas del sur de la provincia, así como en la zona del Miño con aviso naranja. Así, el ayuntamiento de Leiro alcanzó los 41,5 grados, al igual que en la ciudad. La máxima se registró en A Arnoia, donde se rozaron los 42 grados a las 16,20 horas de la tarde. Un dato que contrasta con la mínima de la comunidad gallega también registrada en la provincia ourensana, en Calvos de Randín, con 8,6 grados a primera hora. El aviso naranja se mantiene hoy en la zona del Miño, con previsión de 39 grados. Será amarillo para el sur provincial.

Jóvenes disfrutan de un helado para paliar las temperaturas.
Jóvenes disfrutan de un helado para paliar las temperaturas.

Ayer en la ciudad, en los primeros momentos de la tarde el termómetro del parque San Lázaro marcaba hasta 46 grados. Varias personas se acercaron al marcador para tomar una foto, aunque la temperatura no era del todo fiable por la posición del aparato en la que el sol le incidía directamente. Bien es cierto que fuentes como Meteogalicia y Aemet afirmaron que la ciudad alcanzó ayer esos 40 grados, la primera vez del curso que se llegaba a tal cifra.

Un chico y su amigo perruno desafían al calor en el río Miño.
Un chico y su amigo perruno desafían al calor en el río Miño.

A las 17,00 horas, los parques se encontraban vacíos. En los columpios solo se posaba un sol que podría haber derretido el plástico del asiento. En general, la zona del Paseo se encontraba más desértica de lo habitual y ningún valiente se atrevió a sentarse en una de esas terrazas, mucho menos aquellas a las que le daba de pleno la solana. Quien sí lo hacía era para tomar un refrigerio, o complementos tan típicos en esta estación como helados o granizados. Aunque en el día de ayer el calor demandaba que la ingesta fuese rápida antes de que todo aquello se convirtiera en líquido.

La situación en la ribera del río Miño era otra. Decenas de bañistas desafiaban las temperaturas tirándose de cabeza al agua, algunos desde la orilla, otros desde el puente Romano. Había quien portaba flotadores u otros utensilios sumergibles para aprovechar al máximo la experiencia veraniega y el tiempo libre. Las termas, por su parte, se encontraban casi vacías. Había algún que otro turista que se prometió no irse de esta tierra sin meterse en el agua caliente.

Termómetro en San Lázaro.
Termómetro en San Lázaro.

El aviso naranja se mantuvo hasta las nueve de la noche aunque lo que no se esperaba (ni sucedió) ayer era alcanzar ese máximo histórico de 2022, cuando los termómetros marcaron 44 grados. Igualmente, el día demandó seguir las recomendaciones de la Dirección Xeral de Saúde Pública, centradas especialmente en la alimentación y el cuidado con la exposición al sol.

Lucía Muñoz, de 22 años, enfrentó el calor hidratándose mucho y huyendo del sol en horas puntas. Acompañada de Luis Trabazos, aseguraron que saldrían a la calle a partir de que el sol comenzara a bajar. “En el día de hoy tenemos pensado estar en casa cubiertitos hasta las ocho, si no no se puede salir”, afirmó el joven de 23. Un plan con el que muchos estaban de acuerdo, como María Dolores Sánchez, quien contó que las cosas que tenía pendientes las hizo a la mañana y luego pasaría la tarde en su casa “tranquilamente”.

Contenido patrocinado

stats