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Aunque el río Avia y el Miño bordean Ribadavia, la villa se abastece del regato Maquiáns. Su cauce se desvanece moribundo obligando a una población de 5.000 habitantes a adaptarse a horarios y artimañas para mantener a flote los negocios con la escasez de agua.
En el centro de la localidad, los vecinos se turnan frente a la Fonte da Prata para llenar los bidones con agua. En la zona histórica del núcleo no se puede cortar la corriente porque hay riesgo de que las tuberías estallen por su antigüedad. Sin embargo, todos los residentes de zonas menos céntricas tienen que buscar una solución. Solo tienen agua entre las 13,00 y las 15,00 horas y desde las 20,30 a las 23,00. Por la mañana no hay ducha ni opciones para cocinar.
Riqui Regueiro, un vecino sin agua en casa, señala que “la situación cambia muy rápido. Hoy son cinco horas, pero quizás mañana ninguna”, lamenta. “Esto pasa por falta de previsión. Había que estudiarlo antes y empezar a traer agua del Miño”, opina el afectado.
Lo mismo ocurre en el comercio y en la hostelería. Aunque en el bar Caracas contaron con agua ayer por la mañana, durante la jornada anterior los trabajadores hicieron los cafés con agua de garrafa. También para limpiar y cumplir con otros deberes del oficio.
Xoán González tiene un lavado de coches en la rúa do Ribeiro. Dada la situación, se vio obligado a cancelar las citas de toda una semana. “No me informaron de nada y no hay previsión de que se vaya a solucionar. Llevamos tiempo viendo que no llueve, era evidente que algo iba a pasar y no se tomaron medidas”, señala González.
En la misma calle, los clientes de la peluquería Camilo posaban con la cabeza enjabonada para recibir un lavado a golpe de agua de botella. Fue la única opción viable ante la falta de suministro a primera hora. Su propietario, Camilo Sotelo, explicaba que hicieron “mechas, tintes y cortes, todo con agua embotellada. A pelo. Esto puede afectar a la afluencia de clientes porque solo podemos lavar en frío y hay muchos trabajos técnicos que no se pueden ejecutar”, lamenta. “Dejaron que el regato llegase al mínimo para pensar en una solución”, critica.
¿SOLUCIONES?
La alcaldesa de la localidad, Noelia Rodríguez, explica que los horarios impuestos para utilizar el agua pueden sufrir cambios pero, aquellos que no dispongan de corriente, pueden recoger garrafas en el Concello. Además, se ofrece un servicio a domicilio para las personas dependientes.
Pero, además de las tiritas, ayer pusieron sobre la mesa una posibilidad más fructuosa: cambiar la captación del regato de Maquiáns al río Avia. “Es una obra de gran magnitud, que llevaría dos meses finalizarla. Sin embargo, la empresa concesionaria nos propone terminarla en quince días y nosotros pretendemos hacerla en una semana”, dice Rodríguez.
Por su parte, el Partido Popular de Ribadavia trasladó al gobierno municipal tres peticiones para compensar a la ciudadanía: una modificación de crédito para articular una línea de ayudas directas a los negocios locales perjudicados, que se articule un mecanismo de devolución de la tasa de los abonos de la piscina y cursos de natación y que se bonifique la parte proporcional en el recibo del agua.
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