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Crónica
La "resaca" de la primera manifestación más multitudinaria de la era poscovid deja esperanzado y con ganas de más a un sector tocado por la pandemia y por la dejadez municipal: la cultura. La protesta de la plataforma "Non ao peche da UPO", que exige el mantenimiento de la Universidade Popular que Jácome quiere desmantelar, se convirtió este viernes en un símbolo de unión del colectivo, pero también de la ciudadanía afectada por la falta de Auditorio Municipal, Aula Cemit, exposiciones… La protesta, que llenó la Plaza Mayor, marca un precedente de acciones reivindicativas para frenar lo que los colectivos tildan de "antipolítica cultural".
El alcalde, que no puede mantenerse ajeno a las movilizaciones que ya piden su dimisión, continúa en la línea de las descalificaciones a través de redes sociales a los "culturetas", que aún con el retrato del hervidero de la Plaza Mayor, considera "minorías ruidosas", secundado por alguno de sus asesores. Como dirían los "culturetas" en sus pancartas: "Non hai asesoramento para tanto asesor".r
Estas "minorías ruidosas" preocupadas por la cultura y la formación, un derecho que debe facilitar una administración pública, continuarán con acciones de calle frente a la impasividad del Concello de Ourense. Desde la plataforma "Non ao peche da UPO" ya están pensando en los siguientes pasos a dar. Primero, toca reflexión. "Estamos muy satisfechos con la protesta. Hasta el diseño del acto, con la lectura de poemas de ilustres por actrices ourensanas, fue una novedad y un éxito", dicen desde el colectivo que defiende la Universidade Popular, un proyecto que recibe 3.500 matrículas al año y deja a unas 1.000 personas en lista de espera para los cursos.
"Estamos dispuestos a seguir, pero lo primero que tenemos que hacer es un balance de lo sucedido. Continuaremos solicitando lo que pedimos en el manifiesto y en la calle seguiremos con la fisma fuerza, emprendiendo alguna otra acción de forma representativa", dicen desde la plataforma "Non ao peche da UPO". De momento, no tienen respuesta a una reunión con el alcalde, que contesta a los manifestantes por redes sociales y muestra sus planes de "reconvertir" la UPO o cederla a la Diputación de Ourense. Queda poco menos de un mes para que la convocatoria de los cursos de 2022 se publique, si se siguen las fechas de cursos pasados. La plataforma continuará con las acciones revindicativas "necesarias" para que se programen los cursos.
Si la "UPO" unió a políticos, colectivos sociales y culturales y ciudadanía en general, los funcionarios del Concello de Ourense ya piensan en medidas de manifestación más notables: amenazan con huelga mientras continúan sus concentraciones frente a la casa consistorial para pedir "respeto" al alcalde. Alguno se dejó ver en la manifestación de la UPO, donde se entonó al unísono "Jácome, dimisión". Emerxencia Cultural o la asociación de afectados del cierre de las termas son otros colectivos que le siguen la sombra al regidor para exigirle que cumpla con su función: la de alcalde de la tercera ciudad de Galicia, que agoniza sin servicios.
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