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En uno de los núcleos cercanos a la ciudad más poblados -Cudeiro- apenas puede entrar una ambulancia si hay una emergencia. Los accesos estrechos a esta zona -viven 908 personas según el último censo del IGE- son terroríficos en algunos puntos. A la entrada del pueblo recuerdan cuando el camión de una orquesta se quedó encajado entre el horno comunal y una casa de piedra. Aún hay huella del suceso en las dos construcciones. “Tuvo que venir un tractor a sacar la furgoneta”, recuerda una vecina. “Aquí una ambulancia no entra y ya pasó alguna emergencia”, apunta otra a la entrada a Cudeiro. “É unha vergoña”, dice otra residente que explica que el horno comunal está en venta por 27.000 euros, pero nadie lo compra. En el pueblo creen que el Concello “podría expropiarlo y tirarlo para hacer una entrada a Cudeiro en la que quepa una ambulancia”.
La ruta del “Va de Barrios” continúa en la zona del polideportivo. Precisamente, se construyó este espacio deportivo sin pensar en los accesos. “¡Hacen un polideportivo sin entrada!”, se queja un vecino. En la pista juega un niño, que no tiene columpios en el parque cercano. “No hay juegos para los más pequeños y es el único parque de Cudeiro”, lamenta su madre.
En las gradas del polideportivo y en los vestuarios los residentes notan la falta de mantenimiento. “Los techos están que se caen de humedad”, aseguran.
Más adelante, otra mujer juega con su hijo. “Solemos ir al parque infantil que hay en río Mao. Tengo que ir en coche. Allí tienen más columpios y eso que es una zona más pequeña”, explica.
En el parque infantil disfruta de la zona de sombra una mujer. Los mayores de Cudeiro son los únicos que disfrutan bajo la parra de una partida de cartas por las tardes. Los columpios son escasos.
Las reivindicaciones de los de Cudeiro continúan por otra decena de pueblos cuyos accesos son demasiado estrechos. “Si hay un incendio, ¿por dónde vienen los bomberos? No hay manera, ni por la carretera nueva ni por el otro lado”, se quejan.
En una de las zonas, llamada Camiño da Petada, una vecina lamenta que no pueda entrar “ni un camión”. Una mujer que cuida el huerto explica que ella se comprometió a ceder terreno para ensanchar la calle. Sin embargo, otros propietarios no tuvieron esa voluntad. El resultado: caminos estrechos que preocupan a los vecinos.
En la ruta, protagonizada por los angostos caminos, también hay algún que otro bache sin arreglar. Además, el que llaman el “Camino del Patao”, que une Cudeiro con Piñeiro, está lleno de maleza. Es una zona de tránsito muy utilizada y urge mantenimiento.
Donde sí han arreglado parte de los baches hace apenas unos días, según resaltan los vecinos, es en el Camiño Real de Cudeiro.
La ruta de los malos accesos continúa en el pueblo de Outeiro. “Tenemos que ir a la rotonda de O Viso para luego dar la vuelta y entrar a nuestras casas”, dicen los vecinos. Es decir, un camino mucho más largo para las casas del fondo. De hecho, cuentan que una mujer recién operada tuvo que “ser bajada en silla de ruedas por el pueblo porque los coches no pueden subir”.
Igual que ocurrió en otros puntos de Ourense, el Concello ha dejado una obra a medias en Cudeiro. Se trata de un muro de piedra en el que todavía luce el cartel de promoción de la obra. Las piedras no llegan al final de la valla.
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