Vázquez Almuiña: "Ante el covid, la anticipación y Feijóo marcaron la diferencia"

ENTREVISTA

El Conselleiro de Sanidade analiza la situación del virus en Galicia, cómo se gestionó y sobre el futuro de la sanidad en la comunidad

Publicado: 05 jul 2020 - 08:46 Actualizado: 06 jul 2020 - 09:36

El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña, reflexiona durante la entrevista en su despacho (FERRÍN).
El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña, reflexiona durante la entrevista en su despacho (FERRÍN).

Quedan varios capítulos por escribir en la historia del coronavirus en Galicia. Entre los más inmediatos, uno tiene de argumento los rebrotes, con la creciente preocupación por lo que sucede en A Mariña. Otro empezó el miércoles, con la reapertura total de las fronteras autonómicas con la Raia. El tercero, relacionado irremediablemente con todo lo anterior, encuentra en siete días su clímax. "Se va a poder votar seguro, y no hay más", zanja el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña (Baiona, 1962), durante la entrevista realizada el pasado miércoles en su despacho, mientras pide "sentidiño" y resalta que, al margen de rebrotes –"que merece atención especial"–, "la situación general es muy buena". Los datos, de momento, ayudan en Ourense: según la última actualización, en la provincia solo hay 10 casos activos de covid-19.

Explicó que lo que más le preocupaba era la reapertura de la Raia. ¿Qué medidas se están implementando?

Preocupa porque Portugal es la vía de entrada de otros países cuya situación no es tan buena. Intentamos crear criterios comunes con Portugal. También con Sanidad, para que nos den información de los que llegen a España con destino Galicia, vengan de un país de alto riesgo –al margen de Schengen ahora mismo– pero puedan entrar porque tienen segunda residencia, permiso de trabajo o de estudiante. El 881 00 20 21 puede ser usado por todos los que vengan a Galicia, y si tienen síntomas, ponerse en contacto con el sistema sanitario. Ahí se asigna un médico y si los sintomas son sospechosos se les realizará una PCR en menos de 24 horas. Y los que vengan de países de alto riesgo, que se pongan en contacto el primer día que lleguen, tengan o no tengan síntomas.

Un reto más para la sanidad.

Son personas sanas que pueden estar incubando esta infección. Lo que queremos evitar es que estén libremente y pudiendo contagiar a otros. La clave es que hagan cuarentena al llegar y colaboren.

El rural ourensano recibe en verano a miles de retornados. ¿Cómo se articula ese control?

Necesitamos que colaboren los concellos para el cumplimiento de las normas, de aforo, mascarillas... y den información a los vecinos que vienen de otros países. Necesitamos que se pongan en contacto con nosotros.

¿Hay medios suficientes en los concellos, y en los rastreadores, para este desconfinamiento?

El seguimiento de los contactos lo hace, lo hará, una central, que crece en dotación según necesidades.

El brote de A Mariña, ¿es a la vez un serio aviso y un campo de pruebas de lo que puede venir?

En todos los países están diciendo lo mismo: nos tenemos que acostumbrar a los brotes, es algo que mientras el virus circule –y está haciéndolo, aunque poco– y no tengamos una vacunación –por lo que se investiga o por la innmunización activa– vamos a estar ahí. ¿Qué es lo que hay que hacer? Cumplir las normas. Y ante cualquier síntoma, llamar al centro de salud. Y cumplir lo que nos diga el médico. Si es positivo, se estudiará el entorno para cerrar el círculo.

Si no, llegan escenas como A Mariña y después el posible confinamiento de zonas.

Lo que queremos, como hacen en todos los países, es el confinamiento individual. Tratar de confinar solo a personas, antes incluso de que den síntomas.

Pero para confinar a un barrio harán falta garantías jurídicas. ¿En qué trabaja la Xunta?

Si hacemos las cosas bien no hará falta llegar a ese extremo. Por eso hay que hacer un llamamiento, especialmente a los jóvenes. Porque si bien el virus tiene una especial sensibilidad por los mayores, los que se están contagiando ahora son los jóvenes. ¿Por qué? Por la mayor movilidad. Cuidado.

La óptica ha pasado de la salud a la economía. ¿Teme relajación?

Tenemos que recuperar la actividad, porque si no no hay futuro. Pero con garantías. Si se siguen todas esas recomendaciones, evitaremos que los brotes sean grandes.

A la hora de convocar las elecciones, Feijóo expuso informes que hablaban de una segunda ola en septiembre y otros, en julio-agosto.¿Qué datos manejan?

Ahora mismo estamos en una buena situación, y lo que queremos es mantenerla. Si hacemos las cosas bien, como hicimos hasta ahora, no tiene porque haber una segunda ola. Puede quedar en brotes, que atajemos. Pero mientras que no haya vacuna, el riesgo va a estar ahí.

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Los datos hablan de la baja incidencia en Galicia, y por tanto, menos inmunizados. ¿Qué puede suponer en el futuro?

Ayudó a dar una respuesta buena a los pacientes, nunca estuvieron colapsados los hospitales. Pero ahora nos deja en una cierta indefensión por la poca gente inmunizada.

¿Cuándo empezó a circular el virus en Galicia?

En febrero, marzo.

¿Y cuál fue el peor momento?

La primera parte, a mediados de marzo subía día a día el número de contagiados, con noticias del norte de Italia, Madrid, País Vasco... nos preocupaba llegar ahí. ¿Cuándo llegará el pico? Luego sabíamos que bajaría, el descenso es más lento pero daba respuesta asegurada. Es cierto que Galicia llevaba unos días de ventaja respecto al resto del país, y el confinamiento fue más efectivo aquí que en otros sitios.

La oposición: ese retraso fue el gran mérito de la Xunta.

Hay que hablar de sumas. Galicia tiene población poco urbana, sin grandes transportes públicos. Luego está claro que nos anticipamos, empezamos a comprar antes que nadie los equipos de prevención. Y en Galicia influyó mucho el liderazgo del presidente, se puso en cabeza desde el primer momento, activó a todo su equipo. La anticipación y el liderazgo de Feijóo es la gran diferencia con otras comunidades u otros gobiernos.

Se le critica a usted la escasa visibilidad que tuvo en la crisis en comparación con Salvador Illa.

Son dos formas de trabajar distintas. Tengo buena relación con el ministro, pero el conselleiro tiene que estar en que todo funcione correctamente. Aquí se eligió que la comunicación fuese del presidente. Yo tenía más tiempo para, con todo el equipo, actuar, comprar, colaborando con Política Social... la colaboración fue transparente, y conseguimos estos resultados.

Piropea al ministro, pero ha explicado que el Gobierno no hizo demasiado caso a Galicia.

El Gobierno no confió en las CCAA. Hemos hecho muchas propuestas en las casi 40 consejos, y pocas medidas se aceptaron, o con mucho retraso. Es lógico que elMinisterio no esté acostumbrado a la gestión directa. Galicia lleva haciéndolo 30 años, y tiene equipo. Y nos rodeamos de los profesionales, que reformaron ellos mismo la forma de trabajar, nos transmitían lo que veían prioritario y lo ejecutábamos. El Gobierno, desgraciadamente, no escuchó tanto, y no tiene la experiencia de las CCAA.

Los profesionales también hablaron de la falta de material.

Nos anticipamos, tanto en material diagnóstico como de protección. La prioridad siempre fue proteger a los profesionales. A veces se confunde la falta de material con el cambio de protocolos –en las mascarillas, el control de temperatura, guantes...– Las evidencias científicas fueron cambiando.

Es usted menos crítico con el Gobierno que compañeros del PP.

Mi crítica fundamental es la falta de confianza y en que una respuesta precoz hubiese tenido, obviamente, mejores resultados.

La asunción de competencias parece que mejoró la empatía de las CCAA con el Gobierno.

Ahora mismo el foco está en las autonomías, y el ministerio ha aprendido a conocerlas, es una relación de más confianza. El peso lo llevamos nosotros aunque dando información al ministerio.

¿Falló la comunicación con el cheque sanitario?

No es un cheque sanitario, es un cheque turístico. No es una gratificación de Sanidade. Me parece una buena iniciativa de Turismo, una forma de reactivación. Eligieron a ese colectivo. No hay nada negativo

El propio Feijóo señaló el error.

El error es que no se explicó suficientemente. No se explicó en detalle, y hubo gente que pensó: "Esto es una miseria de Sanidade". Y no tiene nada que ver. Estamos buscando mayor estabilidad del personal, pedimos desde hace años quitar la tasa de resosición, para sacar 3.000 plazas en lugar de las 900... o potenciar la carrera profesional.

¿Se estudia una compensación a los médicos, como en Francia?

Siempre tratamos todas las posibilidades. A veces no solo económicas.

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¿Qué falló en el cierre del paritorio de Verín?

Dijimos desde el primer momento que queríamos llevar servicios más próximos al ciudadano. Es nuestra intención. En ese momento no había especialistas. No podíamos, con tan pocos pediatras, atender a toda la población. Ante un problema dijimos la verdad. Hay que dar servicio cuando haya profesionales. Se buscó una alternativa y en el momento que pudimos recuperarlo... Antes, dos concursos habían quedado desiertos.

Pero en el cierre se expusieron argumentos técnicos.

Hay un criterio que habla del mínimo de 600 nacimientos al año, pero Galicia no lo está aplicando. Queríamos dar servicio, pero hay que tener profesionales. Por cierto, dede 2006 no había Pediatría en Verín –suprimido por el bipartito–. Lo creamos ahora, al contar con profesionales. Hay un problema de especialistas a nivel europeo, trabajamos para solucionarlo.

Otra clave son la residencias. Parece que hay consenso en la necesidad de replantearlas.

Se trabaja ya en su futuro, hay que hacer un nuevo diseño. En Galicia hubo menos mortalidad que la media europea. Pero hay que hacer modificaciones.

Y en el corto plazo, ante rebrotes, ¿qué hacer en estos espacios?

Lo más importante es la vigilancia epidemiológica, con protocolos de buenas prácticas. Tenemos stock estratégico hasta diciembre de epis, seguimos comprando reactivos y respiradores.

¿Le preocupa la vuelta a las aulas?

La preocupación es razonable, pero es algo que tiene que ser. Seguiremos haciendo protocolos. En Alemania o Francia se cierran escuelas en un momento, un aula o un colegio entero. Hay que estar preparados puede ocurrir. Pero no se puede paralizar la educación por que haya riesgo de un contagio.

“Trataremos de reducir la actividad presencial hasta donde sea posible"

Llega el verano. ¿Se van a cerrar centros de salud por las tardes?

El único problema que tenemos es que no haya médicos para contratar. Hemos incrementado el número de residentes en formación y ampliamos edad de jubilación. Hemos puesto todo, pero puede que en algún momento no se puedan encontrar todos los sustitutos que queramos. Con la asistencia asegurada,puede que algún cupo de tarde haya que dejar de hacerlo.

¿Primaria se vuelve a tensionar?

Los problemas de años no se resuelve en meses. Pero la idea de Galicia es apostar por Primaria. Nunca se ha hecho un plan tan importante como este: a tres años, 102 millones de inversión, 303 nuevas plazas, más material, apertura de nuevos centros...

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¿Se consolida la atención telefónica en la sanidad?

Vino para quedarse. En Primaria ya teníamos bastante desarrollado la consulta telefonica y teleasistencia. La hemos desarrollado en los hospitales, que era muy minoritaria, con brillantes resultados. El siguiente paso será la videoconferrencia. Y tratar de reducir la actividad presencial hasta donde sea posible, porque evitamos desplazamientos innecesarios y optimizamos tiempo de los profesionaless. Hay que poner en valor lo que es acudir a un centro.

¿Qué lección deja la crisis?

Galicia ha demostrado que teníamos unos estupendos equipos profesionales y unas instalaciones sanitarias nuevas. Ourense se ha adaptado a la situación muy bien, el nuevo bloque de hospitalización dio un respiro muy importante. Y Piñor adaptándose. Como las residencias integradadas.

Dice que el covid “desmontó la teoría de los recortes sanitarios". Pero las críticas siguen.

Se ha usado para la campaña. Cuando el trabajo es de los profesionales. Porque cuando se habla de recortes, no hay datos que avalen eso. Un presupuesto de 4.100 millones, el mayor de toda la historia, en absoluto y en relativo. En el bipartito usaban el 35% del presupuesto, ahora el 40,5%.

Entonces, ¿a qué achaca ese aumento de las protestas?

Siempre hay un porcentaje, somos 38.000 trabajadores directos y otros tantos indirectos. Hay momentos, pequeños colectivos que puedan tener quejas... y luego llama la atención que en campañas aparezcan más quejas. No digo que no haya problemas, y que no haya quejas necesarias. Es importante que el colectivo tenga inquietudes, que pidan mejoras. Pero no estoy de acuerdo con la oposición. Solo habla de recortes y privatización, y no es verdad.

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