Otro adiós a un negocio de O Barco por falta de relevo

NEGOCIOS LOCALES

Negocios con décadas de existencia en O Barco tienen que echar el cierre, como Manoli, de Librería Murciego.

Álex Lorenzo
Publicado: 14 ago 2024 - 05:30 Actualizado: 14 ago 2024 - 18:00
Librería Murciego echa el cierre por no tener a alguien que continúe con el negocio.
Librería Murciego echa el cierre por no tener a alguien que continúe con el negocio.

Los vecinos que se den un paseo por O Barco de Valdeorras se darán cuenta de que muchos comercios de antaño donde hacían sus compras ya no existen. Algunos cerraron debido a una mala gestión o cambios de ubicación, pero otros tantos tuvieron que bajar la persiana por falta de relevo en sus negocios. Algunos con varias décadas de existencia que facilitaron el día a día de los barquenses gracias a su existencia y también una buena gerencia por parte de sus propietarios.

Este es el caso de Manuela Rodríguez, aunque a ella nadie la conoce por este nombre en O Barco. Es Manoli Murciego. Esta barquense lleva 40 años y 5 meses vendiendo los primeros libros de sus vidas a generaciones y generaciones de vecinos, también esos cuadernillos Rubio odiados por muchos, libros de texto, prensa y demás artículos relacionados con la papelería.

Pero esta etapa tiene un final. Manoli no quiere avanzar cuándo será el último día de trabajo: “Va a ser un día triste porque realmente no nos queremos ir”, detalla hablando en plural porque con ella se va también su empleada, que ya es de la familia.

Explica que son las dos las que pasan a una nueva etapa de sus vidas: “Nos jubilamos las dos, antes éramos tres, pero la otra chica ya se jubiló hace un tiempo”, dijo.

El negocio cerrará, pero no por elección propia, sino por falta de relevo. Manoli Rodríguez detalla que las paredes del local situado a escasos metros de la Casa do Concello de O Barco busca nuevo inquilino. Además, subraya que es un negocio que da para vivir: “No puedes esperar hacerte rico el primer mes. Hay que aprovechar bien el local, pero de esto se vive. Hace falta gente con ganas”, apostilla.

Cuatro décadas dan para mucho. Desde la librería detallan que han visto la evolución del papel al mundo de la tecnología. A día de hoy los hábitos de los lectores son totalmente diferentes a los del primer día de trabajo allá por los años 80. Manoli Rodríguez explica que las nuevas generaciones deben ir más a la librería: “En verano por ejemplo están todo el día haciendo cosas, y también deben tener tiempo para leer” comentó. También cree que los padres de los niños pueden traerlos para simplemente ojear y tener contacto con los libros, aunque no duda que en los colegios actualmente están muy bien equipados en cuanto a la literatura se refiere.

También en los adultos se ven otros hábitos: “Hemos notado un bajón grande desde inicios de año. Por ejemplo, la prensa en papel la compra gente de perfil adulto. Un jóven no compra un periódico”.

Manoli cierra Murciego, pero ella es contundente: “Esto es mi casa. Seguiré viniendo hasta que alguien alquile el local. Con el escaparate empapelado por fuera yo seguiré estando dentro”.

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