Xornal Escolar

El traumatismo dental infantil: urgencia odontológica

Xornal Escolar

Salud

El traumatismo dental infantil: urgencia odontológica

¿Cómo debemos actuar ante un traumatismo dental?

La mayoría de los casos de traumatismos dentales infantiles, que tratamos a diario en las consultas odontológicas, están directamente relacionados con las actividades propias del día a día de un niño y que, como es lógico, se incrementan hasta en un 30% con la llegada del buen tiempo y el aumento de las actividades al aire libre.

El riesgo de que surja algún traumatismo dental aparece con los primeros pasos, el tiempo de recreo, los juegos en los parques infantiles, las actividades extraescolares o con cualquier otra actividad que suponga la realización de algún ejercicio físico de contacto. Y si a todo lo anterior, le añadimos algunos malos hábitos como pueden ser: morder lápices, masticar caramelos extremadamente duros o morder hielos aparecen así, algunos de los factores de riesgo más reseñables a la hora de padecer cualquier tipo de traumatismo dental.

Los niños, son además el grupo social que más fracturas y fisuras dentales registran en las consultas. Este problema, es la segunda causa de atención odontopediátrica tras la caries y supone la principal demanda de atención dental a lo largo del año, sobre todo durante los meses escolares.

Pero, ¿cómo debemos actuar ante un traumatismo dental?

Desde la consulta odontológica sugerimos mantener la calma, lavar la cara del niño para valorar fríamente la situación e identificar dónde y en que estado está la pieza afectada: ¿el diente está dentro o fuera de la boca?, ¿se trata de una fractura o se mantiene en su lugar pero con movilidad? ¿es un diente de leche o uno definitivo?.

Dependiendo del caso, la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) junto con la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) recomiendan seguir las siguientes pautas:

- Si el diente es definitivo y está fuera de la boca abandonando en su totalidad su alojamiento en el hueso: debemos conservarlo en leche, suero fisiológico o en la propia saliva del paciente y acudir al dentista inmediatamente para tratar de reimplantarlo puesto que las siguientes tres horas son fundamentales para la supervivencia del diente.

- Si está situación se da, pero es un diente de leche, debemos acudir igualmente al dentista para que valore qué efectos puede tener el traumatismo sobre el diente definitivo, pero esté no se reimplantará.

- Si ha habido fractura pero no extracción completa: conviene guardar el fragmento en un medio húmedo (suero fisiológico, agua o similar) y acudir al especialista para que valore los posibles tratamientos y evite la infección del diente.

- Si el diente continúa ocupando su lugar pero notamos que se mueve: debemos evitar tocarlo y acudir inmediatamente a la consulta odontológica para que el dentista trate de fijarlo y valore otros tratamientos alternativos que aseguren la supervivencia del mismo, sobre todo cuando se trata de un diente definitivo.

Tras un traumatismo cabe explicar que la dieta ha de ser blanda, la higiene dental exhaustiva y que la aplicación de enjuagues de clorhexidina después de las comidas mejora el pronóstico del mismo.

¿Los traumatismos también pueden afectar la ATM?

La articulación temporomandibular (ATM) es una de las articulaciones más complejas del cuerpo humano. Su función va más allá de unir la mandíbula al cráneo pues permite a la boca realizar movimientos sin los que no podríamos vivir. Masticar, hablar, bostezar, etc... son actos habituales de supervivencia que no podríamos llevar a cabo sin la existencia de esta articulación. Así que, cualquier problema en esta zona puede provocar, además de muchísimo dolor, malposiciones dentales y desequilibrios en la musculatura circundante.

Los traumatismos dentales infantiles no encabezan la lista de factores de riesgo relacionados con la ATM pero sí se engloban dentro de las afecciones que pueden dañar a esta articulación.

Cuando se produce un traumatismo en un niño por un golpe directo existe un mayor riesgo. Esto se debe a que tras la colisión, toda atención médica se centra en mitigar el dolor y resolver el sangrado y la inflamación derivada del golpe, olvidándonos de evaluar posibles alteraciones en la formación mandibular. Y es que, un desorden interno en la ATM que no se ha diagnosticado puede complicarse con el paso del tiempo y terminar pasando factura a nuestra salud dental y muscular en la edad adulta.

Alba Garrido es odontóloga especializada en estética y rehabilitación oral