Un camión lleno de historia
La pequeña intrahistoria de la Baixa Limia ha quedado al descubierto en los últimos meses gracias al descenso de las aguas de Lindoso y el resurgir de casas y objetos que avivan el recuerdo, como es el caso del camión de la empresa Escoleira.
El nivel especialmente bajo de las aguas del embalse de Lindoso ha sacado a la luz todo un cúmulo de infraestructuras y restos cargados de historia. No sólo casas, también otros objetos o restos que a más de un vecino de la Baixa Limia le trae inevitables recuerdos.
Es el caso del camión de Pepe da Escoleira, aparcado junto a la antigua fábrica situada en el lugar llamado “Escoleira”, del que tomó el nombre.
Dicen los más viejos del lugar, como Pepe da Antonia, con sus 93 años, y lo confirma Alejandro Estevez, de 91, que el camión era conducido por un chico de 16 años que carecía de carné de conducir. Hasta los años 50, aseguran los vecinos del lugar, no era obligado contar con carné para conducir. “Después venían examinar a la propia zona. El ingeniero de tráfico te mandaba subir a tu propio camión o coche y te ordenaba que fueras solo unos dos kilómetros; si regresabas, estabas aprobado”, comentan los mayores del lugar.
El camión, cuando todavía lucía pintura y letrero de la empresa entrimeña.
“Recuerdo y todos recordamos, que en el 56 un chico se cayó al río Cobas con la bicicleta y, mientras lo sacaban, otros fueron corriendo a avisar al camión para que recogiera al chico mal herido y lo llevará a Ourense, con tan mala suerte que se murió a mitad de camino y dieron la vuelta”. Y es que el camión de la Escoleira “era también la ambulancia de la zona”, señalan estos dos vecinos.
Y cumplía otras funciones: llevaba al equipo de fútbol de la Illa a jugar a Cortegada y por toda la provincia. Además, cada 15 días recogía gente de toda la Baixa Limia para ir a Santiago de Compostela.
Entre sus múltiples usos estuvo el de traslado de presos al juzgado de Bande y, si procedía que tenían que ingresar en prisión, ya arrancaba con ellos y con los carabineros a la prisión de Orense. Y cuando había boda, llevaba a todos los invitados al lugar dónde se celebraba la comida -normalmente en casa de la novia-.
Aunque lo cierto es que su misión primordial era trasportar troncos recién cortados a la fábrica de Maderas Escoleira. “Cuando no era utilizado para este fin, se le acoplaban asientos de madera para todos los demás servicios”, comenta Estévez.
Foto antigua del vehículo, que tanto transportaba madera como niños.
El biznieto de la saga, también llamado Pepe, fue el último en utilizarlo y él mismo afirma que un día, allá por los 80, se le quemó el motor y el vehículo quedó definitivamente aparcado al lado de la fábrica familiar, hasta que fue cubierto por las aguas del embalse de Lindoso. Ahora, con el descenso de las aguas, el viejo camión, y sus historias, han vuelto a Lindoso.
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