DESBROCES CONTRA INCENDIOS
El alto precio de las parcelas "fantasmas" en Barbadás, 800.000 euros al año: "Es inasumible"
DESBROCES CONTRA INCENDIOS
Prevenir antes que apagar. Esta es la consigna que está llevando a cabo el Concello de Barbadás ante una época de incendios que se prevé de nuevo compleja en toda la provincia. Cada día, los efectivos de Emerxencias y de Protección Civil del municipio acuden con la maquinaria necesaria a los terrenos sin desbrozar con el objetivo de limpiarlos y así evitar que un posible fuego avance sin control, dando prioridad a los que están más cerca de las viviendas.
Este año incorporaron un nuevo integrante al grupo: un robot que cuenta con suficiente potencia para desbrozar en terrenos incluso complejos llevándose por delante la maleza y agilizando las labores. Esto permite reducir la fatiga física del equipo de trabajo y los riesgos a los que se exponen.
Sin embargo, la principal piedra en el camino a la que se enfrenta el Concello en la prevención está en la cantidad de parcelas con propietarios “fantasmas”, es decir, aquellos que no se logran localizar. “Hay que diferenciar entre solares urbanizables, que tienen que estar limpios todo el año y eso es por disciplina urbanística, y, por otra parte, pues las fajas secundarias de prevención de incendios que son las que marca la Xunta de Galicia”, explica Daniel Rey, teniente de alcaldía de Barbadás.
Los datos muestran con rotundidad la realidad: el 35% de la superficie con la que cuenta el concello es de gestión obligatoria de la biomasa y la mitad de ella pertenece a dueños “fantasmas”. La labor es ardua y por ello el ente local tiene a un funcionario dedicado a desplazarse hasta las fincas junto a la Policía Local para valorar los riesgos en función de la biomasa.
Además, recoge las quejas de los vecinos sobre la falta de limpieza cerca de sus casas ante lo que procede a localizar a todos los dueños colindantes y enviarle la notificación para que realicen el desbroce. Los que reciben la notificación y no actúan se exponen a una sanción que parte de 900 euros.
“No podemos sancionar a quien no la recibe. (…) Precisamente, el principal problema que nos encontramos es que el 50% de los propietarios de solares rústicos están ilocalizables. Hay un problema con la base de datos del Catastro, que no se actualiza cuando hay herencias, entonces puede aparecer una propiedad que tenga 20 herederos”, explica Daniel Rey.
Esta situación supone un gran perjuicio a las arcas municipales. Las estimaciones cifran en 800.000 euros el coste para el Concello de limpiar las parcelas “fantasmas” en un Concello que cuenta con un presupuesto de nueve millones de euros. “Es inasumible”, asegura con rotundidad el teniente de alcalde.
“Si pienso como vecino que con mis impuestos tengo que pagar la limpieza de un terreno que tiene un propietario privado pues es muy injusto. Habría que estudiar la forma de gestionar la localización de propietarios o por lo menos que, si no se da con su paradero, que lo que el Concello paga por realizar esas ejecuciones subsidiarias que se pueda repercutir de alguna manera en ellos”, añade.
La forma de actuar que siguen en el caso de Barbadás, explica, es evaluar el riesgo y dar prioridad a los lugares donde la vegetación está más pegada a la población y es asumible, ya que en algunos casos se encuentran con, por ejemplo, arboledas de pinos de 50 metros de altura cuyos medios municipales no pueden hacer frente. En estos casos tienen que recurrir a empresas externas, lo que aumenta considerablemente el coste. Al respecto, Rey menciona un presupuesto que pidieron recientemente para gestionar acacias en un terreno: 13.000 euros.
La dificultad no es solo económica, sino también logística. La demanda es muy superior a la oferta, lo que provoca que las empresas dedicadas a trabajos forestales están completamente desbordadas. “Las hay que nos dan plazos de ejecución de siete u ocho meses”, señala el concejal.
Sin embargo, recurrir a estas empresas es inevitable. “Yo intento dotar de medios dentro de las posibilidades económicas del Concello a los servicios de emergencias y Protección Civil y hacen esas labores de prevención que valoramos nosotros como de máximo riesgo y después en las franjas secundarias recurrimos a empresas porque normalmente están peor gestionadas. Llevan muchos años de abandono y nos encontramos con vegetación, con acacias que tienen unos troncos de un diámetro descomunal, pinos y eucaliptos que tienen una altura considerable”, resume el teniente de alcalde.
Daniel Rey, teniente de alcalde de Barbadás, explica que los 10.000 habitantes es la barrera que implica que los concellos gestionen la biomasa en las franjas secundarias. En los que tienen menos de ese número se encarga la Xunta a través de Seaga. “No estamos de acuerdo con ese umbral porque no se hace acorde a requisitos técnicos, además de la cantidad de vecinos hay que valorar otras cuestiones como cercanía de la masa forestal a los núcleos de población, dispersión de la misma o tipo de vegetación”, señala.
Al respecto, señala que es fundamental para los concellos tener medios para resolver los problemas de la ciudadanía.
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