Celanova, cantera de cine

AUDIOVISUAL GALEGO

Tres cortometrajes y un sinfín de anécdotas y recuerdos es el bagaje de dos semanas de voluntariado de una quincena de jóvenes en Celanova. “Do audiovisual galego” llega este domingo a su fin, pero hoy, a las 13,30 horas, presentarán su trabajo en el V Festival Celanova en Curtas en la casa de Curros.

Voluntarios y monitores durante uno de los rodajes esta semana en la reproducción de un barrio de Castromao.
Voluntarios y monitores durante uno de los rodajes esta semana en la reproducción de un barrio de Castromao.

Es un clásico del verano en Celanova ser testigo de las grabaciones que, sin apenas experiencia, pero sí mucha ilusión, protagonizan cada mes de agosto los jóvenes participantes del campus de voluntariado internacional “Do audiovisual galego”. Una de las iniciativas más veteranas del programa de la Xunta que, impulsado por el Concello de Celanova, ofrece un verano de cine a jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y 30 años.

“El campus va bien. Como todos los años. Este año es la primera vez que no hay participantes internacionales, pero muy contentos”, resumían Brandán Cerviño y Sabrina Zimmermann, dos de los monitores de Adava que coordina la actividad, quienes subrayaban que la acogida e interacción con los vecinos de Celanova siempre es positiva. “En Celanova siempre es genial, aunque no participen directamente en los cortos, siempre nos ayudan. En especial Paula de la Casa dos Poetas y María José, la organista”, dijo Cerviño.

Otra de las novedades ha sido el cambio de localizaciones para los rodajes. “Hasta ahora nos hemos centrado en Celanova, en su casco urbano, en el monasterio… Este año hay varios grupos y estamos grabando más a las afueras, en la naturaleza, en Vilanova dos Infantes, en Castromao… Hoy estamos en la recreación del poblado castrexo”, dijo en Coelianova, construído hace una década para el rodaje de la película Galaicus, a escasos metros del yacimiento original. El resultado de su trabajo se podrá ver hoy, a las 13,30 horas, en la Casa dos Poetas.

El programa de voluntariado potencia la educación no formal para adquirir competencias y valores y refuerza su compromiso social, fomentando en este caso un sector en auge como es el audiovisual. Durante dos semanas, jóvenes de diferentes perfiles y gustos comparten el proceso audiovisual para la creación de un cortometraje de principio a fin. “Ya tenemos dos cortos y vamos a ver si completamos el tercero para el festival. Siempre en tensión. Este año son más costosos y hemos cambiado un poco la dinámica, grabando y editando a la vez”, dijo Zimmerman.

Lazos

Una propuesta arriesgada, pero divertida, que recomendó Alba Pazos, de Cambados. “Estudio hostelería, pero he participado en varios voluntariados ambientales y arqueológicos y me apetecía probar este. Me gusta la fotografía y quise vivir esta experiencia”. Otros jóvenes proceden de sectores con más relación con el audiovisual. “Estudio sonido y me parecía una buena oportunidad para ganar experiencia en rodajes. Vamos rotando los puestos, así hacemos un poco de todo”, comentó la viguesa Vania. Ainhara Palomo, que cursa Comunicación Audiovisual y Periodismo en Madrid, quería vivir la experiencia del audiovisual fuera de su entorno. “Está muy bien porque conoces a mucha gente de sitios diferentes, eso te lleva en un futuro a volver a quedar y abre posibilidades a crear nuevos proyectos”, dijo.

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