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Crónica
La alegría ya era escasa debido al coronavirus -que mantenía Laza cerrado perimetralmente-. Ahora, tras la apertura del municipio, los vecinos no consiguen respirar tranquilos y suman otro “quebradero de cabeza”: los más de 60 seísmos que se llevan producido en el concello esta semana. “Primeiro foi o coronavirus, e agora isto, é imposible estar tranquilos”, lamenta Esther Rodríguez, una vecina que apenas duerme por la incertidumbre que le provoca la situación.
Y es que en la madrugada del viernes, un seísmo de magnitud 3,6 sacaba a los vecinos de la cama, como relataba Rodríguez, “levanteime da cama e xa saímos todos os veciños á rúa, e xa non durmín, a preocupación é constante ultimamente”.
Como ella, su vecina Elvira Vidal, que vive en la aldea lazana de Tamicelas, asegura que “cando o sentín estaba xusto para deitarme e xa non fun capaz de durmir, asusteime moitísimo". Con miedo relata que escuchó “un ruído e un movemento... Como este ningún”.
Aunque el alarmismo es común entre los vecinos, algunos de ellos tratan de mitigar la situación, acostumbrados a ver temblar sus muebles, algo que se convirtió enrutinario esta última semana. Sole Fernández explica que “non lle teño medo, pero a xente maior pásao mal, pero o que teña que ser será”, con lo que concuerda Xacobo Novóa, que aunque sintió temblar su cama, “volvín durmir, xa son moitos seguidos estes días”.
También un vecino que vivió a lo largo de su vida épocas de hambre y guerra, le resta importancia a la situación: “Non hai que asustarse, o outro día estaba sentado nunha caixa de cervexa e rompeu, e non pasa nada”. Por suerte, no hay que lamentar daños materiales ni personales, según el GES de Laza, que aseguran que “si que recibimos chamadas preguntado pero máis nada”.
A pesar de la situación, en Laza no pierden la retanca: “Estamos como queremos... Primeiro o coronavirus, agora os terremotos, haberá que facer apostas para ver que é o próximo”, cuentan unas vecinas. Eso sí, desde hoy el covid-19 les da tregua a los lazanos, que confían en que con la apertura del municipio “tamén marchen os terremotos”.
Elvira Vidal cuenta que "cando o sentín xa non fun capaz de durmir, asusteime moitísimo".
Xacobo Novóa es de los optimistas y explica que "despois do temblor volvín durmir, xa son moitos seguidos estes días".
Esther Rodríguez no durmió en toda la noche y alarmada "primeiro o covid-19 e agora isto, é imposible estar tranquilos".
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