Coronavirus en Ourense | “As aldeas están mortas, se nos pechan non queda nada"

Lucha contra el coronavirus

Los vecinos de Vilardevós lamentan el cierre y confían en que los contagios se aminoren

Vilardevós ya vive entre máximas restricciones

"El cuento de nunca acabar", así calificaron los vecinos de Vilardevós la situación que están viviendo. Y es que este viernes este municipio del sur de la provincia de Ourense amanecía en el nivel máximo de restricciones, tras un corto período de tiempo de "semilibertad".

"Están marcándonos a vida, un día dicen unha cousa e outro día outra", cuenta una vecina del pueblo que, enfadada ante la situación, lamenta que se tomaran "medidas tan drásticas" en un municipio que actualmente no llega a los 2.000 habitantes.

Vilardevós asumió el cierre de la hostelería, la limitación del perímetro y la prohibición de reuniones con no convivientes "polo ben común", pero a pesar de ello, los pocos vecinos que se podían ver por las calles del municipio en el primer día de cierre, no acababan de entender las medidas: "Esto é un cachondeo, hai dous días que abriron os bares e agora a pechar outra vez", expresa Juan Augusto, algo que apoya otra mujer del pueblo, ya que "tivemos 29 casos e non nos pecharon,e agora con 10 quítannos todo, non ten sentido ningún".

La sensación de desconcierto se mezclaba en este pequeño municipio con angustia y desánimo al afrontar la situación. Marifé Alonso asegura tener "o ánimo polo chan, estou desanimada e deprimida, esto é horrible", a pesar de que ella podría estar en Verín, donde tiene otra casa, pero "cando comezou todo o da pandemia, viñen para aquí, somos menos e é máis seguro".

Miedo

Como Marifé, muchos vecinos se aislan en sus casas, así lo explicaba Gabriel Gallego que vive en un núcleo pequeñito del concello y asegura que "non se ve xente, eu viñen ata Vilardevós porque tiña médico que se non quedaba na casa". Joventino Yáñez, que acompañó a su mujer al centro de salud, apoya las palabras de Gallego y explica que "vimos dunha pequena aldea, que é onde mellor estamos, porque cada vez a situación vai a peor".

Así, los pocos vecinos que se dejaron ver por las calles de Vilardevós -de recados, a la farmacia o al médico- confirmaban que tenían miedo a toda la situación, pero también "pena e desalento". Esta sensación también se ratificaba con las calles vacías, los establecimientos cerrados y el exceso de silencio que se percibía en este pequeño municipio.

Ante esto, Augusto lamentaba que en una situación normal "as aldeas están mortas, imaxínate co coronavirus, se nos cerran, non queda nada", algo que pesa en todos y cada uno de los vecinos de este pequeño pueblo del rural ourensano, que además de tener el miedo al propio coronavirus, temen que Vilardevós se convierta en un "pueblo fantasma".

Cribado masivo

Debido a la situación que vive Vilardevós con nivel máximo de restricciones, el viernes a la tarde se realizó un cribado masivo de su población en el CEIP Rodolfo Núñez del municipio. Al finalizar la jornada, de las 700 personas que fueron citadas por el Sergas, hubo una participación de 500, el 74,3 por ciento.

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